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Alrededor de 125,000 personas han recibido diferentes beneficios en Centroamérica, desde programas escolares para incentivar la calidad en la nutrición de los niños y niñas, hasta el apoyo técnico a los agricultores para que puedan comercializar sus productos y aumentar ingresos para sus hogares como parte de la alianza entre Cargill y CARE Internacional. 

El trabajo conjunto de la alianza inició en el 2008, con Educan (Programa Integrado para Niños Vulnerables), en 10 municipios de Centroamérica: dos en Guatemala, tres en Honduras y cinco en Nicaragua; con el reto de mejorar la calidad educativa de los escolares, realizar aportes a los procesos de nutrición, instaurar medios de vida fortalecidos para los padres, y una mayor capacidad de respuesta de las políticas públicas y sociales.

“Esta alianza sostenida en el tiempo, nos ha retado a buscar nuevas formas de apoyar a las comunidades, hacerlas más prósperas basados en el empleo y en la equidad. Cargill y CARE han demostrado que esta sinergia permite romper barreras y encontrar oportunidades y desarrollo para todas las comunidades en especial aquellas de zonas rurales y de recursos limitados”, expresó Xavier Vargas, presidente de Cargill para Centroamérica.

Los resultados han superado las expectativas: más de más de 12,000 productores, agricultores y microempresarios han sido capacitados y tienen acceso a mercados seguros en la región, bajo el enfoque de negocios inclusivos a través de las cadenas productivas y de valor, se han habilitado 140 huertos escolares en los jardines de escuelas, para que más de 55,000 niños aprendan a cultivar sus alimentos y conozcan más sobre las bondades de una dieta sana, basada en vegetales y se han establecido 41 asociaciones empresariales en Guatemala, bancos rurales (Cajas Rurales) en Honduras y cooperativas en Nicaragua, que actualmente se dirigen al 83% de los productores y al 50% de los microempresarios con acceso a servicios financieros, asistencia técnica y mercados.

Otro de los logros en esta década de impacto ha sido el empoderamiento de las mujeres, al vincular sus pequeños emprendimientos en las cadenas de valor y facilitarles las conexiones necesarias para la comercialización de sus cosechas y productos. Un estudio realizado en el 2017 por CARE, demostró que el índice de empoderamiento de las mujeres vinculadas al proyecto en Honduras es de un 21%, esta fue la base para organizar un programa de formación personal y colectivo para las productoras, logrando que este índice se moviera positivamente. Dicho índice medía cómo las mujeres empoderadas se sentían al proveer financieramente a sus familias y cuánto control tenían en las decisiones de compra.