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Cuando se pone pie en  la comunidad  de Gigante, Rivas, al sur del país,  de entrada se tiene la impresión de que  la mayoría, en el pueblo, juega en el mismo equipo, pues   parecen trabajar para dar una mejor cara del lugar.  

Al llegar a la zona, donde a lo sumo hay 700 personas, es posible  ver, según la hora del día, a mujeres  y a hombres atareados en los bares-restaurantes ubicados a la orilla de la playa, atendiendo a turistas o limpiando el sitio. Si se llega muy temprano hasta se puede ver a los pescadores que se adentran al mar.

El que no hace nada, “es porque tiene la tarea de vigilar y de cuidar la casa”, comentan en tono jocoso algunos pobladores.  La gente, en realidad,  “busca qué hacer”, explica Margarita Arriola, dueña del bar-restaurante El Mirador. La señora explica que desde hace dos años, con apoyo de la Alcaldía de Tola y de Andalucía,  se han venido preparando con cursos de cocina, de bartender y de atención al cliente,  para captar más turistas a la comunidad.

Aunque recalca que desde marzo pasado, con la llegada del Fondo Empresarial  Carlos Pellas para la Excelencia Turística a Gigante, están cada vez más  “organizados” y más “animados” para  cuidar y para promover, hacia el mundo la comunidad.

“Estamos ahora más conscientes de las bellezas naturales que tenemos: la playa, la costa y el mismo pueblo. Pero, sobre todo, estamos más claros de que con calidez y buen trabajo, o sea, con buenas prácticas empresariales, podemos atraer más gente a Gigante, y, por consiguiente, tener más ingresos”, argumenta. Aunque no se trata de una ayuda asistencial.
 
Todos  contribuyen
El coordinador del proyecto Ruta Triángulo del Sur en Gigante, Fernando Aguiar, expone que el empresario  Carlos Pellas está extendiendo el programa descrito al pueblo, con un monto de 153 mil dólares,  para contribuir con  su desarrollo.   

“Con la llegada de Guacalito de la Isla (al departamento donde precisamente está ubicado Gigante), don Carlos quiere contribuir a que toda la zona sea atractiva, se busca que con la llegada del proyecto, la comunidad también se beneficie y esté contenta. De manera que  con el apoyo que ya estamos dando en Gigante se quiere retribuir con un beneficio para todos”, aclara.

Los ejecutores del Fondo Pellas ya han hecho un levantamiento de las empresas activas del pueblo. “Los estamos organizando por especialidades y los estamos preparando con cursos de formación profesional”, señala Aguiar.
Según el alto ejecutivo, están cubriendo a  todos los pequeños y medianos empresarios de la comunidad.

“En total son 20. A cada uno y a cada una les estamos haciendo un plan de gestión empresarial.  La idea es que cada empresa funcione con una misión y con una visión, con políticas de calidad y con objetivos definidos. Y bueno, se busca que  comiencen a ordenar sus numeritos, su contabilidad, por lo menos, a niveles básicos”, detalla.

De acuerdo con Aguiar, cada empresita está haciendo cuentas: manejando cuánto ingreso tuvo al día, cuánto gastó y cuántos visitantes recibió. “En tres meses calculamos que hasta se podrá saber, en general, cuántos turistas recibió Gigante y cuánto gastó el segmento”, augura Aguiar.  

A cambio de esa preparación, todos los empresarios  beneficiados están donando  “horas” de su tiempo, y, por supuesto, “voluntad y disposición para aprender”, dice Arriola.

Eso no es todo
Paralelamente, el Fondo está desarrollando cursos  de cocina en el lugar, aliado con la Escuela Nacional de Hotelería. La profesora María Isabel Sabina especifica que son 27 mujeres, en edades de entre 22 y 55 años, las que están llevando clases del arte culinario local.

“Una buena parte son jefas de familia y tienen pequeños negocios: barcitos y  pequeños restaurantes. Ellas ya saben cómo hacer vegetales, cómo decorar la mesa, la comida, y cómo preparar diversos dulces, aparte de la cajeta de leche que es lo más popular”, comenta.

“Y para qué, no tengo queja del grupo. Todas son puntuales y se les ve muchos deseos de aprender”, añade.

Teodolinda Palacios Pérez, de 54 años, dice que cocina desde los 12 años. “Pero no sabía cómo montar los platos, o sea, como decorarlos, así que con los cursos de cocina ya los presento mejor y  el cliente está más a gusto, y yo también porque no me está costando nada, y sólo estoy destinando cuatro horas de mi tiempo al día”, apunta entre risas.  

Mirna del Socorro Martínez, de 23 años, en cambio, subraya que está ansiosa por aprender los cortes de carne y de pescado.  “Mi mamá tiene un bar-restaurante y yo un hospedaje, entonces nos ayuda saber un poquito más y tener mejor presentación. Hemos visto que los clientes valoran eso”, expresa.

Ella asiste a los cursos con su hija de tres años, Kenia Paola. “Soy madre soltera y no tengo con quién dejarla, así que me la traigo (a las clases), porque mire, no puedo perder está oportunidad. Es una gran ayuda para nosotras”, enfatiza.

Entre tanto, Sandra Ruiz, de 27 años, va a recibir las clases cocina, con siete meses de embarazo. “Mientras mi esposo va a la pesca, me vengo a las clases. Espero poner un negocio, un restaurante, y esto (el taller) me alienta. Ahora estoy con los dulces nicaragüenses, aprendiendo a hacer de todo: desde torta de leche, hasta huevos chimbos y buñuelos”, explica.


Aumento de ingresos, se va notando
Rafael Obando, propietario del bar-restaurante La Gaviota, en ese contexto, reitera que en su caso ya va notando mejoría en sus ingresos. “Antes (el año pasado)  el plato que servía --que era arrocito con langostita-- lo vendía a 100 córdobas, pero ahora que lo sirvo con salsita de ajo, ensalada, puré de papa,  como lo quiera el cliente y más adornado, lo doy a 140 córdobas, entonces gano más”, precisa.
A eso agrega el hecho de que tienen más visitas. Entre 2008 y 2010, refiere que recibía un poco más de 100 persona al mes.

Pero este año está contabilizando 200 turistas mensualmente. Aguiar, en ese sentido, insiste que la meta es que Gigante sea una “casa de clientes: un lugar adonde la gente coma bien, se sienta segura, y se vaya satisfecha. Ya como he dicho, se tiene la belleza natural del sitio, entonces lo que toca mejorar son las capacidades empresariales”, insiste.     

Aguiar recuerda que el proceso de formación profesional que están llevando a cabo durará un año. Es decir, que culminará en marzo del próximo año.
Sin embargo, en ese período desarrollarán un componente enfocado en mejorar la infraestructura de Gigante.   

“Con el Fondo de don Carlos Pellas, cada empresario y cada empresaria tendrán hasta un máximo libre de 6 mil dólares para mejorar la infraestructura de su negocio.  Ellos (y ellas) sólo deberán poner un 20% del monto descrito o del monto a recibir, ya que el resto (el 80%) les será otorgado gratuitamente”, señala, tras reiterar que el 2012 será de seguimiento.

Arriola, en ese sentido, está optimista, pues su mayor sueño es el de “mejorar” los baños y la cocina de su restaurante.   Obando, aparte de eso, quiere poner una “barra” en su local.

Con esos cambios, y con las buenas prácticas empresariales que van de la mano con la calidez, ellos concuerdan en que el turista que los visite en el futuro, ya no gastará 35 dólares al día, como ocurre en la actualidad,  sino que más bien duplicará la cantidad.

 

Afluencia actual

40 mil turistas recibe al año   Gigante, en Rivas, según el alcalde de Tola, José Ángel Morales. 

 

80% es extranjero y visita la zona para practicar surf.

 

“Para nosotros ha sido extraordinaria la repuesta del pequeño y mediano empresario de Gigante. Ellos sólo necesitaban volver a confiar en ellos mismos, y con el apoyo del Fondo Pellas,   eso lo están logrando”.  Ian Coronel.

 

Ambiente y pescadores
El gerente del proyecto Ruta Triángulo del Sur, Ian Coronel,  destaca que en Gigante la meta es que los empresarios y las empresarias sean líderes en su comunidad  y en la industria.

Además, expresa que el apoyo es integral, pues conlleva un componente ambiental y otro enfocado en los pescadores de la zona.  Así, cada viernes, los habitantes de Gigante limpian la bahía y el pueblo.

“Estamos creando la conciencia de cuidar el medioambiente. Y no solo en los adultos, también en los niños. Por otro lado, estamos apoyando el deporte”, menciona el coordinador del proyecto descrito en Gigante, Fernando Aguiar.

Entre octubre y noviembre de 2011, tienen en mente instalar cuatro acopios para los pescadores de la zona. Esto lo harán con un monto aproximado de 15 mil dólares, y con el apoyo de la Alcaldía de Tola y del Proyecto Guacalito de la Isla.

El alcalde de Tola, José Ángel Morales, reitera que está contento con la llegada del  proyecto Pellas a la zona. “Está contribuyendo a desarrollarla, a generar más empleo e impuestos, y eso lo valoramos positivamente”, indica.

Este año, Morales proyecta recaudar 20 millones de córdobas en concepto de impuestos, de los cuales, como mínimo, el 40% podría provenir de los desarrollos turísticos del lugar.