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En 1971 se descubrieron nuevos fenómenos relacionados con la mente humana; estos se encontraban asociados a facultades telepáticas. Se trataba de un joven de nacionalidad israelí, Uri Geller, quien era el poseedor de tan extraordinarias aptitudes.

Uri Geller había nacido en Tel Aviv en 1946. Desde pequeño demostró poderes como doblar objetos muy duros o leer los pensamientos de los demás. En 1971 un miembro del Centro Médico de la Universidad de Nueva York se trasladó a Israel, con la finalidad de investigar si realmente Uri Geller estaba dotado de facultades extraordinarias, o si se trataba de un prestidigitador sumamente hábil y fuera de lo común.

Andrija Puharich pudo comprobar personalmente que se trataba realmente de un hombre con facultades extraordinarias. En su presencia, Uri Geller pudo doblar objetos que una persona común jamás hubiera podido doblar. El citado médico fue testigo de procedimientos que nunca en su vida habría imaginado. Uri Geller podía detener los relojes a voluntad, desmaterializar y rematerializar objetos, cortar gruesos anillos, doblar tenedores y todo tipo de objetos de metal.

Se realizaron ciertas tentativas para que Uri Geller viajara a los Estados Unidos, con la finalidad de efectuar una larga serie de pruebas científicas. En 1972 Uri Geller, con los ojos vendados, decidió conducir un vehículo por las calles de una ciudad alemana y deslumbró a muchos espectadores incrédulos. Los sabios alemanes llegaron a la conclusión de que las teorías físicas no eran suficientes para explicar los extraordinarios poderes que presentaba Uri Geller.

Cuando Uri Geller regresa de los Estados Unidos de Norteamérica, se presta a participar en un programa de televisión al que concurrirían varios destacados científicos de diferentes áreas. Las demostraciones hechas por Uri Geller levantaron una impresionante oleada de controversias, al mismo tiempo que un enorme interés por investigar tan asombrosos hechos. Algunos que presenciaron las pruebas que se realizaron argumentaban que cualquier prestidigitador bien entrenado podría llevarlas a la práctica; sin embargo nadie pudo lograr nada de lo que Geller hacía.

Un aporte de energía

No es raro que la incredulidad y el escepticismo de la gente afecten de modo considerable las facultades de estas personas. En determinadas oportunidades los poderes fallaban y esto hacía pensar a ciertos espectadores que todo era falso. Es cierto que las demostraciones no siempre salían a como Geller las había planeado, pero lo que es evidente es que necesitaba un grupo de gente que favoreciera sus experiencias; requería de “un aporte de energía” para llevar a cabo las demostraciones mencionadas. Se supo que los poderes de Geller se habían manifestado cuando era niño. En su infancia se divertía haciendo que las agujas de los relojes de sus compañeros de colegio marcaran horas diferentes a las correctas. Más tarde descubrió que con solo mirar ciertos objetos metálicos estos se doblaban muy fácilmente. Ya adulto, cuando sus poderes se hicieron públicos, Geller se dedicó a realizar demostraciones, hasta que se hizo famoso. Llegó a admitir públicamente que sus facultades le aportaban dinero y que no veía mal el hecho de explotarlas. Uri Geller se convirtió realmente en un mito. Así continúo haciendo demostraciones y haciendo creer a los incrédulos cuando les doblaba objetos que estos conservaban en sus propias manos.

Entre tanto, los científicos insistían en que era preciso encontrar las causas de tales poderes; se trataba de una forma de energía desconocida totalmente. La cuestión fundamental era la de encontrar una relación con las leyes científicas del momento.

 

Tome nota

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