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"Nuestra finalidad es conformar una asociación de mujeres productoras
de café”

Cuando se habla de productores de café comúnmente se piensa en hombres, sin embargo, ese rol está cambiando poco a poco, porque las mujeres están empezando a organizarse para hacer sentir su peso en el desarrollo de este sector.

Gabriela Figueroa de Hüeck forma parte de la Junta Directiva de la Alianza de Mujeres en Café, Capítulo Nicaragua, una organización cuyo objetivo es promocionar el crecimiento de las habilidades de las mujeres cafetaleras del país.

“La mujer juega un papel fundamental en este rubro lo que pretendemos hacer es visibilizar ese esfuerzo de las mujeres en este sector, que históricamente ha sido dominado por hombres”, indica.

¿Cómo surge la idea de esta organización?
En febrero de 2003, aprovechando la conferencia anual de cafés especiales, realizada en Boston, Estados Unidos, un grupo de mujeres cafetaleras de diferentes países del mundo acordaron fundar la organización de la Alianza Internacional de Mujeres en Café.

En 2004 en Atlanta, Estados Unidos, a partir de las ponencias de mujeres de Rwanda, Nicaragua y Estados Unidos se inicia el trabajo organizativo y se funda la Alianza Internacional de Mujeres en Café.

A partir de esa fecha en Nicaragua iniciamos un trabajo investigativo sobre la figura legal y propuestas de organización con el apoyo de instituciones como Cafenica y la asociación de cafés especiales de Nicaragua y en  febrero de 2009 conformamos el capítulo de Mujeres en Café de Nicaragua.

¿Cuáles son los objetivos del capítulo de Nicaragua?
Nuestra finalidad es conformar una asociación de mujeres vinculadas al café, enfocada en el mercado internacional, que permita encontrar el apoyo, promoción y fortalecimiento en todos los aspectos relativos al crecimiento de sus habilidades, actividades y capacidades sin obviar el desarrollo de sus condiciones personales y su papel en la sociedad nicaragüense.

Nuestros objetivos son establecer relaciones y alianzas con organizaciones de mujeres en el café a nivel nacional e internacional. Es decir visibilizar el rol de las mujeres en la caficultura, crear alianzas para  capacitaciones, asesorías y financiamiento.

¿Y la misión?
Lograr el empoderamiento de las mujeres en la comunidad cafetalera internacional con el propósito de alcanzar un estándar sostenible de calidad de vida y a la vez estimular y reconocer la participación de las mujeres en todos los segmentos de la industria cafetalera.

¿Cuáles son esas necesidades que tienen las empresarias del sector?
La mayoría de las mujeres productoras de café en Nicaragua son pequeñas y enfrentan serios problemas de acceso al financiamiento y de legalización de sus propiedades, queremos aportar de manera legal a que estas mujeres sean las verdaderas dueñas de sus tierras ya que eso les dificulta el acceso al crédito.

Es por ello que conseguir apoyo para esas mujeres es uno de los desafíos de la Alianza al igual que contar con un censo de ese grupo de mujeres porque en el país hay unos 30 mil productores que generalmente son familiares y siempre hay mujeres claves en cada uno de esos núcleos.

¿Cómo pretenden conseguir ese apoyo?
Tenemos contactos con otras organizaciones a nivel nacional e internacional, por ejemplo ahora mismo existe una organización de mujeres médicos de Nicaragua que están interesadas en una alianza con nosotras.

Esta alianza serviría para apoyar a las mujeres productoras más pobres con servicios médicos. Por otro lado, estamos buscando alianzas con otras instituciones para la canalización de fondos y la verdad es que al final pretendemos ser una organización que tenga mucha incidencia en las políticas públicas.

¿Por qué tanto interés en las mujeres cafetaleras?
Porque existen diversas historias que ejemplifican el esfuerzo de mujeres que por medio de sus ideas generan ingresos económicos para sostener a sus familias. Algunas, incluso, se han agrupado para diseñar programas de impacto para la comunidad en que viven.

Muchas de ellas ni siquiera aparecen en el Registro Civil y necesitan hacer los trámites correspondientes para ser reconocidas como ciudadanas y así ser beneficiadas con créditos y préstamos, entre otros privilegios. Entonces a pesar de las dificultades, estas mujeres son emprendedoras y necesitan algún apoyo para desarrollarse y ser parte activa de la economía nicaragüense.

¿Cuentan con fondos?
La Alianza Internacional de Mujeres en Café ha dado a todos los capítulos que tiene en diferentes países del mundo un fondo semilla para poder iniciar.

Es un fondo mínimo que recibe cada país, pero en nuestro caso nos han apoyado mucho otras organizaciones nicaragüenses como Cafenica, que desde un inicio nos prestó sus instalaciones para que establecieramos nuestras oficinas y nos facilitaron los servicios de sus abogados.

Aunque la idea es trabajar a través de alianzas porque necesitamos fondos para dar respuesta a todas estas mujeres, ya que al final pretendemos hacer una marca de café de mujer a nivel mundial.

En la alianza estamos muy interesados en llegar a zonas productoras de café que son muy pobres, donde no hay luz ni agua potable y que paradójicamente son las zonas que generan la mayor riqueza del país.

Y no somos los primeros en tratar de lograr ese empoderamiento de la mujer, hay otras organizaciones y empresas como WalMart, que brinda apoyo a proveedores mujeres.

Profesional y madre de familia
Gabriela Figueroa de Hüeck es una mujer muy joven, madre de un varoncito de 5 años y una niña de dos.

Graduada de la carrera de Administración de Empresa, Turística y Hotelera de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Gabriela Figueroa Hüeck ha confesado ser una mujer “enamorada del café”.

“Los conocimientos de turismo los pondré en práctica en una de las fincas para desde ella impulsar el turismo rural y ecológico”, indicó.

Nació en la ciudad de Managua el 18 de enero de 1984. Tiene 27 años. Lleva 5 años de casada con el empresario Henry Hüeck.

Entre sus planes está realizar una maestría en negocios y agronomía para ayudar a mejorar la producción de café en sus fincas.

Figueroa es la gerente de la Finca Las Marías, ubicada en Nueva Segovia. Esta es la primera finca en Nicaragua certificada con el código Manos de Mujer, que pretende fomentar la calidad del producto con responsabilidad social y económica, pero sobre todo con equidad de género.