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McDonald’s Mesoamérica, que conforma sus operaciones en Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras, anunció que de acuerdo a su compromiso de crear #UnFuturoMejor, adoptará una política de sostenibilidad en relación a las pajillas que ofrece en sus restaurantes para tomar gaseosas, jugos y té frío; ya que únicamente las entregará a los clientes que lo soliciten.

 Esta acción tiene como objetivo la concienciación  y preservación del medioambiente.

La eliminación de las pajillas se realiza desde el 21 de agosto en todos sus restaurantes del país. Sin embargo, pensando en la comodidad de sus clientes, se entregará pajillas en AutoMac (Autoservicio) y Cajita Feliz; pero los clientes tendrán la decisión de indicar si prefieren o no recibirla. 

“Esta iniciativa forma parte de nuestros objetivos globales de Scale for Good. En McDonald’s en todo momento buscamos maneras de generar un impacto positivo en la comunidad y el medioambiente para que juntos logremos #UnFuturoMejor”, comentó Jorge Cárdenas, director de Cadena de Suministro y Sostenibilidad de McDonald’s Mesoamérica.

Por medio de este tipo de acciones, McDonald’s contribuye de manera positiva al cambio en la cultura de sus clientes, así como crearles conciencia sobre la importancia de cuidar el medioambiente e ir disminuyendo el uso de pajillas de plástico en el país, respondiendo a una tendencia mundial.  

Impacto ambiental

Más de 500 millones de ellas se usan todos los días solo en los Estados Unidos. Un informe de Ocean Conservancy de 2017  reveló que las pajillas  eran el quinto residuo más común echado al mar. Se unen a los 700 kilogramos de residuos plásticos que terminan en los mares y océanos del mundo cada día y forman el séptimo continente del plástico.

Una sola de ellas tarda mil años en descomponerse y un restaurante puede desechar hasta 45 mil al año.

Se cree que el 90% de las especies marinas han ingerido productos de plástico.

Aunque en teoría están hechas de plásticos reciclables, polipropileno y polietileno, la gran mayoría no se recicla. Esto, porque cuánto más pequeño es un plástico, menos importancia se le da. Además, por su tamaño y forma es muy fácil que puedan acabar en los ríos y en el mar. Una vez ahí, y como cualquier otro plástico, son mucho más contaminantes, dañando a muchas especies marinas.

Según Ocean Conservancy, las pajitas suponen un 4% de la basura total que hay en el océano.