•   Neurólogo-Psiquiatra.  |
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El término pánico es de origen griego. Deriva del dios Pan (o Panikos), dios del bosque y de los pastores, que se disfrazaban para ocultar su identidad y asustar mediante bromas terroríficas a las personas incautas. Sus bromas causaban “pánico”, y se dice que también lo causó entre los persas, en el Maratón.

La denominación ataque de pánico suele emplearse para denominar la experiencia, de aparición brusca (súbita), de intenso miedo acompañado de síntomas fisiológicos.

A continuación se explica un caso en particular:

Desde hace tres meses, Ana Cecilia presenta síntomas que la hacen suponer que padece de una enfermedad cardiaca. Refiere sentirse nerviosa, con presión arterial alta (150/100), arritmias cardíacas, dolor en el pecho, falta de aire, sofocos, mareos, temor a morir, parestesias en miembros superiores e inferiores (sensación de entumecimiento u hormigueo), sudoración, despersonalización (es una alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo, de tal manera que uno se siente “separado” de los procesos mentales o del cuerpo, como si uno fuese un observador externo a los mismos), estas crisis le vienen en ataques que le duran unos minutos y luego desaparecen.

Ana Cecilia le preocupa que en cualquier momento pueda sufrir una nueva crisis. Después del primer ataque ella se fue a vivir a casa de una amiga, dejando una pequeña vivienda que sus padres le habían comprado fuera de la capital. Refiere que no puede estar mucho tiempo sola en casa.

Desde su primer ataque, debido a la magnitud de sus síntomas, los vecinos tuvieron que llamar a una ambulancia que la trasladó a un hospital, donde después de chequeos los médicos diagnosticaron que su problema era de origen emocional y no físico.

Ana Cecilia insistía que su problema era físico y decía frecuentemente que estaba enferma del corazón y que los médicos eran incompetentes porque no lograban descubrir su real padecimiento. El último doctor que la atendió, le prescribió un tranquilizante a tomarlo “cuando ella se sintiera nerviosa”, y controlara la presión arterial tres veces al día, hecho que “ritualmente” realizaba diariamente, encontrando siempre los niveles de presión en 140/100 ó 140/90.

Por temor a sufrir un nuevo ataque, Ana Cecilia ha dejado de trabajar, no realiza ninguna actividad social, se ha recluido en casa de su amiga de la cual sale solo a visitar a sus padres. En el período previo a venir a mi consulta relata haber sufrido de crisis todos los días e incluso varias veces en un mismo día. Sus papás ante esta situación tan angustiosa para ellos como para su hija la presionaron fuertemente para que buscara ayuda psiquiátrica.

Al momento de la consulta, se encuentra realizando un nuevo chequeo médico, según ella, para que le digan exactamente cuál es su padecimiento.

Historia previa a los ataques

Hace ocho meses, falleció su hermano de un ataque cardiaco, relata que era muy unida a él. Esta situación la afecta, pues se siente responsable por la muerte del hermano. Ella refiere que él vivía en un reparto y que al momento de su fallecimiento estaba solo, que él mismo, llamó a un amigo y luego a una ambulancia, pero que cuando llegaron los paramédicos al lugar, él ya había fallecido. Ana Cecilia se siente responsable de que su hermano no la llamara, de que tal vez sí lo hizo y ella no estuviera en su domicilio. La paciente dice “debe haber sufrido mucho y estaba solo, yo tendría que haber estado con él…”.

Hace seis meses, falleció también una tía que había venido de Estados Unidos, a la que Ana Cecilia había hospedado en su casa, la razón del deceso fue también un ataque cardiaco, en el que ella estaba presente. Desde ese momento comenzó a presentar los ataques antes descritos.

Ana Cecilia dice ver a su hermano en los buses, en la calle, e incluso en la puerta de la casa de su amiga, aunque reconoce que no es él, que le parece, que es gente que ella ve muy parecida y que se lo recuerda permanentemente. Desde el fallecimiento de este Ana Cecilia no ha podido ir al cementerio.

En detalle

Un ataque de pánico es una angustiante oleada de miedo que aparece de manera repentina, brusca y sin razón aparente; las mujeres son las más afectadas, en una relación de 2 a 1. El examen riguroso suele revelar que incluso el primer ataque frecuentemente ocurre en contextos de alta tensión emocional asociada a niveles elevados de ansiedad. La mayor parte de los pacientes con trastornos de ansiedad, sea cual sea el trastorno, posee experiencia de ataques de pánico, el pánico es, pues, un fenómeno común en todos los trastornos de ansiedad.

Síntomas del ataque de pánico

* Palpitaciones, golpeo del corazón o ritmo cardiaco acelerado
* Sudoración
* Temblor o sacudidas musculares
* Sensación de respiración dificultosa o ahogo
* Sensación de asfixia
* Dolor o molestias en el pecho
* Náuseas o malestar abdominal
* Sensación de vértigo, inestabilidad o pérdida de la conciencia
* Sensación de irrealidad o despersonalización (sentirse separado de sí mismo)
* Miedo a perder el control o a volverse loco.
* Miedo a morir
* Parestesias

* Ráfagas de frío o calor

Es fundamental que se considere que los ataques de pánico repetidos pueden tener efectos devastadores sobre la persona que los padece. Por ello, es necesario que se tenga en cuenta la importancia del tratamiento:

Si no se tiene la atención médica necesaria, el paciente puede seguir manifestando ataques de pánico durante años, lo cual puede llegar a interferir seriamente en sus relaciones familiares y laborales.

Su modo de vida queda dramáticamente restringido porque, por ejemplo, puede comenzar a eludir aquellas situaciones en las que cree que podría sufrir un ataque de pánico, lo que podría abarcar actividades perfectamente normales y cotidianas, como ir al supermercado e incluso, conducir su auto. En casos extremos, la persona que padece ataques de pánico y no recibe tratamiento, podría tener miedo a salir de casa.

Algunas personas limitan su productividad laboral, ya que los síntomas pueden impedir que realicen viajes de negocios, o que sean incapaces de permanecer en el lugar visitado.

Igualmente, es posible que rechacen ascensos laborales o tareas laborales porque ello aumentaría sus posibilidades de sufrir un ataque de pánico; otros más renuncian y hay quienes solo abandonan su casa para ir a trabajar; es evidente que no realizan ninguna otra actividad social. En el caso que les expuse anteriormente, los ataques habían limitado notablemente la vida de Ana al punto de abandonar su casa, el empleo y restringir su vida social.

Muchas personas sufren depresión y piensan en el suicidio; otros buscan reducir los síntomas de pánico mediante el consumo de alcohol u otras drogas.

El tratamiento incluye fármacos y sesiones de psicoterapia que enseñan a las personas a enfrentarse a los ataques de pánico de una manera diferente. La mayoría de los pacientes presentan progresos significativos después de algunas semanas de terapia, aunque en ciertos casos puede requerirse un tratamiento más largo, porque son comunes las recaídas.

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