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Caminar por los pasillos de este lugar es como regresar a una época de nacionalismo real y espíritus revolucionarios, imaginar las condiciones en las que vivían los residentes de este sitio, nos hace pensar en aquellas insurrecciones y batallas en las que tantos nicaragüenses y extranjeros dejaron su legado escrito con sangre en la historia de nuestra nación.

Y es que justo ahí, en el kilómetro 28 y medio de la carretera que conecta a Managua con el departamento de Masaya, se alza imponente la histórica fortaleza de El Coyotepe, escenario durante 115 años, de batallas militares, al menos dos revoluciones -la primera contra la dictadura somocista y la segunda contra el régimen sandinista- y varios campamentos scouts.

De hecho la asociación de Scouts de Nicaragua es actualmente la encargada del resguardo de la fortaleza y la que atiende a los turistas nacionales y extranjeros que deseen conocer la historia de este monumental sitio.

La verdadera fortaleza
El Coyotepe, recibe este nombre por estar ubicado en el cerro Los Coyotes, llamado así porque hace algún tiempo abundaron en él las madrigueras de coyotes. Fue construido en 1893 durante el periodo presidencial de José Santos Zelaya, cuando el país protagonizaba una aguerrida lucha entre liberales y conservadores por intereses partidarios.

El protagonismo histórico del cerro Coyotepe en Masaya, inicia 37 años antes que se construyera la fortaleza, durante la lucha contra los filibusteros norteamericanos comandados por William Walker, en el año de 1856, durante la guerra nacional que surgió para expulsar la ocupación estadounidense de Nicaragua.

Según Alfredo Gallegos, administrador de El Coyotepe y el campo escuela scout, en 1893 se construye la Fortaleza para proteger la ciudad de Masaya durante las guerras civiles de la época.

Gallegos menciona que entre las luchas más destacadas se encuentra la del 4 de octubre de 1912, cuando el Coronel Isidoro Díaz Flores se hizo cargo de la colina de El Coyotepe, por órdenes del general Zeledón, para detener desde esa posición, un tren militar con refuerzos de la infantería de marines que iba rumbo a la ciudad de Masaya.

Históricamente esta fortaleza significó un punto estratégico para la dominación militar ya que desde ahí se controlaba el paso del ferrocarril que viajaba de Corinto a Granada, además del paso de los convoys.

La cárcel y sus torturas
Sin embargo El Coyotepe no siempre fue la ilustre fortaleza que sirvió a muchos nicaragüenses para defender la soberanía nacional, ya que según René Oviedo, guía turístico de la fortaleza “la parte de abajo (sótanos) fue hecha por Somoza en 1936 y se empezó a usar como cárcel exclusiva para reos políticos en 1954”.

Según cuenta Oviedo, en la correccional estuvieron como prisioneros Diego Manuel Chamorro y Francisco Frixione Saravia, dos personajes representativos de la política nicaragüense de esa época.

Sin duda alguna las paredes de El Coyotepe están impregnadas de historia, más aún si se toma en cuenta que en este lugar se practicaban algunas de las peores torturas psicológicas de la época.

“Es lógico pensar que los prisioneros sufrían torturas físicas por parte de la guardia somocista, como arrancarles las uñas con alicates, apagar cigarros encendidos en su piel o golpearlos con las culatas de los rifles, pero lo peor eran las torturas psicológicas que les aplicaban”, relata Oviedo.

“Los colgaban de las paredes con grilletes, los encerraban en cuartos muy oscuros durante días y luego los sacaban al sol para que quedaran ciegos, incluso los acostaban en unas especies de cama de madera y les dejaban caer una gota de agua en la frente, eso obviamente los desesperaba al punto de volverlos locos”, narra René Oviedo.

Pero no solo en el tiempo de Somoza la fortaleza se utilizó como cárcel, pues en 1979, año del triunfo de la revolución, los sandinistas se la toman y liberan aproximadamente unos 800 reos y encarcelan a los que estaban en el poder.

La fortaleza deja de ser cárcel en 1983 cuando entregan las instalaciones a la Asociación de Niños Sandinistas, ANS.

Tenebrosa composición
La imponente fortaleza consta de cuatro torres de vigilancia, desde donde se tenía una vista estratégica del cerro y la ciudad de Masaya. En el centro esta lo que alguna vez fueron las oficinas donde los oficiales somocistas guardaban los registros de todos los prisioneros que ahí se encontraban. Se conoce que estos registros fueron quemados por los oficiales y guardias de Somoza cuando los guerrilleros del Frente Sandinista se tomaron la fortaleza.

El primer nivel, donde se encuentran las celdas más iluminadas y ventiladas, consta de 23 cuartos con capacidad de 400 prisioneros. En el segundo, donde se presume estaban los cautivos que tenía información útil para la guardia somocista, la conforman 16 celdas con capacidad de 200 prisioneros.

Es en este segundo nivel es donde Alfredo Gallegos cuenta que se encontraba la celda 5, mejor conocida como la celda solitaria ya que era la más aislada, oscura y húmeda de toda la fortaleza.

Hasta ahora se sabe que en El Coyotepe solo estuvieron como prisioneros los hombres de la guerrilla sandinista, no obstante se cree que en algún momento pudieron haberse llevado mujeres guerrilleras del Frente Sandinista, las cuales pudieron sufrir violaciones y torturas para obtener información que le permitiera a la guardia derrotar a las fuerzas insurgentes.

Gallegos comentó que en la parte sur de la fortaleza había un pasadizo para en caso de emergencia escapar, también pudo ser un cuarto de municiones o un lugar para tirar cadáveres. Lo que sí se sabe es que la entrada a este lugar fue sellada por motivos desconocidos.

El Coyotepe scout
El presidente de Nicaragua, René Schick, el 5 de abril de 1965 otorgó la fortaleza “El Coyotepe” a los scout de Nicaragua, convirtiéndolos en sus dueños legítimos y con el fin de formar jóvenes con valores y metas fijas.

Sin embargo los scouts perdieron la fortaleza por muchos años, hasta que durante el gobierno de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro, las instalaciones le son devueltas.

Los Scouts hasta hoy se encargan de administrar y velar por el mantenimiento de este histórico lugar. Tiene muchos planes para este lugar, entre los que destacan la creación de un museo de la paz, un museo del niño, así como pintar y reparar algunas partes de la ya bastante deteriorada estructura.

El sitio está a disposición del público de lunes a domingo, de nueve de la mañana a cinco de la tarde. La entrada general tiene un valor de 10 córdobas por persona y tiene el servicio de guías turísticos que muestran las instalaciones y si lo desean rememoran algunas de las historias de la fortaleza.

Objeto de premio
La investigación que realizó EL NUEVO DIARIO sobre este histórico lugar, desembocó en conocer que la Fortaleza El Coyotepe hizo que el uruguayo Flavio Martín Morante Rodríguez ganara el Premio Unión Latina de fotografía 2007 con la serie «Las luces del Coyotepe».

Rodríguez expresó que si hay algo que no ha cambiado a pesar de los años en El Coyotepe es “la luz que actúa como revelador de la historia del monumento utilizando ciertos deslumbramientos sobre superficies bastante monocromáticas. Los muros desprenden señales y las perspectivas liberan las arquitecturas coercitivas (…) domina y maneja su sujeto a la manera de una rehabilitación patrimonial”.