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Con sus ojos vivarachos, su mente lúcida y dando pasos con el apoyo de un andarivel, Francisca Mendoza Romero, conocida cariñosamente como “Mama Chica”, cumplió 100 años el 7 de febrero de 2010, que los celebró a lo grande en el barrio Santa Ana de esta ciudad.

En la misma fecha este año, cumplió 101 años, con la misma lucidez, amor al prójimo y a Dios, como una ferviente católica que asistía a misa tradicionalmente a la Parroquia Santa Ana, patrona de Chinandega.

La apreciada anciana que desciende de una de las familias más conocidas de Chinandega recordó que su niñez fue difícil debido a que vendía tortillas en las calles para ayudar a sus padres.

“No fui nunca a la escuela pero tengo mucho coco (inteligencia). También me gané la vida vendiendo refrescos en el Mercado Central de Chinandega durante muchos años. Después instalé una venta de licor, aquí venían tomadores porque cuando todo era barato les servía su trago con sopa de res con punche los sábados y domingos”, expresó “Mama Chica”.

Hace una pausa en la conversación para servir un trago a un cliente, recordando viejos tiempos. El hombre pasa el “farolazo” sin boca porque ni de “pájaro” (frutas) se le puede dar debido a la escasez.     

“Ni modo con agua, así liso”, manifestó la viejita mientras abrazó a una parte de sus siete bisnietos y seis nietos, que son la alegría de su vida. Confesó que tuvo tres hijos, y sólo sobrevive José del Pilar Mendoza.

La fórmula para llegar al siglo de existencia

Estaba chavala cuando ocurrió la gesta del General de Hombres Libres Augusto César Sandino en Las Segovias, y fue testigo del incendio del conocido “    Mesón” del Mercado Central de Chinandega, uno de los hechos más conmovedores en la historia de esta ciudad.  

Añadió que para esa época su padre ya había fallecido, y su mamá que fue un gran ejemplo para ella en la formación de valores como la lealtad, el trabajo, la disciplina y el respeto. Para ese entonces habitaba en el barrio La Libertad, conocido como San José de la Montaña, donde se localiza uno de los templos católicos más antiguos.

En su niñez, “Mama Chica”, caminaba por polvorientas calles ofertando tortillas de excelente calidad. “Rápido se iba la venta, en ese tiempo había coches y carretas no existían taxis”, recordó.  

Con gentil gracia, la anciana aseguró que la fórmula para llegar al siglo de vida es sencilla: Dormirse temprano, comer sano, tener carácter alegre, no desmayar antes las vicisitudes y ayudar al necesitado.

Mientras envía un saludo a nuestros lectores, la viejecita mencionó que en su niñez, todo era barato por ejemplo: Una gallina costaba 25 centavos, y todo se vendía por medios, los refrescos se endulzaban con dulce elaborado en trapiches, y la comida se hacía con manteca de cerdo.  

“Antes había más trabajo, no era peligroso, las fiestas eran sanas y se podía pasear a altas horas de la noche. Actualmente hay poco trabajo, la crisis económica esta fuerte, y hay mucho peligro porque la delincuencia es fuerte, y no hay forma de detenerla”, dijo “Mama Chica”, quien añadió que pese a todos los problemas que envuelven al país Dios y la Virgen María protegen a Nicaragua.

“Mama Chica” está asombrada de haber llegado a cien años de vida, y confesó que tiene fuerzas para vivir más años lógicamente siempre que Dios la mantenga sana.

En cuanto a su fabulosa clientela de tomadores que no se la pudo arrebatar otra cantina de la ciudad, expresó que se debe a que no le echa agua al guaro, y el tomador siempre está contento porque el trago no es “bautizado”.

Recomendó a la juventud trabajar fuerte y estudiar para triunfar en la vida, respetar a sus padres para recibir bendiciones del Creador y ayudar a la comunidad a salir adelante.

El ejemplo de “Mama Chica”
Sixto Moreno, de 75 años dijo que desde hace 50 años es amigo de “Mama Chica”, que es ejemplo de trabajo y honradez. “Ya quisiera llegar a los 100 años, me faltan 25, no es fácil, es un regalo de Dios”, expresó el chinandegano.  

En similares términos se pronunció Jerónima Flores, nieta de la anciana, quien dio gracias al Señor por tener con vida a doña Francisca, a quien siempre brindan atención y amor.   

Su hijo José del Pilar Mendoza, afirmó que su madre es el regalo más maravilloso que le ha dado Dios, porque ha sido abnegada. “Soy su médico, enfermero, ayudante, cocinero. Nuestro Padre, Hijo y Espíritu Santo la tienen en sus manos, porque tiene buen corazón, a quien puede servir lo hace sin esperar nada a cambio”, indicó.

 Agregó que su madre no es roble sino guayacán de los más duros por su impresionante condición física. “El es mi tierno siempre lo será, es mi adoración, modelo de hijo”, expresó “Mama Chica”.

Celebración a lo grande
Familiares y amigos de la anciana recaudaron dinero para la compra de piñatas, pasteles y elaboración de vigorón para celebrar el siglo de vida, como un acontecimiento en el barrio Santa Ana, uno de los más antiguos de la ciudad de Chinandega.

Antes de quebrar la piñata y departir con estas personas, “Mamá Chica” fue llevada en triciclo a la Iglesia Santa Ana, donde fue oficiada una misa en acción de gracias por su siglo de vida.

Posteriormente fue trasladada en una caravana de triciclos hacia su humilde vivienda, al ritmo de filarmónicos con la famosa Cumbia Chinandegana del compositor Jorge Paladino, que llenó de alegría a doña Francisca Mendoza, quien recibió regalos y muchos saludos, en una experiencia única en su larga vida.
 
Otro día transcurre y “Mama Chica” da gracias a Dios por mantenerla bien de salud, y estar al lado de sus seres queridos, que se sienten muy orgullosos de ella.