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Todo lo que sucede en la vida es en el nivel más profundo una relación de energías. Todo es energía en movimiento. Esta energía se relaciona con esta otra y esta otra, y así infinitamente. La energía con la que presentemos batalla a la vida deberá enfrentarse a infinidad de otras energías.

La actitud positiva es algo que nace con la persona en muchos casos, esto es innegable. Pero también es innegable que es algo que puede desarrollarse, entrenarse y utilizarse conscientemente.

Además de contar con los elementos idóneos para defenderse de la mala suerte, la persona puede adiestrarse en el fortalecimiento de su voluntad, para enfrentarse a la suerte con energía y determinación.

Para empezar, la persona debe saber que así como desde afuera le pueden enviar energía malsana y mala ventura, muchas veces sin saberlo, “uno mismo” se está deseando mala suerte. ¿Cómo? ¿Uno mismo desearse mala suerte? Claro que sí. Por supuesto salvo excepciones que habría que ver como manifestaciones de enfermedad, nadie se maldice conscientemente ni quiere que le vaya mal. Pero inconscientemente, ahí ya es otra cuestión.

Lo primero es la palabra. Así lo dicen los libros de las tres religiones que abarcan el 80 por ciento de la población mundial: “En el principio fue el Verbo “. Sí, la palabra es un elemento de poder inusitado, pero la mayoría de las personas no tiene idea de ese poder. Mediante la palabra una persona sin saberlo va “decretando” los hechos de su vida, y las características de los mismos.

Para los que tengan una educación de orientación cristiana, podríamos citar palabras del propio Jesús: “Por tus palabras serás condenado, y por tus palabras serás justificado”. Cualquier persona día a día se la pasa decretando cosas negativas para su propia vida.

Frases típicas de todos los días son las siguientes: “Todo anda mal”, “tengo una memoria malísima”, “me quiero morir”; “ese tipo me cae mal “y muchos otros mantras negativos.

Sin darse cuenta que al decir esas cosas la persona la está grabando en su mente y su corazón; y su pensamiento las acepta como realidades. Partieron de la persona, y ahora la persona las toma como realidades del mundo.

La buena suerte se atrae

Poder creador, aunque lo que cree sea nefasto. Esa clase de ideas que cada persona tiene incrustada en la mente sin saberlo son las que constituyen su debilidad y atraen la mala suerte que puede solazarse en esa debilidad. Pero como la palabra es poder creador, podemos usarla para cambiar esos decretos negativos en positivos.

De la misma forma en que pasó antes, ahora los decretos positivos se incrustarán en la mente y el corazón, cambiando totalmente la visión y la actitud de la persona ante la vida.

Cada vez que uno se encuentre pronunciando o expresando para sus adentros un sentimiento negativo, simplemente debe negarlo. No aceptarlo.

Rechazarlo. No hacen falta fórmulas ni oraciones; simplemente negarse a aceptar ese pensamiento negativo. Ese simple cambio de actitud comenzará muy pronto a provocar un cambio realmente complejo y notable en toda la estructura energética de la persona.

Solo se trata de cambiar cosas. Hay algo que los metafísicos llaman la Ley de la Atracción: Todo atrae a su igual. Si lo que la persona proyecta son decretos positivos, actitud vital, buena energía y por lo tanto suerte, pues eso es lo que recibirá a cambio. Al individuo que solo posee ideas negativas nunca le sucede nada positivo.

Quien entra en un casino con temor o culpa, ya perdió su dinero, sería más lógico que lo dejara a cualquier mendigo que cruzara en la puerta del casino, porque no tiene ninguna posibilidad de salir ganador.

Quien va a una entrevista laboral pensando que está en desventaja ante los demás postulantes, debería de quedarse en su casa y ahorrar las monedas del pasaje y el tiempo de espera: ese trabajo jamás será suyo.

La palabra es lo que hace la convicción

La buena suerte atrae la buena suerte, dinero llama dinero. Pero la persona debe entrenarse para que esa actitud sea su norma, no en una excepción. Lo más difícil como siempre es empezar.

Cualquiera puede darse cuenta de que una persona que parece ser afortunada, lo va siendo cada vez más y más con el paso del tiempo. Así como una persona que popularmente hablando está en el pozo, cada día le resulta difícil salir de él.

Lo importante es saber que cada paso que se da en ese sentido será más fácil que el paso anterior, de esta manera se irá construyendo una actitud positiva que será la base imprescindible sin la cual la buena suerte y nuestra energías no tienen donde afirmarse.