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Los representantes de Cruz Roja Nicaragüense no admiten que hubo negligencia en la tragedia ocurrida el 2 de octubre de 2010 en el río Tecolostote, tragedia donde murieron seis personas, pero sí aceptan las debilidades en las que incurrió la misión, como: la falta de equipos de rescate, el suficiente tiempo que hubo para rescatar a las víctimas, entre otras fallas, que, según ellos, no se ejecutaron por “nerviosismo”.

La entidad cruzrojista designó a los señores Edgar Bermúdez (EB) y Jaime Bow (JB), ambos miembros de la Comisión encargada de “analizar” el suceso, para que compartieran su versión con EL NUEVO DIARIO. Ambos reconocieron que el informe que publicó este medio semanas atrás, es el oficial elaborado por ellos.

Carlos Martínez y Marcos Rodríguez, en representación de los familiares de las personas fallecidas, han hablado en diversas ocasiones con este diario, expresando sus inconformidades. END también visitó recientemente la comunidad El Recreo, y habló con los principales testigos del hecho, información que publicamos semanas atrás.

Los familiares solicitan que se diga la verdad sobre la tragedia, que se admita con humildad y responsabilidades, que se apliquen medidas correctivas dentro de la entidad, para que no vuelva a ocurrir nada semejante, y, finalmente, que se sancione a las personas que estaban a cargo de la misión, o sea, a Erving Chévez y a Adolfo Machado.

Esta es la primera parte de la entrevista brindada el jueves pasado.

Los familiares de las víctimas han rechazado los dos informes presentados por la CRN.

¿Cómo defienden su trabajo realizado como comisión investigadora?

EB: Se tomó una resolución que literalmente dice: También certifica que de acuerdo a la 183 reunión ordinaria del Consejo Nacional, realizada el 9 de enero del presente año, en el Hotel Estrella, acordó por unanimidad, a solicitud del ingeniero Clemente Balmaceda (presidente de la entidad), que la Comisión de Riesgo por esta vez, sea coordinada por el licenciado Edgard Bermúdez, con el único fin de analizar el informe presentado por la Dirección Nacional de Socorro sobre la tragedia en el río Tecolostote, a solicitud de los familiares de los fallecidos.

El mandato es bien expreso: Analizar el informe que presentó la Dirección Nacional de Socorro. Hicimos el estudio del informe, vimos todas las informaciones que se habían generado alrededor de la tragedia. Los reportajes de las televisoras, los escritos, en fin, toda la información que había.

¿En qué basaron ustedes la investigación que realizaron como Comisión?
EB: No fue investigación, fue un análisis del informe que presentó la Dirección de Socorro, por eso le leí el documento. Nosotros no andábamos buscando culpables, porque no era facultad de la Comisión, ni tampoco andábamos buscando cómo exonerar a nadie. Andábamos viendo, qué es lo que había sucedido, cuáles son las cosas que se deben mejorar, y hacer las recomendaciones a la institución, para que la parte administrativa tomara las medidas y el Consejo Nacional también orientara medidas de carácter correctivo en futuras misiones.

No era una comisión investigadora, porque no era esa la función.

¿Por qué ustedes deciden analizar un informe, y no investigar lo que sucedió?
JB: Leímos el informe, entonces dijimos: ¿qué metodología vamos a ocupar? Llamamos a todos los que perdieron a sus seres queridos, ellos vinieron aquí a hablarnos, después los que hicieron el informe. Comenzamos a grabar qué nos decía cada uno. Entonces, con eso, fuimos analizando.

Nosotros estamos bajo principios y tenemos reglas de comportamiento a la hora de una emergencia. Pero eso no implica que todo se cumpla al ciento por ciento. Lo que le quiero decir es que nosotros solo analizamos, no estamos diciendo este es culpable.

¿El Consejo Nacional entregó el informe a los familiares?
JB: Ahí no sé.

EB: Bueno, a ellos se les invitó a una reunión aquí para explicar. Se hicieron tres cosas: se le entregó al Consejo Nacional, que fue el que dio el mandato, segundo, se invitó a todos los familiares, se les explicó el informe.

¿Por qué la CRN no se los entregó?
JB: No, porque ellos lo andaban. Entonces, ellos me pidieron que les diera una copia del informe, pero les dije cuál era el mecanismo a seguir. Mandar una carta al presidente de CRN, pidiéndole que le mande una copia del informe, y él inmediatamente se la entrega, pero no puede la comisión andar entregando informes a todo mundo. No es secreto, ni clandestino.

¿La forma en que ustedes presentaron los informes, consideran que fue la adecuada, es decir, la estructuración?
EB: Es que si no hubiera sido la adecuada, no lo presentamos. Podrá haber otras instancias que tengan idea de redactar un informe de otra manera. Eso es un derecho que… y depende también de los intereses. Todos los familiares tienen una idea de cómo debió ser el informe, a lo mejor el periodista tiene otra idea…

JB: ¿Me habla desde el punto de vista de contenido, de redacción?
Las dos cosas. ¿El informe está completo, es decir, que al leerlo no cabe ninguna duda?
JB: Simplemente lo que hicimos nosotros es entrevistar a cada persona y transcribirlo. Nada más. No redactamos nada. Fue transcrito, de las personas que entrevistamos, porque estuvieron en el acontecimiento. Después hicimos conclusiones y recomendaciones.

¿Cuántos minutos estuvieron en el río?, esa fue una pregunta que yo hice, porque desde el punto de vista técnico, eso para mí es muy importante. Si estuvieron tantos minutos, ¿por qué no se salieron?, si tienen el río a la rodilla, ¿fue nervio, qué pasó ahí, si tuvieron 30 minutos?, pero nosotros lo que hicimos fueron conclusiones y recomendaciones.

Según el informe oficial otorgado por CRN, aparecen cuatro personas entrevistadas (Tatiana, Toribio, Héctor y Pedro; todos de las filiales de Boaco), ustedes dicen que también entrevistaron a familiares, ¿con quiénes hablaron?

JB: Yo no sé los nombres, no me quise aprender los nombres para no ser parcial. Si usted me habla de nombres, no sé los nombres, para no parcializar las cosas. Entrevistamos al papá de la muchacha de la Juventud (Marcos Rodríguez, papá de Doris), al único que conozco bien es a Carlos Martínez (padre de Marianela).

¿Esa entrevista con los familiares ustedes la incluyeron en el informe?
EB: Es que nosotros los mandamos a invitar a ellos. Les mandamos una carta, diciéndoles que queríamos hablar con ellos, para explicarles cuál era el alcance de la misión, lo que nosotros íbamos a hacer, cuál era el mandato que teníamos, también les preguntamos cuáles eran las inquietudes que ellos tenían.

¿Ustedes fueron al sitio a hablar con los comunitarios?
EB: No. Fuimos al sitio, estuvimos ahí, porque esta es una investigación a lo interno de Cruz Roja, era con los miembros de la institución. Los que nos podían dar la información correcta, la que nosotros andábamos buscando eran los miembros de Cruz Roja, participantes de esta misión.

¿Y los comunitarios?
Porque los comunitarios son opiniones muy propias que tienen que tomar, no somos nosotros.

Los comunitarios estuvieron presentes, fueron los testigos claves del hecho, ¿no les interesó eso?
EB: No. No nos interesó, porque no era ese el objetivo. Nosotros no andábamos buscando quién había tenido la culpa.

¿Ustedes no buscaban conocer las verdaderas causas de lo que sucedió?
JB: Lo que pasa es que es cuestión de apreciación. Por ejemplo, cuando nosotros llegamos, ahí no estaban los líderes comunitarios. Llegamos una tarde, pero no encontramos a todos los comunitarios, porque si ha habido una persona que se nos acerca y nos dice su opinión, también la grabamos.

Hay veces que cuando usted agarra eso, es bastante abstracto, porque solo cuando está en el acontecimiento usted (sabe lo que está pasando). Ahí sale, sí, en la entrevista, que llega un señor, porque quiso sacar a las muchachas, que después llegó otro. Qué bien, pudieron salir. Ahí lo que mató bastante fue la confianza que hubo. Fue una confianza absoluta. Confianza de todo el grupo. Ahí pudieron haber salido, pero nadie se preocupó por salir. No tuvieron una reacción rápida, el río subió muy rápido.

Conclusiones de la Comisión Técnica
Ninguno de los participantes se imaginó que el río subiera sus niveles de agua de forma repentina, que ocasionara un incidente de esta magnitud.

Cuando los vehículos pasaron de un extremo a otro, el río tenía una profundidad de 50 a 60 centímetros.

Hubo debilidad en conocimiento técnico del manejo de los vehículos (uso de la doble tracción).

No hubo aclaración al personal participante desde el inicio de la operación del equipo de rescate que llevaba en cada vehículo.

No llevaban el equipo necesario de apoyo para remolcar los vehículos (remolque, cadenas, etcétera).

Falta de comunicación con los líderes de las comunidades para tener el lugar seleccionado, donde se realizaría la distribución.

Sin embargo, es opinión de la comisión, que ninguno de estos factores provocó la tragedia, sino la subida intempestiva del río, considerada por pobladores y participantes de la misión de la Filial Boaco como completamente anormal.