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La salida de empresas de Cataluña para instalarse en otras regiones de España, más de 500 hasta hoy según el Colegio de Registradores de la nación, confirma una regla de la economía aplicable en cualquier parte del mundo: Un efecto inmediato de la inestabilidad en un país es la fuga de capitales.

La declaración unilateral de independencia de la región catalana, hecha por su presidente Carles Puigdemont el 10 de octubre, la que él mismo suspendió un minuto después a la espera de una negociación con el gobierno de España, está creando un problema económico en Cataluña que la podría llevar a la recesión.

Empresas importantes, como CaixaBank, banco Sabadell, Gas Natural, Abertis, Cellnex e Idilia Foods, decidieron llevar sus sedes a Madrid u otras ciudades de España, tras el referendo independentista del 1 de octubre, promovido por Puigdemont, en el que votaron 2,286 millones de personas, el 43% del censo, de las cuales 2,044.038 votaron sí. Con anticipación, la consulta había sido declarada ilegal por el gobierno de España, por violar la Constitución.

¿A qué le temen las empresas que se van? Si en algún momento Cataluña se independizara de España, la nueva nación catalana quedaría fuera de la Unión Europea y del euro, perdiendo de inmediato el acceso a su mercado más importante. Más de la mitad de los productos que Cataluña vende al exterior, van a países de la UE y son elaborados por empresas europeas asentadas en territorio catalán, lo que implicaría la salida de inversiones importantes.

Por eso, al empezar la fuga de empresas de Cataluña hacia otras regiones autónomas de España, las cámaras de comercio de Alemania y Francia manifestaron su preocupación por la inestabilidad creciente causada por el afán independentista de un sector político catalán.

En un día, más de 200 empresas formalizaron su salida de Cataluña. Ocurrió el 9 de octubre, horas antes de que Puigdemont llegara al parlamento regional para declarar la independencia, lo que en efecto hizo el 10 de octubre y el efecto negativo continuó, más compañías trasladaron sus sedes.

La agencia de evaluación de riesgos S&P está advirtiendo del fuerte impacto económico que padecerá Cataluña, si continua el clima de inestabilidad, con probabilidades de entrar en recesión, aún sin darse la independencia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también ve en riesgo económico a España, si estas tensiones políticas dañan la confianza y las decisiones de inversión.

Cataluña, una de las regiones más prósperas de España que aporta cerca del 19% del Producto Interno Bruto (PIB) de toda la nación, está cayendo en la incertidumbre económica y social como consecuencia de acciones separatistas que, como indican los datos oficiales del referendo, solo fueron aprobadas por menos de la mitad de la población, además de ser una consulta ilegal porque la Comunidad Autónoma carece de competencias para convocar referendos, según el Tribunal Constitucional de España.

Un problema mayor serían los efectos económicos en la población catalana, al margen de si son separatistas o están a favor de seguir en España, porque al irse empresas e inversiones importantes caerían los ingresos y habría menos empleo. Y las compañías que decidan seguir en Cataluña, empezarían la búsqueda de nuevos mercados. Son consecuencias de la inestabilidad política, en la economía y la sociedad.