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Empleo casi no hay,
pero trabajo hay en p…


Retornábamos de un viaje de trabajo y nos quedaban largos 140 kilómetros por recorrer. El huraño hombre de la cámara se había taponado los oídos con los audífonos de su Ipod. Llovía y la carretera se tornaba peligrosa por la cantidad de piedras que se habían desprendido de los cerros. Después de varios minutos de viajar, pregunté o comenté algo referente a la intensa lluvia, y Rodrigo, lacónico, dijo: “Así es cada vez que llueve”. Pero, ese fue el inicio de una estupenda conversación, que finalizó porque hizo falta distancia que recorrer.

Rodrigo es un autodidacta; ha publicado en diarios, revistas especializadas como National Geografic, es autor de ocho libros y coautor de otros seis; ha ilustrado diversos textos, un álbum de figuritas para niños y tantos otros trabajos que no podemos detallar en el espacio que tenemos en esta página. Es padre de cuatro hijos, y, sobre todo, un hombre con firmes convicciones de cómo vivir su vida. Les invito a conocerlo un poquito más.

A los 19 años entró al Ejército Popular Sandinista donde le asignaron la responsabilidad de la Unidad de Audiovisuales; allí manejó televisión, prensa escrita y de radio para proyectar la política de defensa de esa época. Se retiró en 1990.

Una vez fuera del Ejército se asoció con unos primos y montó la exitosa empresa fotográfica Konifoto, la que llegó a generar unos 80 puestos de trabajo. Diez años después vino el auge de la fotografía digital, y, por supuesto, cambiaron los hábitos de su clientela. Pero esa experiencia empresarial le permitió conocer el tipo de fotografías que se estaban haciendo en el país y detectar los vacíos que había.

Aferrado a una cámara que pareciera ser como la lámpara de Aladino, Rodrigo viaja por mar, aire y tierra, capturando en un segundo toda la eternidad de la creación. La cámara le ha generado el sustento de su familia y el alimento de su identidad. “En mi casa me enseñaron que hay que ser auténtico en la vida; que uno tiene que buscar la felicidad en las cosas más simples; que la felicidad es hacer lo que uno quiere; estar con la gente que uno quiere; no hacer algo que no te guste”.

¿Las oportunidades se las fabrica uno mismo?
(Duda unos segundos) Sí…, pero hay gente que no logra establecer sus prioridades. Viven al día, no tienen visión estratégica, no tienen capacidad de abstraerse de los problemas cotidianos para poderse trazar una meta, o, simplemente, tienen la meta de llegar a su casa con el dinero para la comida del día y nada más. La gente en Nicaragua es muy cortoplacista.

Fotografía de adrenalina o contemplativa. ¿Cómo se toma la opción?
Yo entiendo que hay dos tipos de fotografía: la que tiene un planteamiento objetivo que muestra la realidad, y la fotografía que tiene un planteamiento subjetivo, que solo le interesa al artista. Hay personas que toman fotos y otras que hacen retratos. Yo prefiero retratar la vida.

¿Qué tan espiritual eres? ¿Crees en Dios?
Yo veo una mariposa o un atardecer y no hay manera de que lo entienda, más que como una creación divina. No tengo la racionalidad para entender el Big Bang. Lo entiendo como lo entiende Ernesto Cardenal, por eso el canto cósmico para mí fue una revelación. Pero tampoco me complico la vida con esas cosas (las teorías). Ser espiritual es no dañar a nadie, tratar de hacer el bien, vivir en armonía, llevar una vida sencilla.

Conversando me dijiste que una vez fotografiaste a Dios. ¿Es eso una metáfora, es algo real?
Una vez veníamos fotografiando desde Bluefields bajo una fuerte tormenta, la avioneta no llevaba instrumentos de vuelo y el combustible era poco, pues ya veníamos de regreso. En un momento el piloto me dice: “A la mano de Dios, no sé dónde estamos ni para dónde vamos”. En ese momento yo vi una luz. Algo muy especial, indescriptible, me hizo sentir que no era en ese momento que me iba a morir. Le tomé una fotografía pero al revelarla no había nada. Era como una luz al final de un túnel blanco. Le dije al piloto, sigamos la luz, vamos para allá. Así lo hizo, y al final del túnel nos encontramos un arco iris espectacular.

¿Cuáles son las fotografías que más significado tienen en tu vida profesional?
Un retrato que le hice a Vivian Pellas, en blanco y negro, que es la fotografía central de su despacho. Otra es el parto de mi cuarto hijo. Él está todavía con el cordón umbilical y el médico lo tiene de los piecitos. Esa foto me cambió la perspectiva de la paternidad. Un retrato que le hice al comandante Fidel Castro.

En fotos aéreas, una de San Juan del Sur, que ha sido la que más ingresos me ha generado y me proyectó como fotógrafo de calidad para promover el turismo. Otra es la de mi hijo jugando fútbol, un niño de once años que se sospechaba tuviese cáncer en sus huesos. Una foto muy linda.

¿Anécdotas de momentos difíciles?
Yo me he buscado varias veces el peligro para hacer fotografías que difícilmente se consigan, por ejemplo, cuando el terremoto de Masaya, viajé de inmediato y fotografié el momento en que una casa se estaba cayendo, y la familia que la habitaba buscando salir a la calle. Llevé a dos fotógrafos de ayudantes que no pudieron tomar ninguna, no se lograron concentrar (risas).

¿Has hecho fotografía por necesidades económicas? ¿Has golpeado puertas para venderlas?

Sí, a veces cubro bautizos, casamientos, cumpleaños y otros eventos sociales. En cuanto a golpear puertas, en una ocasión me fui a El Salvador, alquilé un helicóptero, tomé fotos de los principales hoteles y las fui a ofrecer a los gerentes de cada uno de ellos. Sacaba la foto y le decía: “Le vendo esta foto”. Y ellos: “Pero si yo no la pedí”. “¿Pero le gusta?”… Finalmente, la negociábamos.

¿Qué proyecto tienes para el futuro cercano?
Estoy en un proceso de renovar mi archivo fotográfico. Estoy viajando por toda la geografía del país para poder detallar cómo se ha venido degradando nuestro territorio desde 1995 a la fecha.

¿Recomendaciones para otros colegas?
Primero, que se sientan artistas, creadores. Que hagan lo que les gusta hacer, no lo que les impongan. Es difícil por la situación económica de Nicaragua, pero se puede. Creo que los artistas, aun con toda su problemática, son personas nobles, gente feliz, que no tiene las angustias de los banqueros ni de los políticos.