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El Banco Central, al informar hace tres días que la economía del país creció 4.9% durante 2017, destacó que entre las actividades de servicio que más aportaron están hoteles y restaurantes, con un crecimiento de 7%, las cuales están relacionadas en parte al turismo, sector en el que se ha incrementado la llegada de visitantes del exterior y cada vez arriban más cruceros a puertos nicaragüenses.

A finales de 2017 y principios de 2018 aumentaron las recomendaciones sobre Nicaragua, de publicaciones internacionales influyentes que han ubicado a este país como uno de los destinos más importantes para conocer e incluso con sugerencias muy precisas de ciudades, sitios de aventuras y hasta hoteles singulares, como hizo recientemente la revista Forbes al recomendar el hotel El Convento, en León.

Se ha vuelto casi común, por eso, que actores de cine y personajes de la realeza europea aparezcan de pronto en Nicaragua disfrutando de las cualidades naturales de este país, que ofrece más que playas: volcanes, montañas, ciudades coloniales e islas tropicales.

Considerando que ahora Nicaragua ha adquirido un prestigio mundial como destino que vale la pena conocer por su oferta turística y su seguridad ciudadana, muy diferente a la imagen que tuvo hace décadas de nación violenta en guerra, es creíble que este año logre alcanzar o superar los US$900 millones de ingresos por la recepción de turistas, además de las inversiones en ese campo gracias a las ventajas que ofrece.

El año pasado, el turismo le generó a Nicaragua US$840 millones, el 30% más que en 2016, según cálculos de los empresarios privados y el gobierno, que aseguran que solo en la región del Pacífico del país existen más de 500 destinos adecuados para que los extranjeros vengan a vacacionar.

Con frecuencia, El Nuevo Diario informa sobre nuevas inversiones en turismo, de nicaragüenses y extranjeros, y el Banco Central ha señalado que la actividad turística se está convirtiendo en uno de los ejes principales del crecimiento económico nacional.

En esto influye mucho la Ley de Incentivos Turísticos de Nicaragua que ofrece a los inversores, por ejemplo, de 80% a 100% de exención del Impuesto Sobre la Renta y la exoneración del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), por diez años, entre otros beneficios que pueden ser extendidos diez años más si reinvierten al menos el 35% al término del primer período.

Nicaragua también tiene una ley que favorece a jubilados y pensionistas extranjeros que deseen retirarse aquí, garantizándoles importar un menaje de casa hasta por US$20,000 sin pagar impuestos, importar o comprar un automóvil nuevo de hasta US$25,000 exento de impuestos de importación y de venta, importar un vehículo cada cuatro años con las mismas exenciones y comprar o importar materiales de construcción de hasta US$50,000 libres de impuestos, para que construyan una casa.

Sin duda, el turismo está en auge en Nicaragua y debe ser bien aprovechado en términos económicos. Es un sector que requiere el involucramiento de todo el sector público y el privado, para garantizar servicios de calidad, infraestructura, sanidad y seguridad.

En algunos aspectos macro, el sector privado está contribuyendo mucho, como la mejora de la conectividad aérea. En octubre próximo iniciarán los vuelos directos a España, una puerta a Europa, y está en proceso la negociación de un vuelo directo a Nueva York. Estas dos conexiones permitirán que Nicaragua reciba más turistas de mayor ingreso, quienes gastan por día US$100 o más en promedio.

El empresariado nicaragüense también ha sido clave para que se mejore la atención a los turistas en los aeropuertos y puestos fronterizos. En general, la inversión en la oferta de servicios turísticos ha dependido de la iniciativa privada, pero la mejoría de la infraestructura, la educación de recursos humanos, la seguridad y las facilidades para los visitantes requieren de políticas e inversiones públicas. Falta más infraestructura para mejorar el acceso a sitios con alto potencial turístico, sobre todo en las regiones Norte y Caribe, y más personal tecnificado en este campo, lo que se puede acelerar con planes público – privados bien enfocados.