•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La sociedad nicaragüense vive su momento más difícil de los últimos 29 años, en el que se necesita un acuerdo nacional sincero para recuperar la paz y que se construya una democracia firme. Hay mucho dolor, por los más de 300 muertos y miles de heridos y exiliados, así como un clamor de justicia y libertad que solo se puede resolver con la restitución plena de los derechos ciudadanos y la oportunidad de que haya pronto elecciones transparentes y confiables.

En un contexto de desconfianza hacia las autoridades, por la represión a las diferentes manifestaciones ciudadanas de los últimos diez meses, el diálogo, que inicia hoy, es como un rayo de luz entre la penumbra de la incertidumbre, la polarización política y la recesión económica del país.

Aunque el diálogo está comenzando con bastante hermetismo en cuanto a información pública, existe la esperanza de que las partes, la Alianza Cívica y el Gobierno, se centren en los temas relevantes y vayan resolviendo cada día los obstáculos que impiden un entendimiento de fondo, como los protestantes en prisión, el acoso policial a los ciudadanos, la invasión de tierras privadas y los medios periodísticos cerrados o bloqueados, entre otros.

La confianza de los ciudadanos en este diálogo irá creciendo en la medida que de él surjan hechos concretos, por la justicia, la libertad y la democratización del país. Es comprensible que la negociación se realice en privado, para que genere resultados, pero es necesario que al término de cada sesión la población sea bien informada de los acuerdos que se vayan logrando.

Por las diferentes expresiones ciudadanas, ha quedado claro que la justicia es la exigencia inmediata; y esta significa encontrar la verdad de lo sucedido desde abril hasta hoy, anular juicios basados en acusaciones falsas, aplicar la ley a los responsables de crímenes y otros abusos, deshacer los grupos civiles armados y garantizar que ninguna persona sea intimidada, perseguida o detenida por pensar diferente y expresar sus ideas, como establece la Constitución de la República.

El otro paso clave es definir las bases sobre las que se edificará la democracia en Nicaragua, empezando por las reformas que garanticen que los procesos electorales serán un reflejo fiel de la voluntad de los ciudadanos, sin la menor duda, porque esto será garantía de paz y estabilidad. 

Esperamos que este diálogo nacional deje buenos frutos para el bien de todos los nicaragüenses, que sea el inicio de una etapa en la que prevalecerá la justicia y se avanzará hacia una democracia verdadera.

Como periódico importante de Nicaragua, El Nuevo Diario también recuerda que este viernes 1 de marzo es el Día Nacional del Periodista. En esta ocasión no hay nada que celebrar, porque el periodismo pasa por una situación difícil, pero sería oportuno que las autoridades recapaciten y liberen a los periodistas detenidos, permitan el retorno de aquellos que se han exiliado, devuelvan los medios de comunicación confiscados y dejen que prevalezca la libertad de prensa y de expresión consignadas en la Constitución del país.