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La mayoría de las personas tímidas tienden a tener un comportamiento que les mantiene en la sombra, intentando pasar desapercibidos, sin embargo, hay ocasiones en que la carga de frustración e ira causada por el rechazo (real o imaginario) de los demás, provoca agresividad e importantes trastornos psicológicos. Veamos algunos casos.

Para evitar sentirse inseguro ante los demás, este tipo de persona adopta una actitud arrogante y agresiva. Ordena e insulta, desprecia a los demás, invade su espacio de forma amenazante. Con su conducta logra que no se burlen de él y consigue provocar el suficiente miedo. Sin embargo, debajo de esa máscara hay una persona insegura que no es capaz de enfrentarse a alguien que le responda y demuestre no temerle.


La timidez se encuentra detrás de algunos casos de maltrato. Estas personas, sufren el rechazo y las burlas fuera de su entorno familiar (en el trabajo, con los amigos…). Esto provoca mucha agresividad en ellos encontrando salida en el ambiente que se sienten seguros y poderosos (en casa, con su mujer, con sus más íntimos). También se vuelven dependientes de las personas que maltratan. Las necesitan al punto de sentir terror ante la posibilidad de ser abandonados. Por ello, suelen tener celos enfermizos.

Una persona (normalmente adolescentes varones), que se sienten rechazados por los demás carece de contactos, por lo que se encuentra totalmente aislada. Este aislamiento hace que vayan acumulando agresividad hacia los demás, al punto de considerarse el único ser importante muy por encima de los demás.

Un tímido en el trabajo, igual a pocas oportunidades
Ser tímido puede afectarnos en nuestro entorno laboral, no solo en la manera como nos encontramos con nuestros compañeros a gusto o no, sino que además puede limitar y disminuir nuestro desarrollo dentro de ese puesto de trabajo.

Hablaremos primero del desempeño de las funciones del puesto de trabajo. Una persona tímida destina parte de su energía a pensar en si estará haciendo las cosas mal, si los compañeros estarán criticándole, si se sentirá muy angustiado en la próxima reunión Toda esa carga de ansiedad le impide concentrarse en sus labores y desempeñarse eficientemente.


La timidez también puede frenar las labores de nuestro puesto en las que esté involucrada una relación social. Una persona tímida será menos eficaz a la hora de hacer una reclamación o responder por ella, al tener que mantener contactos con personas ajenas, ya sea por vía telefónica o cara a cara. En las reuniones de trabajo, no se atreverá a aportar nada positivo, ya que estará más pendiente de los pensamientos de su cabeza que le dicen que no hable y se exponga al ridículo. Todas esas conductas pueden hacer que la persona tímida sea valorada por su jefe y compañeros como poco implicada, ausente, desinteresada, torpe  etcétera.

A la hora de una promoción dentro de la misma empresa o cambio de trabajo, las personas tímidas se ven coartadas, pues eso significaría abandonar el ambiente en el que se mueven y que pueden haber llegado a considerar seguro. Por ello, muchas personas dejan pasar las oportunidades importantes, ocultándose bajo el miedo que les produce tener que conocer a un nuevo jefe, nuevos compañeros, nuevos clientes.

Todos estos problemas pueden hacer que la persona tímida no se sienta valorada en su puesto, que no disfrute del ambiente de trabajo y que se quede atascada en un puesto que puede estar por debajo de sus capacidades.

 

Timidez y vida amorosa
Los problemas no terminan para una persona tímida cuando consigue entablar una relación sentimental. A partir de ese momento, perseguida por sus pensamientos negativos y la inseguridad que siente acerca de su propia valía, puede hacer que viva atemorizada porque la otra persona la abandone.

La persona tímida puede pensar que no aporta nada valioso a la relación, que no merece el amor de la otra persona y que, por lo tanto, solo es cuestión de tiempo para que la persona amada se dé cuenta y le abandone.

Sentimientos de inferioridad con consecuencias fatales
Sumisión: La persona tímida se coloca en una situación de inferioridad. Puede intentar convertirse en la pareja perfecta, cumplir con todos los deseos de la otra persona, comportarse y opinar como el otro quiere. Pueden hacer o aceptar cualquier cosa por no perder a la persona amada por considerar que no la merecen y que nunca encontrarían a otra pareja.

Comportamiento artificial: En su búsqueda por la perfección  ante el ser amado, asumirán el papel que creen que la otra persona demanda. Por ello, nunca se comportarán de una manera natural, ni disfrutarán realmente de la relación.

Celos patológicos: El miedo a que la otra persona se dé cuenta de su poca valía y los cambie por alguien mejor, puede llegar a volverle obsesivo y controlador.

Todas estas conductas pueden llegar a ser agobiantes y hacer que ambos miembros den por terminada la relación. Esto hace que los miedos de la persona tímida se hagan realidad, es decir, que ellos mismos acaban consiguiendo que la otra persona se canse, tal a como temían, y los abandone. Esto reforzará sus miedos de cara a relaciones futuras y puede sumirles en pensamientos de culpa y episodios depresivos.La Clínica San Francisco ofrece los días jueves consultas a precios reducidos para personas de escasos recursos.

 

Reflexión:
La timidez no tratada puede causarte serias complicaciones en tu vida personal y en la relación con los demás. Si estás pasando por una situación similar busca ayuda para comprender muchas cosas y mejorar tu calidad de vida.

 

Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza.
Universitá degli Studi di Pavia-Italia.
Clínica San Francisco.
De donde fue camas Luna de Montoya, 90 varas arriba.
Tel. 22 22 24 94. Cel. 88 77 18 94.

 

 

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