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Primera de tres partes

Después de cinco operativos desarrollados en el país para ordenar el “negocio redondo” del agua envasada, la semana pasada los funcionarios del Minsa, Mific, DGI, DGA y Policía Nacional, confirmaron hasta el último detalle de la investigación presentada por EL NUEVO DIARIO hace un año, y ahora declaran “superados” los inconvenientes higiénico-sanitarios y comerciales que existían. “Hoy podemos decir que tenemos agua pura y no puro cuento, pero no fue nada fácil”.

Eso lo confesó Edgardo Pérez Baca, titular de la Dirección de Registro y Control de Alimentos del Ministerio de Salud (Minsa), y quien integra la Comisión Interinstitucional del gobierno que preparó y desencadenó los operativos donde se descubrieron 11 fábricas y 13 marcas ilegales, además de otras 10 con problemas de registro, lo que no detuvo el acelerado crecimiento de este lucrativo negocio.

“Encontramos de todo. Incluso, había casos que fueron más allá de la denuncia y fue lamentable, pero ahora nos alegramos de los resultados que obtuvimos porque gozamos de agua pura y no el puro cuento que alertaron”, señaló Pérez Baca, al referirse a la serie de reportajes de investigación que EL NUEVO DIARIO terminó de publicar hace un año exactamente, el ocho de julio de 2007.

Y es que la industria del agua envasada ahora muestra otro rostro en Nicaragua. Hace un año había 40 marcas en total, de las cuales 18 era producto en bolsa y 22 en botella. Este año son 53 registros en total, y el mercado se recompuso, según el Minsa, pues 29 son marcas de aguas embolsadas y 24 son embotelladas.

La estrategia para ordenar esta industria del agua envasada fue diseñada por esta comisión integrada por técnicos de la Dirección de Registro y Control de Alimentos del Ministerio de Salud (Minsa), y los Sistemas Locales de Atención Integral a la Salud (Silais) de cada departamento del país; quienes revisaban la inocuidad, registro sanitario y licencia de operación del producto.

Operativos sobre 60% del mercado
Los técnicos del Departamento de Defensa del Consumidor (DDC) del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) evaluaban la parte comercial junto a funcionarios de la Dirección General de Ingresos (DGI) y de la Dirección General de Aduanas (DGA). La Policía Nacional intervino en la parte financiera mediante su Dirección de Investigaciones Económicas (DIE) y para evitar cualquier inconveniente en los operativos.

Haraxa Sandino Méndez, titular de la DDC del Mific, dijo que los operativos estaban dirigidos al 60 por ciento de las empresas registradas, y otros casos de denuncias recibidas de fábricas y marcas ilegales que circulaban en el mercado nacional, especialmente en los mercados de la capital, occidente y sur del país.

“Es cierto que el mercado ahora está bastante ordenado, pero consideramos que se trata de un 80 por ciento nada más. El otro 20 por ciento es la permanente vigilancia sobre estos productos, y en esta vía trabaja ahora la reinspección de nuestros técnicos”, dijo el titular.

Precisó que los ejecutivos de la industria del agua embotellada se mostraron alarmados ante la denuncia de END y abrieron sus puertas por completo a la revisión y certificación inmediata de las plantas, la marca y el envase; lo que facilitó la regulación de parte de las autoridades en las grandes empresas.

“Aquí sólo se registraron problemas menores que se corrigieron en cuestión de días, pero debes tomar en cuenta que hablamos de grandes empresas que cuentan con plantas y capital invertido. Es decir, son toda una industria a la que es más fácil vigilar porque ellos deben responder a las normas de control y exigencias de organizaciones que certifican la calidad de sus productos”, dijo Sandino Méndez.

Grandes fábricas corrigen
Se refirió entre estas marcas a “Economax”, una marca de agua embotellada que encontró END en los anaqueles de los Supermercados La Colonia, donde se vendía de forma exclusiva sin registro sanitario (ilegal). “Ellos se acercaron, se registraron y legalizaron todo”, explicó el funcionario. Es una nueva marca de botella que ahora aparece en la Lista Vigente de Fábricas y Marcas de Aguas Envasadas del Minsa.

Pérez Baca, el titular de Registro y Control de Alimentos del Minsa, aclaró que se trata de grandes fábricas y marcas que estaban legales, “pero se sentían aludidos y preocupados por la investigación, pues estaban inmersos en el negocio evaluado. Fueron como cinco las que manifestaron su apoyo y la anuencia a que el Ministerio les visitara y les extendieran una certificación más rigurosa”, reveló.

Mencionó entre ellas a las embotelladoras que distribuyen las marcas Pepsi, Coca Cola, Parmalat y la Compañía Cervecera de Nicaragua (CCN). Además, se refirió a otra marca embotellada que apenas entraba al mercado en ese momento, Glacial, que fue la otra que entró al mercado. “Nos pedían certificar su calidad y garantía de producto”, explicó.

“De la Montaña” ahora es calidad
Lo mismo sucedió con la marca de agua en bidón “De la Montaña”, que conserva su número de registro sanitario 4700 pero ahora tiene nueva Licencia Sanitaria número LS-2008-995, y cuyo representante legal es Maquiladora Industrial S.A. (Maquisa).

Ahora la marca “De la Montaña” tiene la mejor agua bebible del país pues es “ultrapurificada” con certificación de la Agencia de Alimentos de Estados Unidos (FDA) y dos grandes organizaciones que rigen la calidad del agua envasada a nivel mundial: International Bottled Water Association (IBWA) y Nacional Sanitation Foundation (NSF).

Primera agua carbonatada
Nicaragua también registró en el último año la primera marca de “agua carbonatada” que asoma en producción nacional. Pertenece a la Fábrica Pochi, ubicada en el barrio San Judas de la capital, y circula en el mercado con registro sanitario número 11428.

Pérez Baca y Sandino Méndez señalaron todo lo contrario en el caso de las pequeñas o microempresas que se dedican a embolsar el agua, donde la estrategia y los operativos fueron intensos y dejaron numerosos resultados, pues mostraban el principal problema.

“Son fábricas familiares o de gente que se agrupa para sobrevivir”, indicó el titular del Mific, quien compartió opinión con Pérez Baca, pues ambos dijeron de forma separada que lo único que quedó ante esa realidad fue brindar acompañamiento, para evitar los cierres definitivos a pequeños negocios que garantizan el sustento a estas personas.

Reeditaron operativo “Bolsazo de Agua”
“Cerrar sus pequeñas fábricas era dejar a la familia entera sin el pan de cada día. Estábamos en una encrucijada, y decidimos mejor ponerles cierres temporales con plazos cortos para corregir las deficiencias encontradas, pero sin plazos extendidos y controles rigurosos”, indicó Sandino.

Algunas de esas marcas ahora aparecen con registro y licencia vigente en la lista mencionada del Minsa, pero otras ilegales como “Chupi-Chupi” y “Chiqui-Chiqui”, cuyos dueños se rehusaron a cumplir las recomendaciones dejadas por las autoridades después de las inspecciones, fueron cerradas de forma definitiva.

Son dos marcas que circulaban de forma ilegal en los mercados Oriental, “Israel Lewites”, “Iván Montenegro” y “Roberto Huembes”. “Se encontró condiciones precarias en algunas fábricas, en el sentido de que no reunían todos los requisitos que conlleva envasar este producto. Había charcas, lodo, animales de granja, moscas, falta de ventilación o limpieza en el ambiente donde envasaban”, dijo Sandino Méndez.

Pérez Baca fue directo: “En esos lugares ya ni quisimos analizar el producto porque era evidente que sería cualquier cosa. Eran condiciones deplorables, establecimientos que no tenían ni cemento en el piso, había bodegas antihigiénicas, material sin membrete (plástico liso), otros que no tenían filtro de nada, no lavaban los tubos, ni el filtro ni nada. Es decir, nada de tratamiento”.

Era agua del grifo
Agregó que en la mayoría de las situaciones se encontró que sólo envasaban agua del grifo. Es decir, no le agregaban ningún tratamiento o purificación. “A esos les metimos presión y ahora los Silais deben estar pendientes de que toda el agua salga con todos los requisitos y que no proliferen los ilegales”.

El funcionario del Mific dijo que les dejaron recomendaciones y ajustes que debían aplicar con plazos específicos para no provocar el cierre de la fábrica, pero no cumplieron. “Hubo gente que cayó, por hablar en esos términos, y se le clausuró los establecimientos y no podían recuperar ese tipo de negocios, pues tenían que hacer todo nuevo”, señaló Pérez Baca.

Ambos destacaron el trabajo de los inspectores en esta labor, pues hubo una sola inspección pero también un constante proceso de reinspección con unos 300 técnicos del Minsa y otros tres del Mific a nivel nacional.

Los cierres definitivos fueron cuatro, y todos en calidad de microempresas, señaló el funcionario del Minsa, otros seis fueron cierres temporales, especialmente en el Occidente del país. “Era gente que tenía licencia pero no tenía registro, entonces cayeron en la ilegalidad de usar registro de otros”, explicó.

Entre la normativa vigente que era violada por estos negocios mencionaron los certificados de salud, la regulación sanitaria, las normas de etiquetado, normas de almacenamiento, las normas de manipulación, las buenas prácticas de manufactura, la declaración de contenido y los procedimientos de control en la manipulación y envase del producto.

Cayeron sobre venta del plástico
Los dos titulares de los Ministerios subrayaron como uno de los grandes logros el ordenamiento de la venta del plástico para embolsar agua. Revelaron que los importadores y distribuidores de este producto reconocieron todas las fallas señaladas, pues se prestaban a vender a otros dueños el plástico de una marca que contenía registro y licencia vigente.

“Hablamos con el vendedor nacional y los importadores del plástico, y se mostraron cooperadores. Reconocieron que cayeron en esa situación, pero prometieron que no iban a caer nuevamente en eso, aunque les prometimos tomar otras medidas rigurosas en caso de confirmarlo”, expresó Sandino Méndez.

También se refirió al tráfico de los botellones de cinco galones (garrafas), una práctica de competencia desleal que tiene lugar entre las fábricas y marcas que usan este envase. Dijo que es un asunto que está pendiente de ordenar pero ahora están haciendo un enfoque del mismo desde una perspectiva legal.

Van sobre los botellones
“Se está ordenando el asunto desde la Ley de Marcas, la Ley de Competencia, la Ley del Consumidor y hasta la Ley de Derechos de Autor. Esta práctica se puede regular desde diferentes perspectivas y estamos viéndolas todas para abordarlo en los próximos operativos, aunque muchos dueños de estos envases ya tienen demandas pendientes en los juzgados como un asunto de Derechos de Autor”, refirió.

“Es que todavía no llegamos a donde queremos estar”, dijo Sandino, al dejar en evidencia que los operativos no han terminado, “y estamos dando un plazo para que se ordenen y lleguen a la calidad que queremos que alcancen en la primera etapa. También queremos ver el asunto laboral que afecta a los empleados”.

Calificaron que este plan de regulación tuvo éxito gracias a la receptividad que mostraron los empresarios, quienes muestran un evidente cambio de actitud con las normas de regulación, especialmente para garantizar calidad y peso del producto a los consumidores.

“Cuando los medios hacen un enfoque de la situación sanitaria con responsabilidad nosotros notamos que hay un apoyo del empresario tanto para el consumidor como al ente regulador; porque facilitan el trabajo y eso nos compromete a las autoridades a hacer las cosas más rápido”, dijo el funcionario del Ministerio de Salud.

En la última semana de junio pasado el Minsa terminó una extensa capacitación ofrecida a los dueños de estos negocios en el Complejo “Concepción Palacios”, la sede del Ministerio. Pérez Baca dijo que se explicaron las normas que deben cumplir y otras que empezaron a regir este negocio este año.

Mercado creció 25%
Y es que este negocio del agua envasada sigue aumentando en Nicaragua, como lo anunció la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), que estimó un crecimiento anual de un 12%, pero esa cifra se duplicó en Nicaragua en el último año y quedó muy corta para el agua en bolsa.

Eso lo demuestra la lista oficial de marcas que presenta este año el Minsa. En 2007 este Ministerio registraba 18 aguas embolsadas y ahora existen 29 de ellas. Antes eran 40 en total y ahora se reportan 53. Es decir, las marcas de agua en bolsa crecieron un 38 por ciento sólo en los últimos 365 días, y la industria en total aumentó un 25 por ciento.


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