• |
  • |

Una mujer de 65 años ha comenzado a notar que cada vez tiene más olvidos, esto le viene sucediendo desde hace un año aproximadamente. Ella reconoce que siempre ha tenido dificultades para recordar nombres de los conocidos, pero últimamente tiene dificultades para recordar citas y las últimas llamadas de teléfono, pero este proceso ha sido insidioso. La paciente vive sola, conduce su vehículo normalmente, paga sus cuentas de servicio de luz, agua, teléfono y cable con regularidad en los bancos, su aspecto y su conversación son aparentemente normales.

¿Cuál es el problema?

Al presentarse la paciente a mi consultorio a sugerencia de una amiga, con los datos antes expuestos pienso que se trata de un deterioro cognitivo leve, que es un estado intermedio de la función cognitiva, entre los cambios observados en el envejecimiento y los que cumplen los criterios para la demencia y a menudo de la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de las personas sufren un deterioro gradual de la memoria a lo largo de su vida, notándose más al entrar a la tercera edad, esta declinación es usualmente leve, y a veces puede ser muy molesta para la persona, no pone en peligro su funcionamiento en la sociedad.

Una minoría de las personas quizá 1 de cada 100, pasan su vida sin presentar deterioro cognitivo leve, lo que se considera realmente un envejecimiento exitoso. Sin embargo, otra cantidad de personas que envejecen presentan una disminución de su memoria más allá de la asociada con el envejecimiento típico. Esta disminución de la memoria es reconocida a menudo por las personas que la padecen y, en ocasiones por las personas que le rodean.

El deterioro cognitivo leve se clasifica en dos subtipos: amnésico y no amnésico. El deterioro cognitivo leve amnésico es el deterioro de la memoria clínicamente significativo que no cumple con los criterios para la demencia. Por lo general, los pacientes y sus familiares son conscientes de la falta progresiva de memoria. Sin embargo, otras capacidades cognitivas tales como la función ejecutiva, el uso del lenguaje y las habilidades visuoespaciales están relativamente preservadas, mientras que las actividades funcionales están intactas, excepto tal vez alguna ineficiencia leve. El deterioro cognitivo no amnésico leve se caracteriza por una disminución sutil de las funciones no relacionadas con la memoria, afectando la atención, el uso del lenguaje o las habilidades visuoespaciales.

El deterioro cognitivo no amnésico leve es, probablemente, menos común que el tipo amnésico y puede ser el precursor de las demencias que no están relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, como la degeneración del lóbulo frontotemporal o la demencia con cuerpos de Lewy. Según las investigaciones clínicas con pacientes con deterioro cognitivo leve amnésico, más del 90% de las personas con progresión de la demencia presentan signos clínicos de enfermedad de Alzheimer.

Muchos estudios longitudinales han demostrado que la mayoría de las personas con deterioro cognitivo leve tienen mayor riesgo de desarrollar demencia. En comparación con la incidencia de la demencia en la población general de Estados Unidos, que es de 1 a 2% por año, la incidencia en los pacientes con deterioro cognitivo leve es significativamente mayor, con una tasa anual de 5-10% en los pacientes reclutados en la comunidad, y de 10-15% en los pacientes atendidos en clínicas especializadas.

Una forma de protección contra la demencia

Las personas que tienen mayores niveles de educación pueden afrontar mejor los cambios cerebrales relacionados con la demencia, lo que podría explicar por qué los individuos mejor educados tienen un menor riesgo de desarrollar demencia, señalan los investigadores.

Una investigación anterior demostró que cada año de educación adicional se relaciona con un riesgo 11 por ciento menor de desarrollar demencia. Pero no quedó claro si un mayor nivel educativo en sí mismo u otros factores relacionados, tales como un mejor estilo de vida o situación financiera, protegen en realidad al cerebro contra la demencia.

Un nuevo estudio encontró que las personas con diferentes niveles educativos experimentaban los mismos cambios cerebrales relacionados con la demencia, pero los que tenían más educación podían contrarrestar mejor los efectos de este trastorno cerebral.

Los investigadores examinaron el cerebro de 872 personas que participaron en tres estudios de gran tamaño sobre el envejecimiento de la población en Europa. Antes de morir, los participantes rellenaron cuestionarios sobre su nivel educativo.

“Investigaciones anteriores han demostrado que no hay una relación directa entre ser diagnosticado con demencia a lo largo de la vida y los cambios observados en el cerebro al momento de la muerte. Una persona puede mostrar mucha patología en su cerebro, mientras que otra muestra muy poca, sin embargo, ambos pueden haber tenido demencia”, señaló la coautora del estudio, la doctora Hannah Keage, de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, en un comunicado de prensa de la universidad.

La educación temprana en la vida parece permitir a algunas personas afrontar muchos cambios en su cerebro antes de mostrar síntomas de demencia.

La Clínica San Francisco ofrece los días jueves consultas a precios reducidos para personas de escasos recursos. Estimado lector si desea contactarme escriba por favor a articulospsiquiatria@hotmail.com te invito a leer mi blog: Dearreaza.blogspot.com


¿Qué debo hacer si comienzo a presentar olvidos?

Lo primero que debe hacer es distinguir si usted tiene un deterioro cognitivo leve que se suele dar con el envejecimiento normal, estos se suelen manifestar con extravío de objetos y la dificultad para recordar esto, como lo dije anteriormente, puede afectar a las personas a medida que envejecen y, probablemente, son parte del envejecimiento normal. Ahora preste atención, si usted comienza a tener pérdida de memoria que se produce en las personas con deterioro cognitivo amnésico leve, el deterioro es más prominente. Por lo general, empiezan a olvidar la información importante que antes le era fácil recordar, como citas, conversaciones, conversaciones telefónicas o los últimos eventos que normalmente les interesan, (por ejemplo, lo último que han leído de un libro, como quedó el último capítulo su telenovela favorita, la última película que vieron recientemente o el último encuentro familiar reciente). Sin embargo, prácticamente todas las demás funciones se conservan. Los olvidos son generalmente aparentes para las personas cercanas a la persona pero no para el observador casual.

Si los familiares o los amigos cercanos sospechan cada vez más que hay una disminución de la cognición y de la memoria en general, lo más indicado es sugerirle a la persona que debe visitar a un especialista para que este la evalué neurológicamente y le efectué las pruebas neuropsicológicas correspondientes, especialmente en los casos en los cuales los familiares o los amigos noten que la pérdida de memoria es muy sutil.

Las pruebas neuropsicológicas pueden ayudar a distinguir sobre todo en los casos que el deterioro cognitivo leve se deba al envejecimiento normal. Otra condición que puede provocar un deterioro cognitivo leve es la depresión, o el efecto secundario de una medicación.

Los pacientes con deterioro cognitivo leve y sus familiares siempre se refieren a la probabilidad y el momento de la progresión a la demencia. Aunque la tasa general de la progresión entre las personas con diagnóstico de deterioro cognitivo leve se estima en 10%, ciertos factores predicen una progresión más rápida. El grado de deterioro cognitivo en la primera consulta médica es un predictor de la progresión clínica de la enfermedad, la cual es más probable que sea más rápida en los pacientes con un mayor deterioro al inicio del estudio, probablemente a que estos pacientes están más cerca del umbral para el diagnóstico de demencia.

Las demencias son enfermedades muy temidas en la medicina por los altos costos emocionales y económicos que causan al paciente, a los familiares y al estado, el sufrimiento del paciente y de los familiares es increíble por lo que mi mejor recomendación es que usted se haga ver de un especialista a la mayor brevedad si comienza a tener problemas de memoria, es cierto que no hay cura para estas enfermedades, pero con una intervención temprana el avance de la patología es más lento y puede ofrecerle mejor calidad de vida al paciente.


Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza.
Universitá degli Studi di Pavia-Italia.
Clínica San Francisco.
De donde fue camas Luna de Montoya, 90 varas arriba.
Tel. 2222-2494. Cel. 8877-1894.