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A pesar de los avances que la medicina científica ha experimentado en los últimos años, cada vez más se ha ido abriendo campo a otras formas alternativas para encontrar el bienestar del cuerpo humano.

En ese espacio se encuentra lo que conocemos como medicina natural o bioenergética, términos que están relacionados con el aprovechamiento de cosas que nacen de la naturaleza, como alimentos, plantas y hierbas medicinales, como terapéuticos o con fines sanadores.

Entre los métodos más conocidos que la medicina natural o bioenergética ha desarrollado para el estudio del estado de salud de las personas se encuentra la pulsología y el análisis de las señales de ambos iris (iriodología), las cuales comparte con las medicinas holísticas.

Sin embargo, en Nicaragua desde hace algunos años se ha conocido una alternativa llamada Manos que curan, impulsada por la rusa Lariza Maksumadzhi, quien utiliza las manos como una ventana al bienestar, mediante un estado de concentración de grado máximo que le permite penetrar en el propio paciente.

Según ella, ninguna enfermedad física puede resistirse al alivio mediante la bioenergética, sin embargo, reconoce que los resultados dependen mucho del grado de confianza que el paciente deposite en el procedimiento y del nivel de deseo que posea para sanarse.

Un don especial

Según lo que explica Maksumadzhi, aunque para muchos resulta incomprensible este tipo de curación alternativa, tratar enfermedades varias con tan solo utilizar la energía que fluye mediante sus manos es un don.

Cabe destacar que Maksumadzhi se apoya en la iriodología, puesto que también examina los ojos de las personas y la fotografía para poder conocer más acerca de sus afectaciones.

“Mediante la energía puedo penetrar en el cuerpo del paciente y poder ver los focos de dolor, incomodidad, molestia, qué anda mal en él. Siento una inmensa alegría cuando una persona me dice que está mejor, está bien o se curó. Siento como un éxtasis incomparable con ninguna otra cosa”, señala.

Focos de energía

Asimismo, afirma que hay que saber dirigir la energía y señala que los principales focos de energía en la persona están en el corazón, la matriz, en el caso de las mujeres, y la próstata en los hombres.

“Estos órganos siempre reaccionan ante cualquier problema que tenga el organismo en general, así que definitivamente aunque ellos no sean focos del problema, siempre se ven afectados, incluso, cuando una mujer ya no tiene su matriz el lugar donde estuvo reacciona”, advirtió.

Además, aconsejó que es importante estar conscientes de que cualquier órgano es importante, “puede ser que solo duela un dedo y todo el organismo esté en un estado de sobresalto, porque en todas las partes del cuerpo no hay nada sin importancia, todo es igual”.

Para quienes gustan de este tipo de terapias alternativas, cabe resaltar que según Maksumadzhi, no hay un número determinado de sesiones para todos los pacientes, sino que va a depender de las afectaciones que presente.

Ella afirma que un médico cura lo que está viendo, lo que le duele al paciente y ve lo que está mal en el momento, mientras que ella trabaja con la raíz u origen del problema y así como consecuencia la sanación es más integral.

Así que el poder de la bioenergía puede traer bienestar y alivio.

 

Tome nota

Lariza Maksumadzhi atiende en la clínica Manos Milagrosas, Kilómetro 10 ½ Carretera Sur, de la gasolinera Shell triángulo, 25 varas hacia la derecha. Casa número 30.