•   Ginebra / Suiza  |
  •  |
  •  |

El embajador de Brasil ante la Organización Mundial del Comercio, OMC,  Roberto Azevedo, es una de las voces más autorizadas para hablar del tema y es uno de  los funcionarios que más le saca el jugo a su tiempo.

Aparte de sus funciones en la OMC, suele dar entrevistas y ponencias sobre el quehacer de  su país en la entidad.    

Una de las más recientes fue la que dio a un grupo de periodistas latinoamericanos, invitados por la Fundación Friedrich Ebert, quienes  pusieron pie en Ginebra para empaparse del comercio mundial y sus reglas.  

Tiene, además, una destacada trayectoria en servicio exterior . Azevedo se incorporó a la Misión Permanente de Brasil en Ginebra en 1997, en calidad de Primer Secretario. 

No obstante, en el 2008 asumió el cargo de Representante Permanente de Brasil ante la OMC y otras organizaciones económicas con sede en Ginebra.  Desde entonces ha encabezado la delegación de la nación brasileña.

Hoy día opina que: “La OMC se ha convertido en algo tan presente en  nuestro cotidiano que no le damos más la debida importancia. Sin embargo, el hecho de que la crisis financiera y económica de 2008 y 2009 no resultó en retaliaciones comerciales indiscriminadas es prueba de la influencia positiva de las normas de la OMC. Siempre es útil tener en cuenta el famoso dicho de Bastiat: Cuando los bienes no pueden cruzar las fronteras, los ejércitos lo harán. Eso no quiere decir que estas normas sean perfectas”, refiere.

En ese sentido afirma que “hay una necesidad urgente de actualizar las normas de la organización”.

Eso “para solucionar los asuntos pendientes en agricultura y empezar a abordar los problemas que nos afectan hoy día, tales como cambio climático y fluctuaciones del cambio”.  

¿Cuáles son los escenarios que visualiza de la cara a la Ronda de Doha, considerando, además, la próxima reunión ministerial… Brasil qué tanto está contribuyendo?
Sobre el estado de las negociaciones y las perspectivas de la Ronda, es importante decir que, en julio de 2008, Brasil creía que las negociaciones iban a ser concluidas. Por eso presentamos nuestras mejores ofertas. De hecho, logramos alcanzar un consenso sobre casi todo, excepto en algunos temas en agricultura (mecanismo de salvaguardia especial) y sectoriales. En retrospectiva, se puede decir que ese esfuerzo final tuvo lugar en un momento muy delicado: estábamos al borde de una grave crisis económica y financiera. En ese mismo momento, el mundo enfrentaba una crisis alimentaria de grandes proporciones.

Desde entonces, algunos miembros desarrollados revirtieron sus posiciones y, por ende, hoy estamos más lejos de una conclusión que en 2008. Los Estados Unidos, en particular, empezaron a exigir concesiones unilaterales más amplias de un grupo de países en desarrollo llamados emergentes, y lo hacen sin poner nada más sobre la mesa de su parte. Para Brasil, alterar el equilibrio alcanzado en 2008 sería una tarea hercúlea. Sería también impensable, a pesar de algunas sugerencias en ese sentido, comenzar de nuevo y concentrarse en otros asuntos, después de que se haya invertido tanto.

En ese escenario…
En ese escenario, las expectativas para la Ministerial de diciembre (próximo) no son muy optimistas.  

¿Hasta qué punto economías como las centroamericanas están impulsando el proceso?
Nicaragua y otros países de Centroamérica tienen papel importante como articuladores de consensos entre los países en desarrollo, sobretodo entre los países latinoamericanos. República Dominicana, por ejemplo, es Presidente del Grupo Informal de Países en Desarrollo, que reúne la gran mayoría de los países en desarrollo, dentro los cuales esta  Nicaragua, Brasil, India y a China. Nicaragua también ha contribuido substantivamente para las negociaciones. Para la Ministerial en diciembre estamos examinando una propuesta de comercio electrónico presentada por Nicaragua y Cuba.

 ¿Temas como las fluctuaciones de monedas están en la agenda…porqué interesan  tanto?
Brasil presentó en abril pasado una primera propuesta en el Grupo de Trabajo sobre Comercio, Divisas y Finanzas para la discusión sobre la relación entre tasas de cambio y el comercio internacional.

La discusión es apropiada, pues el tema adquirió más relevancia y visibilidad en razón de la crisis financiera y de las medidas fiscales y monetarias expansionistas adoptadas en respuesta a la crisis, que resultaron en grandes fluctuaciones de las tasas de cambio relativas.

Un efecto claro de esas fluctuaciones sobre el comercio es la disminución de la protección conferida por los aranceles. El debate también responde a preocupaciones expresadas por líderes del G-20 (Financiero).

El documento propone dos pilares de actividades que serían desarrollados en un período de dos años. El primer pilar comprende la revisión de la literatura sobre el tema, un taller de expertos, intercambio de experiencias nacionales y estudios.

El segundo pilar, tiene por objetivo evaluar la implementación del llamado mandato de coherencia entre las instituciones económicas internacionales y cuestiones de gobernanza global.

En septiembre pasado, presentamos una segunda propuesta en que solicitamos que el Grupo de Trabajo examine también las herramientas disponibles y remedios existentes en el sistema multilateral con vistas a compensar los efectos comerciales de las fluctuaciones del cambio. Se propone un taller de expertos en el primer trimestre de 2012.

Brasil reconoce plenamente la división de responsabilidades entre las organizaciones económicas y financieras internacionales. Pero creemos que la OMC puede contribuir para el debate sobre cambio, enfocando los aspectos del tema con impacto sobre el comercio. Lo que no queremos es que un tema de transcendental importancia deje de ser discutido apenas por ser un tema complexo y multifacético.

En ese contexto ¿a qué apunta Brasil en términos de comercio en la actualidad?
Brasil es un aparcero comercial importante, aunque nuestra participación en el comercio internacional sea inferior al 2%. Sin embargo, como todos los países que no tienen excedentes de poder, a Brasil le interesa un sistema multilateral de comercio sólido y con mecanismos para contener los actos unilaterales de los miembros más poderosos.  

Desde un punto de vista sectorial, somos un actor importante en agricultura y nuestro gran mercado interno atrae a los proveedores de bienes y servicios. Durante el período 2000-2010, Brasil se convirtió en el tercero mayor exportador agrícola, después de Estados Unidos y la Unión Europea.

Este éxito se hizo sin la concesión de subvenciones a la producción o a la exportación. Además, tenemos que enfrentar todo una serie de medidas proteccionistas como picos y escaladas arancelarias, cuotas, medidas de salvaguardia, barreras no arancelarias y normas privadas.

La agricultura brasileña es competitiva, pero eso no significa que no debamos buscar reglas mejores y más justas, sobre todo cuando se exige de Brasil mayor apertura de sus mercados industriales y de servicios.

En servicios…  
En servicios, la economía brasileña ya es bastante abierta con presencia comercial de empresas extranjeras en todos los sectores de su mercado. Respecto al sector industrial (NAMA en la lengua de la OMC) la situación es mucho más compleja. De hecho, la industria brasileña, al igual que la mayoría de los sectores industriales de otros países, se ve muy afectada por las transformaciones en el comercio mundial resultantes de la emergencia de China y de otros países muy competitivos en sectores específicos.

La crisis económica y financiera agravó ese escenario, visto que los países desarrollados han concedido enormes subvenciones y apoyo a industrias seleccionadas, en particular, a la automovilística.

 ¿El panorama financiero actual en Unión Europea y Estados Unidos, qué tanto inquieta?
Para contestar esa pregunta, quisiera acordar el mensaje de la presidenta Dilma Rousseff en su discurso en la Asamblea General de la ONU el pasado mes de septiembre.

El principal mensaje de la Presidenta fue que la crisis económica actual es demasiadamente grave y, por eso, independiente de sus causas o de sus responsables, necesitamos la labor conjunta de todos los gobernantes y de todos los países para encontrar una solución.

Nos preocupa el efecto de la crisis sobre el empleo. A la fecha, contamos con 205 millones de desempleados en el mundo. 44 millones en Europa. 14 millones en Estados Unidos.

Hasta el presente, Brasil y otros países emergentes fueron menos afectados por la crisis, pero eso no quiere decir que podamos resistir indeterminadamente. Creemos que es necesario desarrollar un nuevo tipo de cooperación entre países en desarrollo y desarrollados para redefinir de forma solidaria y responsable los compromisos de las relaciones internacionales.  Las políticas fiscales y monetarias, por ejemplo, incluso la política de cambio, deben ser objeto de evaluación mutua para impedir efectos indeseables en otros países.

 

Roberto Azevedo:

"Necesitamos profundizar la reglamentación del sistema financiero y controlar su inestabilidad. El proteccionismo y todas las formas de manipulación comercial deben ser combatidos"