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En 1944 Nicaragua realizó la primera declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación, dicho reconocimiento lo recibió la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, en  Granada, construida entre 1624 y 1629. Igual que Guadalupe, en la ciudad hay otros 46 inmuebles declarados como bienes de alto valor patrimonial que, lamentablemente, no han sido suficientes para lograr que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declare a Granada y su entorno natural como Patrimonio Mixto de la Humanidad.

Es el segundo departamento del país con la mayor concentración de bienes culturales inmuebles dentro de un Centro Histórico, que limita al norte con la Antigua Estación del Ferrocarril, al sur con el Puente de Palmira, al este con Nuestra Señora de Guadalupe, y al oeste con la Fortaleza de La Pólvora.

El arquitecto, historiador y secretario de la Comisión Ciudadana de Granada, Fernando López Gutiérrez, explica que el conflicto bélico de Nicaragua, en la década de 1980, provocó  la migración de muchos granadinos, que decidieron abandonar sus propiedades y dejarlas en manos de familiares o de empleados. Eso ocasionó un profundo deterioro de los edificios, sin embargo, a inicios de 1990, hubo un retorno al país, que conllevó un proceso de restauración de inmuebles privados y públicos, entre ellos la Casa de los Tres Mundos y el Antiguo Convento de San Francisco, ambos con financiamiento extranjero.

Remozamiento dañino

“Mucha gente regresó al terruño y empezó a remozar sus viviendas, unos inmuebles maravillosos e importantes que tiene la ciudad.

Hubo un resurgimiento en cuanto a valorar los edificios, esto coincidió en aquella época con la nueva tendencia de la actividad turística, que también atrajo a los inversionistas extranjeros. Estas personas de Estados Unidos y de Europa compraron lujosas residencias a nacionales que no estaban en capacidad para seguirlas manteniendo”, expresa.

Costosas mansiones localizadas sobre los ejes históricos de las calles Real, La Atravesada y La Calzada pertenecen ahora a extranjeros, que también adquirieron edificaciones en áreas cercanas al Parque Central o Colón, y a la Iglesia de San Francisco. En algunos casos, es una tendencia positiva, porque vino a evitar el deterioro y el derrumbe de las casas coloniales, pero en otros, es nociva, porque está provocando una alteración total de los elementos  constructivos que son propios de La Gran Sultana, considera el arquitecto.

Daños y alteraciones al Patrimonio

“Voy a mencionar dos casos concretos que a todos los granadinos deberían preocuparnos. Primero, me refiero a la casa que está en calle La Libertad, contiguo a las oficinas del Banco Centroamericano, que antes tenía un estilo art decó, y que hace unos cuatro años empezó a sufrir graves transformaciones. Era una de las pocas casas que en su totalidad conservaba ese estilo, pero ahora vemos el resultado: un edifico que no obedece a ninguno de los cánones estéticos, ninguna corriente de la arquitectura, no tiene proporción y es desnaturalizado”.

Ese inmueble pertenece al mismo norteamericano que, supuestamente, compró una propiedad localizada frente a la Dirección General de Bomberos, en Calle Corral, donde actualmente están haciendo evidentes intervenciones. “Este es el segundo caso al que quiero referirme: es una casa de estilo colonial con alturas, aleros y materiales típicos de la construcción colonial…, en estos momentos no sabemos cuál será el resultado, lo que sí hemos visto es que ya desmontaron todo el techo.  Esperemos que sea algo agradable”.

Afectaciones como estas se están produciendo dentro del área en que las autoridades municipales contabilizan un total de 376 bienes patrimoniales. De ese estudio realizado en 1999, se desprenden 47 bienes de alto valor patrimonial, 25 edificaciones de valor patrimonial, 299 edificaciones con fachadas de alto valor estilístico, y cinco espacios públicos. Estos últimos son: la Plaza de Xalteva, Plazoleta de los Leones, Plaza de la Independencia, Parque Colón y Parque de Xalteva.

La lista de bienes de alto valor patrimonial la conforman la Catedral de la Inmaculada Concepción de María, el Mercado Municipal, el Antiguo Convento de San Francisco, Iglesia La Merced, Casa de los Tres Mundos y el Antiguo Hospital San Juan de Dios, actualmente en ruinas.

A través de un documento, la Oficina del Centro Histórico de la Alcaldía, que dirige la arquitecta Daysi Membreño, coincide en que hay elementos que repercuten en la transformación de las edificaciones. “El retranqueo se produce en inmuebles de construcciones modernas, que sustituyen inmuebles originales, o bien, nuevas construcciones en lotes baldíos. Esta característica provoca discontinuidad visual y desvalorización en el plano horizontal, afectando la imagen del conjunto urbano o del tramo de calle”, dice el escrito.

Control Urbano asegura que no dan autorización

El arquitecto señala que las autoridades municipales tienen responsabilidad en las afectaciones causadas, sin embargo, el director de Control Urbano, Clarence Reyes, asegura que esa dependencia no autoriza permisos que lesionen el patrimonio. Justifica que se han encontrado con propietarios que impiden la supervisión interna de las obras, y con otros que modifican el plano aprobado por la comuna.

“Cuando sorprendemos a los dueños alterando el plano aprobado, entonces procedemos a suspender el permiso y notificamos al Instituto Nicaragüense de Cultura, a la Procuraduría General de la República y a la Policía Nacional. Nosotros trabajamos en base a la ley”, dice Reyes.

López Gutiérrez insiste en que ha habido fallas: “Fallas a lo largo de los años, no solo en esta administración. Funcionarios de la Alcaldía que han otorgado permisos que no están apegados a la normativa, pero, además, ha habido personas que deliberadamente hacen intervenciones que no están autorizadas y lesionan el patrimonio”.

La Ordenanza Municipal que se aprobó para orientar el trabajo en edificaciones que están dentro del Centro Histórico,  no ha tenido el impacto deseado. “Todos los profesionales de la arquitectura y de la ingeniería que trabajamos en el campo del diseño y de la restauración estamos obligados a conocer ese reglamento. Debemos explicarle al dueño que esos cambios que él quiere no se pueden hacer, porque aquí hay leyes que se respetan”, añade.

Otros bienes irremplazables ya desaparecieron. En la esquina El Sombrero, en Calle Atravesada, existió una antigua casa de dos pisos, hecha completamente de adobe, que colapsó por falta de mantenimiento en una tabujia. El espacio fue adquirido por el Hotel Plaza Colón que ahora lo utiliza como parqueo; sin olvidar la extinta Casa de Salud, frente al costado suroeste de la Escuela “Carmela Noguera”.

Agentes naturales

No podemos obviar que los daños también son consecuencia de agentes naturales como el sol y la lluvia, que sumados al abandono producen deterioro a veces irreversibles. Eso fue lo que sucedió con los famosos Muros de Xalteva, levantados en el centro del barrio indígena del mismo nombre, que durante varios años estuvieron sin mantenimiento y a merced del ambiente.

La arquitecta Membreño responde que desde mayo están ejecutando el proyecto de Revitalización del  Conjunto Urbano de Xalteva, con el que pretenden rescatar el valor histórico del sitio donde se fundó la comunidad indígena. “Este proyecto es posible gracias a la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía. Es un logro que se adjudicó el actual gobierno municipal de Granada, porque pudo destrabar un convenio de colaboración que estaba dormido desde hace muchos años”, manifestó hace algunos días la directora del Centro Histórico.

Pero, además, hay otros aspectos que inciden negativamente en la imagen urbana, y, por consiguiente, en la nominación de la ciudad como Patrimonio Mixto de la Humanidad, entre ellos el tendido de la red eléctrica sostenida por postes de madera y concreto; innumerables rótulos en variedad de tamaños, estilos y formas; aires acondicionados instalados en el exterior de los inmuebles, y el comercio informal que se localiza en las aceras de las principales calles.

El historiador apela a la sensibilidad y a la conciencia de los granadinos, que, según dice, poseen un tesoro invaluable. “Tenemos un tesoro. Los turistas visitan ciudades como Granada por la calidad de su gente, por la situación de seguridad y por lo que significa su espacio construido, su arquitectura y su urbanismo. Es importante que todo eso que aún tenemos se conserve, porque de esa manera estamos garantizando la fuente de mayores recursos e ingresos”, concluye.