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Aunque la Cruz Roja Nicaragüense, CRN, dé por cerrado el caso de la muerte de seis personas en Tecolostote, los expertos insisten en que la misma entidad debe aceptar con humildad que no tiene ningún protocolo de seguridad para sus voluntarios, y que sus dirigentes están “de adorno”, ocupando cargos serios, sin experiencia y sin la capacidad técnica necesaria para operar en situaciones de emergencia.

EL NUEVO DIARIO consultó a un exmiembro de la Unidad de Rescate de Cruz Roja, y a varios voluntarios del organismo humanitario, los que prefirieron omitir sus nombres por temor a ser sancionados.

Aclararon que sus declaraciones no son con la intención de perjudicar a alguien en particular, sino porque aún tienen la esperanza de que todo mejore, y se eviten tragedias como la del dos de octubre de 2010.

Uno de los entrevistados aseguró que todas las debilidades de CRN se evidenciaron en ese hecho, ya que ese día andaban miembros de la Unidad de Rescate, el Director Nacional de Socorro, miembros Interventores, etcétera, y ellos irrespetaron sus propias recomendaciones para esa época, cuando el invierno alcanza su mayor intensidad, y todas las instituciones de rescate advirtieron no cruzar ríos por las noches.

Los consultados analizaron cada detalle de lo ocurrido, y señalaron que, para empezar, la institución demuestra que no ha capacitado a sus conductores para que manejen en terrenos pedregosos, en cuyos lugares los vehículos deben conducirse con la doble tracción, porque ahí se quedaron varados.

Según los especialistas, todo esto debe incluirse en un protocolo de seguridad, que actualmente la CRN no tiene.

Otro inconveniente fue que la misión llevaba dos voces de mando: Erving Chévez, Director Nacional de Socorro, y Adolfo Machado, miembro del Consejo Nacional, pero ninguno escuchó los gritos de las víctimas ni de los comunitarios, que pedían rescatar a las personas que estaban dentro de la ambulancia atascada.

Indicaron que tanto Chévez como Machado no tienen ninguna experiencia práctica, ni formación técnica apropiada para el cargo, lo que se demostró a la hora de esa emergencia, porque los testigos relataron que ahí priorizaron el rescate inmediato de los  vehículos, antes que a la gente.

Además, los sobrevivientes y los comunitarios no supieron dónde se encontraba el Director Nacional de Socorro en el momento de crisis.

¿Por qué las víctimas no salieron voluntariamente?
De acuerdo con las personas consultadas, en la CRN, les enseñan una obediencia a la autoridad, es decir, el que no obedece es sancionado o expulsado, por eso los jóvenes no salieron de la ambulancia cuando hubo un lapso de una hora, y llegaron a socorrerles personas que conocían el lugar.

Agregaron que las víctimas cometieron el delito de creer que quienes estaban al mando de la operación humanitaria eran sensatos y prudentes. “Esa confianza que ellos depositaron en esas personas, les costó la vida”, resaltaron.
Por su parte, el mayor Atilio Ibarra González, asistente e instructor del Benemérito

Cuerpo de Bomberos de Managua, explicó que no puede referirse al caso específico de Tecolostote, porque no estuvo en el lugar, pero si expresó que para toda operación de emergencia se aplican las “Reglas de Oro” de protección personal, porque de lo contrario, habría que rescatar a dos víctimas, y no a una.

También recordó que no es aconsejable manejar cuando está lloviendo, mucho menos atravesar ríos de noche, y peor aún, si son desconocidos, porque no se sabe cuál es la velocidad de sus corrientes ni su profundidad. Igualmente, mencionó que en el invierno se aplica la frase común del verano: “Si toma no maneje”, aquí sería “Si llueve, no maneje”.