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La Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (AmCham) se enfrenta hoy a una decisión crucial para el futuro del sector privado de Nicaragua, cuando sus socios elijan a la directiva que determinará el rumbo de esta organización este año, un período muy importante que requiere del fortalecimiento de las relaciones económicas con Estados Unidos y de afinar bien los intereses y objetivos de las empresas nicaragüenses vinculadas al gran mercado de Norteamérica.

AmCham, con más de 300 empresas afiliadas, necesita enfocarse en que la economía de Nicaragua funcione bien y que las inversiones procedentes de Estados Unidos permanezcan y aumenten, con las garantías jurídicas necesarias.

Una razón por la que llegan inversores a Nicaragua son las ventajas competitivas que este país ofrece y, en ese ámbito, AmCham debe dedicar esfuerzos al fomento de innovaciones, nuevos negocios y diversificación de bienes y servicios exportables.

De las 317 empresas afiliadas a AmCham, la mitad son de origen estadounidense. La Cámara ha crecido en cantidad de socios en la medida que ha aumentado la relación económica entre el empresariado nicaragüense y sus contrapartes norteamericanos, para lo que el acuerdo de libre comercio (Cafta) ha sido el principal propulsor. Pero, este tratado ofrece mucho más oportunidades a las empresas de Nicaragua y un reto para AmCham es cómo sacarle más provecho a ese potencial comercial e incorporar más empresas a los negocios entre las dos naciones.

AmCham no puede, por tanto, malgastar el tiempo en discusiones de temas irrelevantes que le alejen de su misión esencial, la defensa de los intereses del sector empresarial y la promoción de saltos cualitativos en la competitividad y la productividad. Para lograr esa misión, es necesaria la unidad en la Cámara de las empresas y los grupos económicos más importantes del país a partir de sus intereses comunes y con metas económicas claras.

Esto implica saber negociar con el Gobierno temas claves para el desarrollo del país, como los costos de la energía, la institucionalidad democrática y el imperio de la ley, para que las inversiones gocen de la mayor seguridad y ventajas de competencia conforme a estándares internacionales.

AmCham tiene la responsabilidad de evitar que la economía de Nicaragua sea dañada, por el bien de las empresas y de todos los habitantes del país, porque, como ya hemos dicho en otras ocasiones, el bienestar de la población mejora en la medida que surgen nuevas inversiones y crecen la empresas ya establecidas, al ser estas las fuentes principales de empleo y de consumo por la demanda de servicios y bienes que generan.

Quienes han visto a AmCham como una organización política, están equivocados y sería un error grave que la Cámara cayera en un dilema por esa razón. Los empresarios que tienen claras sus aspiraciones, esperan que AmCham se concentre en ideas para el desarrollo económico y social de Nicaragua a largo plazo, con madurez, responsabilidad e integridad. Por eso, los socios deben saber elegir a quienes les representen en la Cámara conforme esos parámetros.