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Un hedor repugnante se siente sobre el desierto árido del basurero de la ciudad mientras, un camión descarga un montón de botellas, basura, pedazos de vidrio rotos y residuos provenientes de los hospitales. Allí doña Adelina Rodríguez busca entre el desorden algún material que pueda vender a las recicladoras.

“En vez de desechar las latas, botellas, papeles y cartones, podemos recolectarlos y venderlos a las empresas recicladoras, con esta acción obtenemos algún dinerito que ayuda en nuestros hogares”, argumenta Rodríguez.

Sus hijas, de 11 y ocho años, empiezan a escoger entre la basura en busca de pedazos de alambre, vidrio, metal, plástico -cualquier cosa reciclable que se pueda limpiar y vender para comprar comida.

“A veces con lo que recolecto me da para comprar mis cuadernos”, dice la chavala mayor, con una sonrisa mientras sus manitos sucias sacan cautelosamente unas botellas de vidrio.

Doña Adelina y sus hijas son parte --según datos del gremio de recicladores--de las 25 mil cabezas de familias, en el país, que sobreviven de la recolección de desechos que luego son vendidos a las empresas de reciclajes. La labor se ha convertido en parte de la rutina diaria para ese segmento de la población, con ingresos de hasta cien córdobas al día.

Se recupera en 2010 y 2011
Con ese esfuerzo y un entorno económico más favorable, el sector se ha recuperado.

De acuerdo con el Centro de Trámites de las Exportaciones, Cetrex, las exportaciones totales de desechos se contabilizaron en el 2009 en 14.5 millones de dólares y en el 2010, en 29.3 millones de dólares.
Eso representa un crecimiento del 102%, recuperando con ello los niveles del 2008, año en el cual se comenzaron a agudizar los efectos de la crisis financiera mundial.

En el primer semestre del 2011 esa tendencia se mantiene. De enero a junio, del año en curso, las ventas externas de los productos descritos se cuantifican en 16.3 millones, frente a los 13.6 millones de dólares registrados, en el mismo período, de 2010.
Las empresas ligadas al sector, que invierten cien mil dólares al año,  sin embargo, calculan que el mercado del reciclaje en Nicaragua mueve alrededor de 45 millones de dólares anuales.

Los mercados de los desechos son los homólogos de Centroamérica, como El Salvador, que compra principalmente desperdicios de plástico y papel; Asia que opta por la chatarra, Sudamérica y  Estados Unidos. A este último se le vende vidrio, plástico y papel.
Herold Áreas Enríquez, Gerente de la empresa Reciclajes Industriales de Nicaragua S.A, Recinsa, destaca que la basura útil puede dar más en términos económicos.

Recinsa es una empresa que trabaja con materia prima de plástico. Acopia y comercializa alrededor de 2.8 millones de kilogramos anuales, genera alrededor de 47 empleos directos y 400 indirectos.

“Brindamos financiamiento para que las pequeñas empresas (Pyme) recolectoras puedan tener capital de trabajo y ejercer la labor de compra”, explica. El gerente de Recinsa está más que claro que la industria tiene futuro siempre y cuando las compañías tengan oportunidades de desarrollarse.

Los desechos que tienen más demanda para la industria lo componen los metales ferrosos y no ferrosos, los cuales se exportan a Asia y a Sudamérica, y el plástico que también se exporta a los Estados Unidos.

Clasificación es necesaria
Según Áreas Enríquez, la importancia del reciclaje no siempre ha sido bien entendida. “En general, las personas entienden que el reciclaje ayuda a reducir al mínimo el gasto de los recursos limitados de nuestro planeta. Sin embargo, hay otros factores que hacen del reciclaje un proceso muy importante y significativo”, sostiene.

Una de las grandes ventajas del reciclaje, de acuerdo con el gerente, es que ayuda a minimizar la presencia de residuos en nuestras comunidades, debido a que elementos tales como vidrio, papel y diferentes tipos de plásticos están siendo reutilizados para crear nuevos productos, que no terminan ocupando espacio en un relleno sanitario.

Sin embargo, la industria tiene retos de por medio. Por ejemplo “la sociedad tiene que entender que aunque estos sean materiales reusables, sino se disponen correctamente, es decir que no los mezclen con otros desechos que hacen que estos pierdan calidad, tenemos que erradicar la cultura de las personas de que todo tiene que ir a parar al vertedero”, expone Reyna Rodríguez, Gerente de la empresa Reciclajes y Negocios Internacionales S.A., Renisa.

Rodríguez afirma que si se tuviera esa cultura se podrían duplicar las exportaciones de desechos, es decir que si estos fueran valorizados la materia prima sería de más alta calidad. Así  se podría incursionar en otros mercados más exigentes, como el europeo.

Recinsa y Renisa, hoy día, trabajan en conjunto con las municipalidades interesadas en programas de manejo de desechos sólidos reciclables e impulsan un conjunto de proyectos “auto sostenibles” para lograr un impacto social y ecológico en las comunidades, según concuerdan sus gerentes.

Otro reto: valor agregado  
No obstante economistas como René Vallecillo, advierten que en Nicaragua no se ha desarrollado más el reciclaje por la falta de intervención del sector privado y de respaldo por parte del Estado nicaragüense.

“Vemos una industria más que todo de acopio. Hace falta que se instale una industria procesadora de los desechos (que se recogen) como existe en El Salvador, que es el centro industrial de toda la región centroamericana”, sostiene.

Vallecillo, además señala que el reciclaje ha quedado en manos de la “indigencia”, de manera que no se aprovechen los residuos de una manera más adecuada. “El problema de fondo no es que los indigentes realicen esta actividad, sino las condiciones en la que lo hacen y las bajas retribuciones que reciben”, puntualiza.

 

Eche un vistazo
Reciclando un kilogramo de aluminio se pueden ahorrar 8 kilogramos de bauxita, 4 kilogramos de productos químicos y 14 kw/hora de electricidad.
Fuente: Renisa

 

¿Qué es reciclar?

Reciclar es el proceso mediante el cual,  productos de desechos son nuevamente utilizados.
Fuente: Renisa