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Creemos que el 2017 puede ser un año de hechos positivos para Nicaragua, a pesar de algunas circunstancias internacionales sombrías, si los nicaragüenses nos enfocamos en mejorar las condiciones para el desarrollo económico y asegurar los mecanismos de participación democrática de todos los ciudadanos sobre la base de un Estado de Derecho universal.

Comenzar a realizar la agenda 2020, del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) es fundamental para que Nicaragua consiga estándares internacionales en algunos aspectos de la gestión económica que beneficiarían a la población en general. Por ejemplo, la regulación del salario mínimo podría establecerse por hora, en vez de montos por mes como se hace aún. Eso permitiría a las empresas actuar con más flexibilidad en cuanto a horarios y remuneraciones, en busca de más eficiencia y productividad.

La agenda del sector empresarial, que se aplicaría de acuerdo con las instituciones de Estado, también se propone alcanzar la mayor seguridad jurídica para las empresas y la inversión nacional y extranjera, más una serie de facilidades y garantías para las actividades de negocios formales que implican la implementación de un nuevo Código de Comercio y una Ley General de Aduanas, entre otras acciones.

Un acuerdo entre el Gobierno de Nicaragua y la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la transparencia electoral y la institucionalidad, que podría ser firmado este enero, contribuiría a la estabilidad política del país y sería un factor de más confianza para los inversionistas. Y, por supuesto, propiciaría una mayor participación en el proceso electoral municipal que culminará con la votación el 5 de noviembre próximo, cuando serán electos alcaldes y concejales municipales. Para los partidos esta elección es importante porque les permitirá medir sus fuerzas a nivel local y, en algunos casos, recuperar o conseguir nuevos votantes.

Un gran reto de Nicaragua este año es mantener el crecimiento de la economía arriba del 4%, para lo cual tres factores esenciales son la estabilidad política, la seguridad ciudadana y la inversión privada. En el entorno internacional, situaciones que podrían incidir en el desempeño económico nicaragüense son el precio del petróleo, en caso de que siga subiendo, el descenso de la cooperación venezolana y la posibilidad de que los senadores republicanos de Estados Unidos aprueben la Nica Act para bloquear préstamos y donaciones a Nicaragua, si el nuevo presidente Donald Trump también la avala. Pero, aún se desconoce cuál será la política de Trump hacia Centroamérica y Nicaragua en particular.

No obstante, Nicaragua tiene que mantenerse en la senda del progreso en los diferentes ámbitos: económico, social y político; hacer los ajustes necesarios para que la democracia funcione y que las inversiones y negocios cuenten con el estímulo, la seguridad y las garantías necesarias.