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Empleo casi no hay, pero
trabajo hay en p…


“Yo quiero de eso, si no me lo comprás es que no me querés”. La madre hala al niño del brazo para que avance junto a ella, pero el niño se tira al suelo y comienza la pataleta. Luego, gritos y llanto: “Todos mis amigos tienen, menos yo”. Mamá y papá intentan persuadirlo, pero el niño sube el volumen de los gritos… los clientes del establecimiento observan admirados.

Es de todos conocidos que los niños son un blanco muy apetecido por la industria y el comercio. Existen tiendas, departamentos, secciones y pasillos especializados en vender  productos diseñados y fabricados para ellos. Vaya a un supermercado y vea a qué altura están ubicados los cereales, chocolates y juguetes en las góndolas. ¡Adivinó! A la altura de los ojos de los niños. Ellos van de la mano de sus padres y sus miradas se detienen en las tentadoras golosinas o productos especialmente colocados ahí, para ellos.

También, es de todos sabido, que la publicidad estimula la imitación, crea modas, promueve deseos; incluso hasta genera acciones compulsivas. Dado que niños y adolescentes viven expuestos a innumerable cantidad de mensajes, especialmente preparados para su cerebro nuevecito, la publicidad moldea gran parte de su comportamiento.  Es por eso que en el hogar moderno los niños ejercen fuerte presión sobre el destino que debe tomar gran parte del dinero que reciben los adultos.

Los zapatos y ropa de tal marca, el celular de tal característica y otras demandas; hacen que muchos padres vean sobrepasados sus ingresos por la cantidad de “gustitos” que dan a sus niños para patentizarles su cariño y compensar sus largas horas de ausencia.

Es por eso quizá, que en muchos países se ha comenzado a generar  un movimiento orientado a provocar cambios en la conducta de la niñez y adolescencia para que tengan una mejor comprensión de la realidad familiar y adquieran habilidades personales muy importantes el resto de su vida.

Pero, ¿deben los niños y adolescentes estar involucrados en las decisiones de la economía hogareña? ¿Es recomendable “perturbar” su niñez con decisiones que tradicionalmente corresponden a los adultos? ¿Comprenderán el sentido del ahorro y la actitud emprendedora? ¿Hablarles sobre estos temas implicará transmitirles un estrés innecesario?  Conozcamos algunos programas relacionados con el tema del desarrollo de la niñez y saquemos nuestras conclusiones:

Aflatoun, un programa difundido en 78 países
El Programa Aflatoun nació en la India en 2001, cuando una organización empezó a enseñar a niños y niñas diferentes formas de ahorrar, como parte de un programa de derechos de la niñez.

Ahora, es una red global que se encuentra en 78 países, y cuenta con la participación de más de un millón de niños, niñas y adolescentes, entre los seis y 14 años de edad, los cuales  adquieren una cultura de ahorro y emprendedurismo que les enseña a usar racionalmente y optimizar los recursos disponibles, sean estos naturales, físicos o financieros.

Hace un par de meses se comenzó a implementar en El Salvador, están involucrados 16 centros de enseñanza y benefician a más de cuatro mil niños y niñas.

Fundación Kauffman
La Fundación Ewing Marion Kauffman, ofrece programas y asociaciones para niños de 5 a 18 años.  La fundación también otorga becas, pasantías y asesoría de negocios en su sitio web. Permite a los niños a experimentar ideas de negocio y ver el impacto económico- social de las mismas en el mundo infantil.

Arriba los niños
El Taller Infantil para Emprendedores “Arriba los niños”, coordinado por la Fundación Pro-Empleo en el estado de Veracruz, México, surge como respuesta para construir un mejor mundo y ayudar a conservar el entusiasmo y creatividad que los niños tienen. Les recuerdan lo valiosos que son, y les enseñan a desarrollar proyectos mercantiles brindándoles módulos que normalmente se brindan a emprendedores adultos.

Los profesores que desarrollaron estos talleres, aclaran que ser emprendedor no significa ser empresario. “Ser emprendedor es tan solo una de las características de la persona exitosa en la vida, (decidido, eficiente, osado, hábil, capaz, trabajador); por lo tanto, no necesariamente queremos formar “niños empresarios”, más bien niños que conserven e incrementen todo el potencial con el cual se ha nacido, así tendremos médicos, artistas, maestros, ingenieros, todos emprendedores; y tal vez un 10% de los infantes atendidos, lleguen a ser empresarios en un momento dado”.

El programa pretende que los niños mejoren sus calificaciones en la escuela, canalicen su energía y vayan descubriéndose y valorándose cada día más, y de esta manera su autoestima podrá ser más sana y se motivarán a realizar diferentes actividades según su talento.

Aprenderán a ser más críticos de manera constructiva y propositiva, más entusiastas, con empuje, con ganas de sentirse vivos para que en un futuro sean personas productivas y proactivas; en general, personas emprendedoras.

 

Mis conclusiones

Por supuesto que soy predecible. Ya saben que estoy a favor del emprendedurismo en cualquiera de sus “envases y presentaciones”. Y, es que según vamos observando el desarrollo del emprendedurismo en el mundo, descubrimos que la actitud y la cultura emprendedora se han convertido en una herramienta importantísima para la consecución de objetivos personales, sociales y nacionales.

La actitud para el individuo y la cultura para el conglomerado social.
En cuanto a promover la actitud emprendedora en la niñez y la adolescencia, especialmente cuando el hogar y el país en que se vive requiere de nuevas acciones para desarrollarse plenamente, nada mejor que la cultura emprendedora.

Los niños y adolescentes pueden apoyar a sus familias a llevar una economía más apegada a sus realidades.

Si observamos la facilidad con que los niños aprenden a manejar computadoras, teléfonos inteligentes, juegos de videos y otros productos tecnológicos, también pueden entender de las finanzas y la economía del hogar. Todo depende de la metodología de enseñanza.

En la próxima entrega de la página Emprendedores, expondremos algunos consejos brindados por expertos en el tema de la enseñanza infantil.