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Empleo casi no hay, pero trabajo hay en p…

Nunca olvidaré aquella tarde, cuando comprando una taza de café en una tienda de conveniencia, me encontré con un viejo conocido. Mientras nos atendían recordamos algunas anécdotas e hicimos bromas. Ya con el café en nuestras manos, me dice: Arnulfo, yo tengo tantos años. Vos tenés casi la misma edad que yo, ¿me equivoco? No te equivocás, efectivamente, somos contemporáneos. Dio un sorbo a su café y me dijo: Hombré, tengo el seguro perfecto para una persona de tu edad y profesión. Me quedé pasmado. ¡Qué bárbaro, pensé que estábamos platicando como amigos!, le dije. Precisamente, por ser amigos es que te hago esta magnífica oferta…

Así trabajan los buenos vendedores de seguros. No viven de los seguros, sino para los seguros. Y les cuento que no hay venta más difícil que la venta de intangibles, por eso admiro en gran manera a quienes se dedican exitosamente a esta profesión.

Ahora bien, una cosa es ser un buen vendedor de seguros y otra cosa es, además, organizar una empresa de seguros o correduría, como generalmente se conocen a este tipo de negocios. Para lo último, se requiere de la chispa emprendedora que incendia el corazón y mueve la maquinaria cerebro-muscular que finalmente hará realidad la idea empresarial.

Estudiante trabajador y trabajador estudiante
Luis Reynoza es uno de esos gladiadores de las ventas de seguros que formó su propia correduría, y la página Emprendedores le ha pedido compartir con nuestros lectores un poco de su vivencia.

Originario de Managua, vivió la típica experiencia del joven que necesitando trabajar, también tiene deseos de estudiar y mostrar de qué material está hecho, por tal razón, entre trabajo y estudio, le tomó siete años culminar una carrera que solo requería de cuatro. Así, obtuvo su primer título como administrador de empresas.

Primero fue vendedor en una tienda comercial, y luego en una compañía de autos. A los 25 años se casó con doña Sofía Salgado, la madre de sus tres hijos.

En 1978, a raíz de los problemas políticos de Nicaragua, la compañía de autos en la que trabajaba cerró operaciones. Al quedarse sin empleo, la manutención de la familia estaba en la cuerda floja.

Dejé mi currículum en varias empresas. Recuerdo que me llamaron de Pan-American Life, una compañía de seguros que operaba en ese entonces, me dijeron que habían visto mi hoja de vida y querían contratarme. Ese fue mi primer trabajo como agente de seguros. Claro, antes pasé por varios talleres de capacitación. Yo jamás pensé que iba a vivir de los seguros, antes no se me hubiera cruzado por la cabeza”.

Luego de dos años como agente, decide especializarse estudiando la licenciatura en seguros que ofrecía la Universidad Politécnica (Upoli). Luis sabía muy bien que a mayor conocimiento, mejor dominio del medio y mejores bases para crecer.

¡Otra vez sin empleo!
En 1979, con el triunfo de la revolución sandinista, se nacionalizó la venta de seguros en Nicaragua, la cual se concentró en la compañía  de segurosIniser. Las compañías privadas de seguros que operaban en ese entonces, incluyendo en la que trabajaba Reynoza, tuvieron que cerrar operaciones.

Estaba otra vez sin empleo. Una buena noticia le llegó: Iniser convocó a agentes de seguros que trabajaban en las compañías privadas, a ser parte de la misma; una buena estrategia del monopolio de los seguros. Con los mejores y más experimentados agentes, Iniser se abrió paso en la compleja y accidentada economía mixta que promovía el gobierno sandinista. Reynoza trabajó por 17 años en la antes mencionada compañía de seguros.

En 1996 entraron compañías privadas de seguros a trabajar en el país, también se empezaron a formar las primeras corredurías de seguros, que nacieron bajo la misión de actuar como intermediarias entre las compañías y los tomadores de seguros, es decir, de las personas aseguradas, comenta el empresario.

Luego de esos 17 años de trabajo con Iniser, junto a su esposa inició la organización de una correduría de seguros. En 1998 comenzó operaciones la empresa familiar: Corredores de Seguros L. Reynoza & Compañía.

Inició en su casa, y cinco años más tarde, logró adquirir un terreno, a través de un préstamo, y construyó las oficinas de la empresa. Actualmente trabaja con las cinco compañías locales: Iniser, Seguros América, Assa, Lafise y Mapfre, generando 13 puestos de trabajo: ocho agentes de seguros y cinco administrativos.

¿Qué lo llevo a emprender su propia correduría?
La necesidad de contar con un trabajo independiente que involucrara a toda mi familia; otros agentes de seguros optaron por formar sociedades entre ellos, yo no quise hacer lo mismo e inicié esta empresa familiar junto a mi esposa.

¿Existe cultura de seguros en Nicaragua?
Existe la desconfianza, pero la gente ha empezado a notar la necesidad de contar con un seguro.

Nicaragua va en crecimiento en materia de seguros; en 1998 produjo 30 millones de dólares y en el 2010, 115 millones de dólares. Los otros países centroamericanos han tenido mayores avances, pero no se puede obviar que Nicaragua está en el camino.

¿Cuáles son los seguros que más se venden?
Los seguros de mayor venta son los seguros de automóviles, colectivos de vida.

La empresa tiene que seguir
Creyente de que las empresas no deben morir aunque el fundador no esté, ha decidido que sea su hija, Mariela Reynoza, psicóloga, quien dirija la empresa cuando él ya no pueda hacerlo. Después de la muerte de su esposa, ha sido su hija la que ha batallado a su lado en pro de la empresa.

“Mi papá has sido un líder que nos ha enseñado, a mí y a mis hermanos, el respeto y la comunicación en las personas, me ha regalado el legado de la importancia de los seguros y el amor por la empresa”, dijo Mariela Reynoza.

Tipos de seguros
Seguro de vida
Este seguro es una garantía financiera real para la continuidad de la vida de la familia, en la educación, alimentación y vivienda, por un tiempo que les permita su estabilidad y logren  su independencia personal sin ningún trauma.

Seguro de incendio/hogar
Es un contrato  por año renovable, cuya función principal es amortiguar la pérdida ante un siniestro eventual producto de un accidente por negligencia humana o riesgos de la naturaleza que produzca un daño directo a los bienes asegurados.

Seguro de automóvil
Es un contrato por un año, renovable, que garantiza hasta un 80% el siniestro o pérdida, resarciendo en ese valor la restitución o reposición de la unidad (vehículo), incluye los daños a terceros, a personas o a bienes materiales por un monto establecido previamente.

Fuente: sitio web de Corredores de Seguros L. Reynoza& Compañía