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SEGUNDA DE TRES PARTES

Envasar agua que sale del grifo “es legal” en Nicaragua, y eso lo hace más del 80 por ciento de todas las fábricas, revelaron las autoridades, pues no hay legislación al respecto. Las jugosas ganancias de este creciente negocio, sin embargo, quedan repartidas en los bolsillos del vendedor de bolsas o botellas, a quien se le debe exigir calidad en la manipulación y venta del producto, según los fabricantes, pues son los responsables del precio final al consumidor, la calidad e higiene.

Producir una bolsa de agua cuesta a los pequeños fabricantes 15 centavos de córdoba en promedio, y venden cada unidad en 20 centavos en total, al agregar su ganancia. La botella más común en el mercado nicaragüense (600 mililitros) cuesta a las medianas empresas cuatro córdobas con 39 centavos, pero la venden en seis córdobas con 50 centavos al agregar el impuesto, la distribución y su ganancia.

Yasmín González es propietaria de una de las más reconocidas fábricas a nivel nacional. Su marca, “Pochi”, es reconocida en los bolis, gelatinas y refrescos, pues tiene 17 años en este mercado, aunque empezó a envasar agua hace 10 años. “Aquí el agua en bolsa se podría vender más barata, pero el distribuidor es el que te mata en la calle”, dijo.

Precio en bolsa

González explicó que, en promedio, el plástico de cada bolsa con su respectiva etiqueta impresa cuesta nueve centavos de córdoba. Este material lo adquieren los envasadores de dos o tres establecimientos específicos que hay en el mercado del plástico, los que venden rollos de 20 libras que cuestan 576 córdobas cada uno.

“De cada libra te salen unas 320 bolsas, considerando las pérdidas de plástico que podés tener en el proceso de producción”, estimó. Es decir, los fabricantes obtienen seis mil 400 unidades de bolsas al pagar un sólo rollo.

A este costo unitario de la bolsa se le agregan seis centavos del proceso de producción y distribución, y otros cinco centavos de ganancia neta de la fábrica. Es decir, cada bolsa es adquirida en 20 centavos de córdoba por los vendedores al detalle, quienes la venden al consumidor final en 50 centavos o un córdoba, en dependencia del tamaño.

“Nosotros no tenemos nada qué esconder, porque ganamos por volumen. Aquí quien agarra la mayor ganancia es el vendedor, son 80 centavos de diferencia de su ganancia, pues venden hasta en un peso cada bolsa y dicen que son bien ganados, porque les toca asolearse y caminar mucho en los semáforos”, dijo González.

El agua en botella se vende de otra forma en Nicaragua, en un comercio y distribución más formal. Juan Carlos Sánchez, Gerente Operativo de Producción de Maquiladora Industrial S.A. (Maquisa), explicó los costos partiendo de su marca “De la Montaña”, que ahora goza de una de las mayores certificaciones de calidad en el mercado.

Precio en botellas

Igual que el agua embolsada, señaló que el mayor costo de embotellar el líquido está en el plástico, “y por eso las autoridades deben poner más ojo a esta parte”.

Las un mil unidades de botellas de 600 mililitros las importan a un costo de 135 dólares. Esa misma cantidad de tapas les cuesta 25 dólares, y otros 12 dólares la etiqueta de todos los envases. Deben sumar también otros seis dólares para ponerle un sello de empaque sobre el mismo tapón.

“En resumen, importar la materia prima y ponerla en Managua para producir un mil botellas te cuesta 178 dólares”, precisó Sánchez, quien estimó en tres córdobas con 47 centavos cada envase completo en sus partes pero vacío de agua, considerando que la tasa de cambio está a 19.50 córdobas por cada dólar.

A este costo unitario le multiplicó un córdoba con 25 centavos por el proceso de manufactura, y la misma operación realizó para agregarle el proceso de distribución. Luego agregó el pago de impuestos y para eso multiplicó por 1.20 córdobas. “Todo esto ya lleva integrada en cada proceso la ganancia de la fábrica”, refirió.

Es decir, que Maquisa hace llegar cada botella de 600 mililitros al distribuidor en seis córdobas con 50 centavos, quien la vende al consumidor final entre ocho y 10 córdobas, según el punto de venta o agencia de conveniencia. Sánchez señaló también que “el distribuidor o detallista es el que incide en el precio final, y contra eso no podemos hacer nada”.


Afecta combustible y energía
Los envasadores de agua “De la Montaña” y “Pochi” señalaron que estos costos operativos están aumentando y ahogando a las fábricas, debido a las alzas en el precio del combustible, que sirve para la distribución del producto. De manera especial subrayaron la tarifa del servicio de energía eléctrica, que experimentó alzas superiores al 23 por ciento en el último año.

No obstante, Sánchez asegura a pesar de todo se trata de “una industria promisoria” y por eso experimentarán con otros envases y productos, algo que ya está haciendo la fabricante de “Aguas Pochi”, que este mes se dispone a presentar la primera agua carbonatada en botella, cuya marca es “Agua Seltz”.

Es la primera agua con gas pero sin sal de nuestro país, y González asegura que tiene capacidad para producir dos mil botellas al día y muchas esperanzas de que le vaya bien en el negocio, pues no se cansa de pregonar: “Consumamos lo nuestro”.

En esta experiencia agradeció el acompañamiento del proyecto “Producción más limpia”, de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), del Ministerio de Salud (Minsa) y del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), quien además de regular el proceso está proyectando el producto.

Son dos empresas que aprovechan el servicio público en tubo de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal); agregan al agua potable procesos de tratamiento y purificación, y luego la venden en envase, “pero todo es legal”, dijo Haraxa Sandino Méndez, titular de la Dirección de Defensa del Consumidor (DDC) del Mific.

Hay varios “pegados”

Sandino Méndez confesó que durante los operativos realizados en el último año para ordenar este negocio, encontraron varias empresas que sólo envasaban el líquido que sale del grifo, mientras otras agregaban mínimos procesos de tratamiento o purificación. “En este caso es gente que paga el agua a Enacal y brinda un adecuado tratamiento”, señaló.

“Pero conocimos que varias (empresas) estaban pegadas al servicio público, y otras que tenían medición pero no pagaban una tarifa correcta”, dijo Sandino Méndez, quien explicó que la comisión que desarrolló esta investigación no podía hacer nada al respecto pues no tienen competencia en este asunto.

Edgardo Pérez Baca, titular de la Dirección de Registro y Control de Alimentos del Minsa, dijo que hace un año, después de la investigación presentada por EL NUEVO DIARIO, una delegación de funcionarios de Enacal les solicitó dos reuniones para coordinar la información y corregir estas situaciones que presentaban algunas envasadoras.

Enacal investiga
“Ellos (Enacal) decían que era un problema económico porque estas empresas tenían puesta una tarifa comercial y realmente tenían un consumo industrial, y querían que estableciéramos una alianza para regularlos, acercarse a ellos y buscar cambios. Querían recuperar ese dinero que estaban perdiendo”, dijo Pérez Baca.

Enacal reveló el año pasado que estos negocios consumen un promedio de 471 metros cúbicos de agua potable cada mes, y con cada metro llenan más de un mil 500 botellas de 600 mililitros, lo que significa 15 mil córdobas en el mercado pero ellos sólo pagan diez córdobas a la Aguadora por este líquido.

En contraste, una familia de tres personas que ahora consume hasta 20 metros cúbicos de agua potable al mes, es decir, un promedio de demanda de agua en el hogar, le cuesta seis córdobas con 32 centavos (C$ 6.32) cada metro, y la calidad del servicio dependerá de la zona donde esté asentada.

Ruth Selma Herrera, Presidenta de Enacal, dijo que investigaron a tres mil 200 grandes consumidores y varias de estas fábricas aparecieron en la lista, la que ahora revisan y ordenan para fijarles una tarifa industrial, pues están afectando el servicio público que se ofrece a los nicaragüenses, pagando una tarifa muy por debajo de su demanda real.

Conexiones clandestinas

“Esa cantidad de empresas incluye sólo una parte, porque algunas estaban consumiendo agua de forma clandestina; entonces teníamos un problema adicional. Las cuadrillas viejas de Enacal no encontraban los problemas… y es que algunos de esos trabajadores habían instalado esos fraudes”, refirió.

Aseguró que una parte de esas empresas detectadas ya está pagando regularmente y “por lo menos vamos investigando la mitad ahora, y en lo que queda de este año terminamos”.

“Pero hay otros que extraen entre 38 mil y 40 mil metros cúbicos de agua al mes de los pozos privados que se construyen en sus terrenos… y son esas embotelladoras de agua que hay por todas partes; por eso los nicaragüenses deberíamos celebrar que estas empresas comiencen a pagar”, agregó la presidenta de la Aguadora.

Cobro a pozos privados

Reveló que la mayoría de estos pozos están ubicados en las zonas más sobreexplotadas de las Sub Cuenca de Managua, la uno y dos, y “están estrangulando los pozos de Enacal, dejándonos sin agua para el servicio público”.

Por esa razón, asegura que el cobro ya se empezó a aplicar a aquellas firmas detectadas, mediante el decreto 20-2008 que emitió el presidente Daniel Ortega y que fue publicado en La Gaceta, Diario Oficial, el pasado cinco de junio. “Se les aplica un cobro de 12 córdobas por cada metro cúbico, pero todavía no las tenemos a todas las que tienen pozos”, dijo Herrera.

Mañana:

* Autoridades disponen nuevas regulaciones a fábricas y otras normas que debe considerar cualquier prójimo al comprar agua embotellada o embolsada

* Negocio de agua envasada se reviste de legalidad, mientras miles ruegan a diputados aprobar ley para los pequeños acueductos rurales en zonas con sed
* Expertos opinan que Nicaragua debe cuidar el agua como Oriente Medio cuida su petróleo, garantizando que todos puedan tenerla en sus viviendas