•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • END

La crisis alimentaria en el mundo se ha vuelto un tema de importancia primordial, y no vamos a entrar a los detalles de las causas, pues casi todos los días, los medios de información abordan el tema. El hecho es que esta crisis, en un país con una densidad poblacional tan baja y con recursos naturales inmensos, podemos resolverla prontamente, si, las y los emprendedores, toman conciencia de que ésta es una gran oportunidad para desarrollar proyectos empresariales, que democraticen el comercio y favorezcan a la gran masa de consumidores que hoy pagan precios de capricho.

Nicaragua tiene el potencial para satisfacer su demanda interna de alimentos e incluso, exportar los excedentes. Un primer paso es que, tanto las personas emprendedoras de la ciudad, como las del campo, se propongan desarrollar ideas de negocios relacionadas a la producción, procesamiento y comercialización de alimentos. El campo y la ciudad pueden integrar procesos que lleguen a formar una cadena de valor de beneficios espectaculares, si sabemos manejarlas.

Tampoco vamos a entrar en detalles sobre uso de tierras, tecnología e instalaciones, porque toda esa información se encuentra en sitios especializados de fácil acceso y no vale la pena clonar información. Lo que nos importa saber, está a ojos vista: los precios de los alimentos están por las nubes; hay baja productividad en el campo; poca industrialización e innovación; comercialización mayorista concentrada en pocas manos y lo peor del caso, importaciones cada vez mayores.

Turismo y alimentación

Una de las oportunidades de negocio, clara y de resultados visibles en el corto y mediano plazo, en nuestro país, la encontramos en el turismo. Especialmente en el turismo rural y ecológico, donde perfectamente se conjugan la alimentación sana con el también sano entretenimiento. Cabalgar a caballo, por frescos senderos de fincas cafetaleras y posteriormente almorzar una buena ensalada con un pedazo de carne de pelibuey, es algo perfectamente complementario. Igualmente complementario podrá ser, aprender a jalar agua de un pozo y posteriormente refrescarse con un jugo de naranjas endulzado con miel de abejas o de jicote. ¿Y qué decir de una cena con tortilla caliente y queso de cabra?
El asunto es pensar creativamente en las grandes oportunidades que brinda nuestro país y aprovecharlas para mejorarlo, con responsabilidad ecológica, eficiencia productiva y rentabilidad financiera. Eso sí, democratizando la posesión empresarial. Mientras más personas emprendedoras haya, más democrática será la economía nicaragüense.

La energía y el turismo desenchufado

Los precios de los combustibles no pararán de subir en varios años más. Pero aquí está otra oportunidad para el emprendedor o emprendedora de pocos recursos: desarrollar el turismo desenchufado. Que conste, el nombre de turismo desenchufado se me acaba de ocurrir, así que no lo busquen en ningún libro especializado. ¿Cómo se me ocurrió este concepto de turismo?
Leyendo un libro de Jorge Ramos; el periodista cuenta que decidió tomar unas vacaciones en un sitio lejano a fin de desconectarse del mundo y recuperarse de un estrés que lo agobiaba. Dentro del marco de sus vacaciones, entró a un restaurante de precios bastante altos y descubrió que los precios eran mayores que los de costumbre, porque en aquel restaurante no se permitía el uso de celulares. Se ofertaba total tranquilidad, y así justificaban sus precios. Ramos cuenta que pagó gustoso su plato de comida, pues hacía buen tiempo que no sabía lo qué era comer sin interrupciones telefónicas.

En zonas rurales o semi-rurales de Nicaragua, podemos hacer perfectamente lo mismo. Y no sólo con los teléfonos; también podemos desenchufar los equipos de sonido, televisores, acondicionadores de aire y cualquier artefacto que produzca ruidos típicos de las zonas urbanas. Eso implica, por supuesto, una considerable disminución en el consumo de energía, la cual además se podría generar por otros medios. Todo pasa por ser más creativos, innovadores y sobre todo no pensar que lo que escribo es una locura. De “locuras” rentables están llenas las cuentas bancarias de muchos emprendedores. Hay que tener mentalidad abierta, esa es una de las cualidades del verdadero emprendedor.

La energía y los alimentos

Con los altos precios pagados en energía, la producción de alimentos masiva y muy tecnificada, se verá seriamente impactada. Lo interesante es que la tecnología sofisticada, por ejemplo, la satelital, que se utiliza en las grandes extensiones cultivables, en algunos casos, termina reproduciendo algunas prácticas de las más tradicionales del cultivo. Veamos el siguiente ejemplo.

Desde los satélites que guían las máquinas que roturan la tierra, siembran, abonan y cosechan, descubrieron que se era más eficiente en la utilización de fertilizantes, si se analizaban las mínimas parcelas de tierra posibles, pues en unos cuantos metros el Ph, o acidez de la tierra, podía cambiar radicalmente. Visto de otra manera, si una gran cantidad de emprendedores rurales tuviesen pequeñas parcelas de tierra, cada uno de ellos velaría sin mayores costos por utilizar en sus tierras el fertilizante o insumo necesario. Ni más, ni menos. Sin satélites.

Otra oportunidad de negocio que surge con la crisis es la conservación de alimentos. En nuestros campos se pudren las frutas, cuando bien se podrían convertir en conservas. Por otra parte, la industria cárnica elabora productos que requieren refrigeración, lo cual incrementa grandemente los costos de producción. Existen tecnologías caseras que permiten elaborar quesos, cuajadas, chorizos, panes y otros productos, sin requerir refrigeración. Investigar esos métodos y adaptarlos a nuestro medio es una labor propia de emprendedores que aprovechan una crisis para convertirla en una oportunidad de negocio, que a su vez tenga un impacto positivo en el consumidor. Por favor no confundir oportunidad de negocio con el oportunismo explotador de las necesidades básicas.

El agua y el costo de trasportarla

Todos sabemos, porque a menudo nos lo repiten en los anuncios de Enacal, que el agua no tiene precio, que lo que se paga es el costo de que llegue a nuestras casas. Eso me sirve de base para plantearle a las y los emprendedores de nuestro país, el desarrollar pequeñas industrias purificadoras de agua que puedan vender embotellada, con sus marcas y sin necesidad de que tengan que llevarlas desde Managua, donde se concentran las mayorías de esas empresas. Al respecto me da gusto saber que en departamentos como Chontales, Estelí y otros, se está embotellando agua purificada, la cual se puede comprar a menor precio que la de Managua, pues obviamente, no tienen que cargar con el costo del transporte. De esa manera, el turista nacional y extranjero evita cargar agua desde la capital y beneficiarse de menores precios. Incluso, se podría pensar en un futuro, hasta en la realización de un concurso de aguas purificadas a nivel nacional. La idea anterior podría ser aplicada para la industria de refrescos y el hielo.

Seguridad y democracia

La crisis de la seguridad ciudadana tiene mucho que ver con la falta de oportunidades de trabajo en las diferentes comunidades. Es precisamente por eso que el emprendimiento de nuevos negocios a partir de convertir crisis en oportunidades, incide directamente en mejorar el clima de seguridad ciudadana, al mantener ocupada a una fuerza de trabajo que por no tener en qué invertir sus energías, se dedica a maquinar actos delictivos.

Referente al fortalecimiento de la democracia, una mayor base de micros y pequeños empresarios, rurales y urbanos, tendrá mayor incidencia en la toma de decisiones de sus autoridades locales. No tiene patria quien no posee un pedazo de tierra o un medio digno de vida. Por eso hay muchas personas indiferentes, o bien, mantienen una actitud de dependencia hacia el político de turno.

¡Ah!, por último, pero de fundamental importancia, es aconsejar a los dueños de micro y pequeñas empresas exitosas, especialmente las de impacto masivo, que no vendan sus negocios a las grandes empresas. Mientras más concentración de capital exista, menos democracia habrá.