•   Caracas, Venezuela  |
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  • AFP

Los venezolanos acudieron masivamente ayer a las urnas para elegir a su presidente, entre el chavista Nicolás Maduro y el opositor Henrique Capriles, tras 14 años de liderazgo único e indiscutido del fallecido Hugo Chávez, cuya revolución dividió profundamente al país.

“Vamos a romper récords de participación”, se felicitó Maduro, presidente encargado y favorito, al votar en el barrio caraqueño de Catia, adonde acudió con su esposa, Cilia Flores, que llevaba alrededor del cuello una bufanda roja, el color del chavismo.

Once millones y medio de electores, de casi 19 millones, ya habían votado unas cuatro horas antes del cierre de los colegios, agregó Maduro, que también estaba acompañado ayer por las dos hijas mayores de Chávez y por el esposo de la primera, el vicepresidente Jorge Arreaza.

Maduro aguardó los resultados electorales en el “Cuartel de la Montaña”, el museo donde reposan los restos de Chávez.

Por su parte, Capriles pidió a los opositores denunciar cualquier “atropello” que se detecte, y aseguró que “los abusos” serían derrotados con votos, en alusión a supuestas irregularidades cometidas por los oficialistas, como actos de proselitismo.

Los candidatos

Ambos candidatos mantuvieron un tono agresivo durante la campaña: Maduro acusó a la “burguesía”, como denomina a la oposición, de pretender acabar con los beneficios sociales de los pobres y Capriles tildó a su rival de “mentira fresca” y “enchufado” del poder.

El tono agrio evidenció la fractura social que reina en el país, alimentada durante los últimos años por el discurso polarizador de Chávez, quien trazó una línea divisoria entre ricos y pobres, y decidió que quien no estaba con él, estaba contra él.

Frente al designado por el hombre fuerte que gobernó Venezuela desde 1999, todavía omnipresente en el discurso oficialista y en afiches en la calle, Capriles hizo su segunda apuesta presidencial en seis meses.

El gobernador de Miranda (norte), de 40 años, que perdió en octubre contra Chávez por 11 puntos, sorprendió a los observadores logrando movilizar en masa a sus seguidores, en una breve campaña de diez días.

 

Las prioridades

El próximo presidente, que gobernará hasta 2019, afrontará el reto de enderezar una economía totalmente dependiente de la renta petrolera y golpeada por el déficit público, la inflación o la escasez, entre otras cosas.

Atacar la inseguridad, con 16,000 homicidios en 2012, la mayor tasa de Suramérica, también será una de las prioridades.

La oposición se ha mostrado recelosa de la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral, aunque el proceso electrónico de votación es considerado por observadores internacionales de gran confiabilidad.

Nicolás Maduro, colaborador fiel de Chávez desde los inicios de su revolución bolivariana, promete continuar el legado de su mentor en pro de los más desfavorecidos, y mantener sus populares programas sociales costeados con la renta petrolera, pese a los síntomas de agotamiento de ese sistema subrayados por analistas.