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He escrito en otros artículos acerca de que la actitud positiva y la energía bien encaminada para plantarse ante los hechos de la vida constituyen fuerzas insustituibles contra las cuales la mala sombra se ve realmente muy limitada para actuar.

Pero existen también elementos ajenos a la persona que actúan directamente contra esa actitud y esa energía. El Mal de Ojo es uno de esos elementos, porque justamente ataca la vitalidad y el ánimo, haciendo que la persona sienta debilidad y somnolencia. Y es en estas condiciones de “bajas defensas” cuando la mala suerte encuentra el terreno propicio para hacer su labor. Por eso es buena medida para propiciar la buena sombra el entrenarse es esta actitud vital y energética, para enfrentar las contingencias que día a día se nos presentan. Hay que entender que cuanto más armada de actitud positiva esté una persona, más estará “manejando” su suerte y propiciándola.

A cualquiera le suena conocido oír hablar de un equipo de fútbol que tiene una buena racha porque tiene actitud ganadora. Entonces más allá de sus valores técnicos, las circunstancias concretas de cada partido suelen volverse a su favor, “la suerte del campeón”. Lo mismo sucede con cada individuo, si se lo propone. ¿Por qué dos equipos de fútbol que tienen planteles de jugadores equivalentes en calidad y experiencia terminan uno campeón y el otro tal vez de séptimo? Esto ha sucedido infinidad de veces. ¿A qué se debe tal diferencia, que no está en la base, en las cosas importantes que forman un equipo de fútbol? No será solo a la suerte, eso es seguro. O quizá sí, si miramos el problema desde la perspectiva correcta.

La convicción

Quien salió campeón sin duda tuvo mejor táctica; ese penal que al otro equipo el árbitro no le otorgó, esa pelota que debía entrar en el arco se desvió apenas y en la siguiente jugada vino el gol del campeón. Todo parecía suceder siempre en el momento más oportuno, como si la suerte abandonara a los rivales cuando se enfrentaban a este equipo… Sí, el campeón necesita suerte además de capacidad y entrenamiento. El punto es: ¿primero tiene suerte o primero tiene una actitud que ayuda a la suerte?

Podemos asegurar que se trata del segundo caso. La suerte del campeón consiste básicamente en la “convicción” de que tendrá suerte. Esta convicción, potenciada por las energías interrelacionadas de todo un grupo humano —como sucede en el caso de un equipo de fútbol—, es la que hace crecer la suerte. No existe la menor duda acerca de esto.

Si quedara alguna duda, basta decir que todos los demás equipos que compiten con el que será campeón también usan todo tipo de “cábalas”, amuletos y fórmulas (el ambiente futbolístico está lleno de estas cosas), y sin embargo no les alcanza. La diferencia, “la suerte del campeón”, la marca la actitud ganadora de este equipo.

El ejemplo que he tomado, deliberadamente extraído de una actividad tan popular como el fútbol, es muy propicio para entender que si se traslada a la vida individual, estaremos hablando de lo mismo y podremos esperar los mejores resultados. Todo lo que sucede en la vida es, en el nivel más profundo, una relación de energías. Todo es energía en movimiento. Esta energía se relaciona con otra y esta otra, y así infinitamente. La energía con la que presentamos batalla a la vida deberá enfrentarse a infinidad de otras energías. La actitud positiva es algo que nace con la persona en muchos casos, esto es innegable. Pero también es innegable que es algo que puede desarrollarse, entrenarse y utilizar conscientemente.

 

Tome nota

Textos de estudio de Penélope. Parapsicóloga. (Código 95703, Profesional School, Miami FL.) Especialista en la interpretación del tarot y las cartas de los ángeles. Terapias alternativas para elevar tu control mental y mejorar tu calidad de vida. Consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales. Atiende de lunes a sábado de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, previa cita. Teléfonos: 22553586 / 86885607. Managua.