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La industria minera, administrada con responsabilidad y sostenibilidad, es necesaria para el avance económico de Nicaragua porque atrae inversión extranjera directa, genera empleo bien remunerado y promueve el desarrollo de municipios que se benefician con impuestos e inversión social.

Sin embargo, algunas organizaciones ambientalistas se han empeñado en impedir el trabajo de empresas mineras, como le ha sucedido a Condor Gold en la zona de mina La India, departamento de León, donde realiza exploraciones.

En Nicaragua, la minería está bien regulada por las leyes; los procesos de estudios geológicos y de explotación son supervisados por las instituciones correspondientes. Cuando una empresa realiza operaciones debe haber cumplido una serie de requisitos y recibió las licencias correspondientes.

Es incorrecto, por eso, que un grupo de personas tranque las vías para impedir el paso a las maquinarias de Condor Gold, atentando así contra el empleo de decenas de habitantes de la zona y contra el desarrollo que lograría el municipio si la empresa llegara a extraer y procesar metales.

Estudios de la Cámara Minera de Nicaragua han demostrado que por cada dólar que se invierte en la producción de oro y plata, más de 60 centavos son distribuidos en salarios, impuestos y pagos a proveedores de servicios e insumos, incluyendo a mineros artesanales que trabajan por cuenta propia.

Quienes están obstruyendo el trabajo de Condor Gold alegan que defienden el medio ambiente y los derechos de mineros artesanales que, según ellos, serían afectados por esta empresa. La protección a los recursos naturales es uno de los propósitos principales de las regulaciones que hace el Estado; si las reglas, los métodos y la supervisión funcionan, la producción minera se realizaría con seguridad. En el caso de los mineros artesanales, las experiencias en las minas de Bonanza y La Libertad han demostrado que la buena relación de trabajo entre estos y las grandes empresas deja beneficios a ambos.

Se estima que la producción de la pequeña minería y la minería artesanal equivale al 30% de la exportación de oro de Nicaragua, y si este sector trabaja coordinado con la gran industria puede acceder a técnicas mejores para evitar la contaminación, un riesgo mayor entre los mineros artesanales por los recursos técnicos limitados con que laboran.

Condor Gold, que desde el año 2006 ha invertido 40 millones de dólares en Nicaragua, intenta dialogar con quienes la bloquean en mina La India, pero estos se niegan a pesar de que buena parte de la población hizo una marcha de apoyo a la empresa minera, enfatizando en el derecho de la gente a trabajar y a vivir mejor.

Pensar que la explotación de los recursos naturales es algo malo, es una equivocación que va contra el progreso de las naciones. Lo malo es explotar los recursos sin ningún control ni regulación ambiental. En la minería, la pesca, el bosque o la agricultura tienen que existir regulaciones para aprovechar bien esas 

riquezas, porque de eso depende el desarrollo de cualquier país.Creemos que la inversión, nacional y extranjera, es vital para el desarrollo de Nicaragua y el bienestar de los ciudadanos, por lo que debemos protegerla. La inversión en minería en los últimos cinco años fue superior a US$670 millones y en 2016 la exportación de oro significó US$357 millones, más de 20% de todo lo exportado por el país.