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El saliente embajador de Taiwan en Nicaragua, Chin–Mu Wu, conocido como Jaime Wu, nació hace sesenta años en un pueblo muy pequeño del sur de Taiwan. Realizó estudios de primaria, secundaria y relaciones internacionales en Taipei, y al convertirse en diplomático de carrera,  trabajó en España, Costa Rica, Honduras, Perú y Ecuador, pero --según nos confiesa-- “ningún otro país me gusta tanto como Nicaragua”.

El embajador Wu no es el típico diplomático que utiliza un lenguaje “rebuscado” y poses estudiadas para las cámaras. Es un hombre muy sobrio, de figura delgada, sencillo, que maneja el idioma español con bastante facilidad y hasta se podría decir que es algo campechano.

Seguridad “de lujo”
¿Qué fue lo que le gustó tanto de Nicaragua a este diplomático que vino al país hace cuatro años, y que en los próximos días deberá regresar a su patria para asumir otras tareas de mayor responsabilidad?

“En Nicaragua la seguridad es un lujo”, nos contesta con mucha propiedad. “Acá yo siempre ando solo, nunca camino con escoltas porque no los necesito. Aquí gozamos de ese sentimiento de seguridad por todas partes, no tenemos amenazas de ser secuestrados, siempre ando con mi esposa por todo el país, con mucha tranquilidad”, agrega.

Expresa que eso fue una de las cosas que le llamó la atención en cuanto vino a Nicaragua. “La gente anda muy tranquila en las calles, andan muy seguras, no se nota ese sentimiento de inseguridad que suceden en otros países del mundo”.
“Hay hechos delictivos, como en todas partes del mundo, pero esos hechos son aislados. Este país es muy seguro, mucho más seguro que el resto de los países de Centroamérica”, dice.

Señala que la mayoría de los nicaragüenses “son muy inteligentes, trabajadores y agradecidos. Cuando yo visito algunos mercados, centros comerciales y restaurantes, la gente se me acerca para saludarme. Hace poco, los vigilantes de Galería se le acercaron a la muchacha que trabaja en mi casa, y le dijeron: ‘Usted tiene que expresar a su embajador nuestro agradecimiento’”.

Recuerda que en otra ocasión, llegando al Puerto “Salvador Allende”, una camioneta se paró frente a su vehículo, y el conductor, un hombre joven, bajó el vidrio de la ventana y le dijo: “Usted es el embajador de Taiwan. Yo lo reconozco porque lo he visto en la televisión. Muchas gracias por toda su ayuda al pueblo de Nicaragua”.

“Esas cosas que me han sucedido con mucha frecuencia, me llenan de mucha satisfacción, porque notamos que los nicaragüenses son muy agradecidos. Todo esto es muy particular de la gente de este país, en otros países no se goza de ese calor humano ni de la simpatía de la gente”, expresó.

Pero también hay otras dos cosas que no quiso dejarlas pasar por alto: el clima y la comida.”Yo no sé cómo haré  ahora que me vaya para Taiwan, porque ya me acostumbré a la comida nicaragüense”.

En cuanto al clima, dice que “el calorcito que hace en Nicaragua es inigualable. Yo he estado en países donde hace mucho frío y eso no me gusta para nada”, se explica.

El gallopinto y el caballo bayo
El embajador dice que en Nicaragua se come bien y muy sabroso. “Mi esposa, hasta hace poco aprendió a preparar el gallopinto. Le enseñó la muchacha que trabaja en la casa, pero parece que la alumna salió más avanzada que la maestra, porque yo siento que  a mi esposa le queda más sabroso”.

Revela que cuando visita los restaurantes pide frijolitos molidos, queso, tajadas y el caballo bayo. “En marzo”, recuerda, “vino una delegación oficial, y la alcaldesa nos invitó a un caballo bayo que le encantó a la gente”.

Asimismo, dice que la variedad de quesos que hay en Nicaragua son una delicia. “En Taiwan solo tenemos quesos duros, mientras que aquí hay cuajadas frescas y quesos excelentes. “Con razón los jóvenes nicaragüenses que estudian en Taiwan extrañan mucho la comida, y en sus maletas siempre llevan Maseca para hacer tortillas, y frijoles”, dijo.

“Yo le dije al embajador de Nicaragua en Taiwan, William Tapia, que voy a extrañar mucho la comida nicaragüense, pero él me dijo que no me preocupara, porque allá tiene una cocinera nicaragüense y que, a través de la vía diplomática, recibe frijoles, Maseca y quesos, que con gusto me facilitaría algunos productos”, expresó.

Conoce casi toda Nicaragua
El embajador manifiesta que en los cuatro años que ha estado en Nicaragua ha viajado a muchos lugares, que conoció la mayoría de las ciudades y comunidades. “Este es un gran país y he tenido muchas oportunidades de conversar con la gente, y, para mí, los taiwaneses y los nicaragüenses tenemos muchas similitudes, porque somos hospitalarios, simpáticos y amigos”, cuenta.

“El pueblo nicaragüense es muy luchador, he aprendido bastante de ustedes porque son un pueblo que tiene mucho optimismo por su futuro”, expresa.

Pone como ejemplo a los campesinos, que sin contar con muchos recursos económicos siempre tienen la  esperanza en el futuro y viven en un ambiente de mucha alegría. “Eso es el indicador de la felicidad de nuestro pueblo, y es el indicador de la felicidad de los nicaragüenses”, comenta.

Destaca que Nicaragua es un país extremadamente rico en recursos naturales y agrícolas, lo que ha facilitado el trabajo de la Misión Técnica de Taiwan. “Yo trabajé en Perú, Costa Rica, Honduras y Ecuador”, reitera, “y comparando mi labor en  esos otros países, les aseguro que aquí en Nicaragua me encuentro más a gusto de trabajar acá con el gobierno y con el pueblo”, agrega.

Vino en momentos de tensión
El diplomático recuerda que cuando vino a Nicaragua alguna gente tenía dudas acerca de las relaciones entre Taiwan y Nicaragua. “Yo vine a inicios de junio, cuando las relaciones entre Taiwan y Costa Rica se habían suspendido”.
Reconoce que “fue una situación muy difícil para nosotros. Pero recuerdo que un 19 de julio, en la celebración del aniversario de la revolución, el comandante Daniel Ortega dijo claramente en la ceremonia que Nicaragua se quedaba con Taiwan”.

Sostiene que desde ese momento las relaciones entre Nicaragua y Taiwan se han fortalecido cada día más. “Son brillantes y sólidas, y lo que deseo es que se consoliden más y se mantengan para siempre”.

“Ahora, en este momento, Nicaragua es uno de los países que más nos apoyan en la comunidad internacional en nuestra aspiración a trabajar en la Asamblea Anual de la Organización Mundial de la Salud, OMS”, manifiesta.

Revela que Taiwan aspira ahora a trabajar en la Conferencia del Cambio Climático y en la Organización Internacional de Aviaciones Civiles, y que el año pasado, el canciller Samuel Santos apoyó esas iniciativas. “Lo que nosotros consideramos como un indicador muy importante en las relaciones bilaterales”, dijo el diplomático.

Relación especial
Para el embajador taiwanés, la experiencia  en Nicaragua ha sido muy especial. “En Taiwan yo no tenía la oportunidad de tener contacto con nuestro propio pueblo. Acá yo he tenido mucha experiencia de trabajar con la gente, me he relacionado mucho con las cooperativas y con los campesinos a través de los proyectos de cooperación”, cuenta.

Cita que una Organización No Gubernamental taiwanesa donó fondos para un proyecto de viviendas en Masatepe, y que se sintió muy contento y satisfecho de observar a la gente que con aportes pequeños de apenas cuatro mil dólares logró construir casas con un  dormitorio, una sala y un baño.

“Nosotros fuimos a inaugurar esas casas, la gente estaba muy contenta, y nos decía que para ellos esas casas eran como un palacio. Nosotros nos sentimos muy realizados”, expresó.

Menciona otros proyectos que apoyan, como el de Visión Mundial en Santa Lucía, Boaco, donde más de 2,000 niños son beneficiados en educación y en salud.

Asimismo, Taiwan apoyó al gobierno de Nicaragua en el programa Amor, y una serie de proyectos sociales. Apoya a instituciones como la Cancillería, el Ejército, la Policía, el Parlamento y la Corte Suprema de Justicia.

Habla mejor español que mandarín
Chin-Mu Wu reconoció que al inicio de su carrera tuvo problemas con el idioma, y que cuando llegó a trabajar a España no hablaba ni una sola palabra en español.
Fue hasta que vino a trabajar en los países de América Latina cuando aprendió a dominar el idioma, porque “los latinos son muy simpáticos y hay un ambiente muy favorable para los extranjeros para aprender español”.

Dice que ahora se puede expresar mejor en español que en mandarín. “Es que el español tiene más palabras sentimentales que nuestro propio idioma”.

“Nosotros, con el idioma mandarín, no nos atrevemos a decir a nuestras novias o a nuestras  esposas, te quiero. Somos muy conservadores. Pero ahora, hablando el idioma español, yo ya le puedo decir a mi esposa, te quiero, te amo, sin ningún problema”, confía.

Nicaragua debe unirse
“Lo único que yo le recomendaría a todos los nicaragüenses es que se unan para sacar adelante a este gran país. Yo les aconsejaría buscar un consenso nacional, un proyecto nacional de toda la sociedad”, aconseja.

“Yo cada día quiero más a Nicaragua. Estoy haciendo planes para ver la posibilidad de comprar una casa en este país para venir las veces que tenga la oportunidad, y les aseguro que en los próximos meses ya Nicaragua va a tener dos embajadores en Taiwan, el señor William (Tapia) y yo”, concluyó.

 

Las relaciones entre Taiwan y Nicaragua

Se dice que los primeros chinos  llegaron a Nicaragua en la segundo mitad del siglo XIX, atraídos por la belleza natural y el calor humano de los nicaragüenses.

Nicaragua entabló relaciones con Taiwan desde 1930,  es decir, hace 81 años, cuando se estableció en Managua el Consulado General de la República de China.

Para 1967, las relaciones se consolidaron y Taiwan decidió elevar el nivel de su representación en Managua como embajada.

El siete de diciembre de 1985, Nicaragua rompió brevemente sus relaciones con Taiwan y estableció las relaciones diplomáticas con China Popular, conocida como China Continental.

El 5 de noviembre de 1990, Nicaragua restableció los lazos diplomáticos con la República de China, Taiwan, y rompió relaciones con China Continental.
Actualmente, el embajador de Nicaragua en Taiwan es William Tapia Alemán, quien considera que las relaciones entre ambas naciones son brillantes.

Actualmente hay 140 estudiantes nicaragüenses becados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de China, que cursan estudios a nivel universitario y de posgrado en Taiwan.