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Un beisbolista detenido en Taiwan por violar a una mujer, y otro acusado de violar a una niña en Nicaragua. Un boxeador acusado de violación y otro de violencia intrafamiliar. Un futbolista detenido por golpear a un joven. Otros tres beisbolistas orinando en el lobby de un hotel en Cuba. Y otro, otro, otro y otro...

A la lista se suma un cronista deportivo --también concejal de Managua y con antecedentes de agresión intrafamiliar-- que defiende a uno de los boxeadores, que increpa a los jueces, que los reta, que hace apología del delito: “¡Quiero ver, quiero ver, ¿quién será ese juez valiente que se atreverá a echar preso al ‘Chocolatito’ González? Quiero verlo”.

Román ‘Chocolatito’ González es uno de los deportistas nicaragüenses de alto rendimiento, que se ha visto involucrado en actos que riñen con la moral, y en acciones que pueden ser penadas por la ley, si esta le fuese aplicada con rigor.

Es uno de los que se pasea tranquilamente por las calles de su barrio. Un talentoso, igual que Jimmy González, Ricardo Mayorga, Rosendo Álvarez y Rudel Calero.

Todos los mencionados tienen tres elementos en común: han sido buenos deportistas, se han metido en líos con la justicia y han sido tratados con privilegios. ¿Qué pasa con los deportistas de alto rendimiento en Nicaragua?

“Son tan pocos los que brillan, que se llegan a convertir en imprescindibles. Creo que la sociedad nicaragüense, en general, se ha distorsionado. Aquí los valores morales valen un pito”, sostiene el cronista deportivo Edgard Tijerino.

Tijerino también tiene otra explicación: “En Nicaragua no hay preocupación por los atletas como personas, y una prueba de ello es el caso de Jimmy (González), lo que interesa es que dé batazos, y el día que no dé batazos, no importa que caiga preso”.
González es reincidente. En 2003, en Cuba, estuvo involucrado en un acto de indisciplina colectiva de la selección de béisbol de Nicaragua. Se le castigó, pero luego se le levantó la sanción y ahora sigue dando batazos.

Caso uno. “El Chocolatito”: bicampeón mundial de las 108 libras y de las 105 de la AMB. Ha sido demandado en reiteradas ocasiones por incumplimiento de pensión alimenticia, y actualmente se encuentra en un conflicto matrimonial. Su esposa lo acusó por violencia intrafamiliar. Él niega la acusación y contraataca acusando a su esposa de serle infiel.

Mario Arce, expromotor de boxeo, sostiene que “es una constante que los muchachos que son de alto rendimiento se sientan personas especiales y piensen que están fuera de la ley. Eso pasa desde los tiempos del “Ratón” Mojica, quien salía también en el periódico porque se peleaba por una mujer o andaba chocando vehículos, y no le caía el peso de la ley”.

“Da la casualidad que tenemos pocos atletas de rendimiento, y como que se les quiere tratar con mano suave”, agrega Arce, quien trabajó de cerca con Rosendo Álvarez, otra gloria nacional que se vio envuelta en pleitos callejeros, problemas con el licor y violencia intrafamiliar.

Caso dos. Jimmy González, uno de los mejores bateadores en la actualidad, fue acusado de violar a una niña de 13 años, quien recientemente dio a luz a un bebé. En abril se giró orden de captura tras dar positivos los resultados de ADN, sin embargo, continúa sacando la pelota del estadio, entre los elogios de la crónica deportiva y los aplausos y abucheos del público.

Igual ocurrió con el bicampeón mundial de boxeo Ricardo Mayorga, reconocido por protagonizar pleitos callejeros, por no saldar deudas y por participar en carreras ilegales de automóviles.

En 2004, una joven de 22 años lo acusó por violación. Estuvo preso unas horas, pagó una fianza, y después salió del país para realizar una pelea organizada por su promotor Don King. En su momento, Mayorga adujo que todo era un “montaje” para afectarlo, y se cobijó en lisonjerías y zalamerías al FSLN para librarse de los líos judiciales que lo acosan, algo similar a la actuación de “Chocolatito”, quien dedica sus peleas a Daniel Ortega y sube al ring con propaganda oficial del FSLN e himnos religiosos.

El seleccionado de béisbol, Gustavo López, fue acusado en Taiwan por violar a una joven, se quedó en ese país enfrentando un juicio, y finalmente regresó tras un arreglo con la víctima. Al volver, fue expulsado de toda liga federada, pero anda libremente por las calles.

Una situación similar ocurrió con el joven Farington Reyes, quien no picha, no cacha ni batea, pero es el hijo de la gran atleta Xiomara Larios. Pese a que fue condenado por violación, la CSJ redujo la pena a 4 años, por considerar que en los anteriores procesos no se tomó en cuenta las circunstancias atenuantes de la conducta criminal, aderezada por el arrebato alcohólico producido por la ingesta de cervezas y la conducta permisiva de la víctima.

Dicha sentencia está concursando en la cuarta edición de los Premios Género y Justicia al Descubierto, que distingue cada año con un garrote y un mallete los peores y los mejores pronunciamientos judiciales en materia de género.

Caso tres. Escándalos. Algunos deportistas nicaragüenses se han visto involucrados en alborotos y son reincidentes. En 2003, en Cuba, trascendió en los medios de comunicación que tres peloteros hicieron escándalo y se orinaron en una maceta del lobby en el hotel donde estaban hospedados. Allí estaba Jimmy González.

Sandor Guido, el único implicado que quiso hablar para este trabajo, estuvo en la isla en 2003, y se defiende: “A mí me multaron, me metieron 5 mil córdobas, y no fue porque actué en ese hecho, sino porque salí en la noche a divertirme. No he andado en escándalos así, sí he salido por las noches”.

“Si sos un deportista que trasciende, entonces hay un trato diferente, porque hay casos como el de un muchacho que tomó y tuvo actitudes de indisciplina en Matagalpa, Wilfredo Amador se llama, y está sancionado todavía; en cambio Jimmy González, que tiene una acusación seria, ya está jugando. Cuando vos trascendés, incluso hay más gente que está dispuesta a ayudarte y no debería ser así”, sostiene el editor de deportes de La Prensa, Edgard Rodríguez.

Lo que ha pasado en el deporte refleja bastante bien lo que pasa en otras esferas de la vida nacional, señala el periodista Alfonso Malespín. “En la medida en que el atleta cobra notoriedad, se va dando cuenta de que tiene impunidad --o por lo menos eso piensa--, y termina cometiendo acciones que algunas veces están reñidas con la ley”.

Hay deportistas que también han cometido delitos y han pagado por ellos, como Domingo Álvarez, condenado por robo de carros, o el manager Omar Cisneros, quien fue a la cárcel por estelionato. El boxeador Luis Pérez regresó a las pandillas tras su fracaso en el ring.

Omisión: el error de la crónica
Las conductas inapropiadas de los deportistas usualmente son omitidas o minimizadas por los periodistas especializados.
“El periodismo deportivo, más que periodismo hace relaciones públicas, y aunque están muy bien informados de lo que pasa adentro, no lo sacan”, dice Alfonso Malespín.

Los editores de deportes de los dos diarios de circulación nacional aceptan que omiten el lado negativo de los deportistas y explican.

“Lo que no se hace y nunca he hecho es investigar. Eso le corresponde al periodismo especializado en eso, al periodismo judicial, por ejemplo. Yo puedo lamentar, criticar, una vez salga el diagnóstico. En el caso de la drogadicción de Maradona, los que tomaron el caso fueron los otros periodistas, los de la primera página, los cronistas se montaron sobre eso”, dice Edgard Tijerino.

Tijerino agrega: “Estoy en contra de protegerlos por ser una figura. Los que critican eso tienen razón. Por ser una figura tienen más responsabilidad, más compromisos con la sociedad”.

Edgard Rodríguez, de La Prensa, coincide con Tijerino, pues dice que “el espíritu de nosotros es comentar lo que sucede en el ámbito de juego, lo que sucede en otros ámbitos le corresponde a otras áreas, como Sucesos. Nosotros nos hemos especializado en el aspecto deportivo”.

“Es injusto que se nos critique por callar. Si callo algo es porque no estoy informado sobre eso”, señala el presidente de la Asociación de Cronistas Deportivos, Moisés Ávalos.

“Ya me ha quedado de experiencia que en cosas personales, por ética misma (se debe callar)… es muy tedioso cuando uno está en una radio y cualquier vulgar puede llamar  y jugar con la honra de la persona”, añade Ávalos.