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Al cerrar 2011, Nicaragua terminará importando desde Venezuela el barril de petróleo más caro. Según los registros del Banco Central de Nicaragua, BCN, hasta octubre de este año hay marcada una diferencia de US$25 con el crudo comercializado en el Mercado del Golfo de México (Texas WTI), que es el que sirve de referencia en el país para fijar los costos de los derivados y los precios de la tarifa energética.

Para algunos especialistas y organizaciones de defensa de los consumidores, esta situación podría poner en jaque al sector energético nacional, sobre todo porque para el próximo año se espera que el Instituto Nicaragüense de Energía, INE, anuncie un ajuste en las tarifas que podría ser de un 20%.

La diferencia promedio en los primeros seis meses del año, según datos del BCN, refleja que el crudo venezolano mantuvo al menos US$17.6 por barril, con respecto al crudo de Texas WTI.

El Ministerio de Energía y Minas, MEM, informó que Nicaragua aumentó este año el nivel de importaciones de petróleo y sus derivados, promediando 12 millones de barriles, una factura de US$950 millones.

¿Nadie explica por qué se importa petróleo más caro?
Analistas de temas económicos han manifestado que Nicaragua no debería estar importando petróleo más caro, tomando en consideración que el acuerdo petrolero firmado con Venezuela le permite importar crudo a precios favorables.

El economista Adolfo Acevedo valoró que este acuerdo (firmado entre Nicaragua y Venezuela en 2007), establece que el precio de referencia para registrar el valor de las compras de petróleo desde Venezuela será el precio del Golfo de México (Texas WTI), pero que en la práctica la situación es diferente.

En un análisis realizado por Acevedo, el especialista explica que la diferencia promedio en los seis meses que median entre mayo y octubre de este año en el precio del crudo, es de al menos US$17.6 por barril, con respecto al vendido en Texas WTI.

“Si asumimos que en ese período se importaron 5 millones de barriles de petróleo, estaríamos hablando que esta diferencia de precios significaría unos US$88 millones (que se pagó más caro). En vista de las magnitudes (en montos económicos) que podrían estar involucradas, es tiempo ya de que las autoridades expliquen lo que está pasando”, señaló Acevedo.

Al ser consultado sobre el tema, el titular del MEM, Emilio Rappaccioli, prefirió no proporcionar amplias explicaciones al respecto, pero confirmó que las importaciones de petróleo, derivados y combustible búnker son mayores este año.

Rappaccioli se limitó a decir que sobre este tema no iba a proporcionar explicaciones. “No. Este tema no te lo explicaré, ¿estamos claros?”, indicó de forma breve a EL NUEVO DIARIO, para luego añadir que “realmente el búnker que se está comprando no corresponde en cuanto precios, al comportamiento de los precios del West Texas International WTI (mercado del Golfo de México), ya que así es la situación internacional en este momento”.

Beneficios del acuerdo petrolero
Acevedo recordó que el petróleo que llega desde Venezuela se paga a 25 años plazo, con dos de gracia, a una tasa de interés del 2%, equivalente al otorgamiento de un crédito concesional a Nicaragua por parte de Venezuela.

Explicó que los combustibles son comercializados por la empresa creada a raíz del acuerdo, Alba de Nicaragua S.A., Albanisa, que vende a las empresas generadoras de energía; las cuales cargan el importe de la compra combustible a sus costos de producción, y se los trasladan a los usuarios a través de la tarifa de la energía eléctrica.

Además, comercializa la gasolina por medio de las diversas compañías instaladas en el país, donde son adquiridos por los usuarios  que pagan un costo mayor.

“Al principio, la creencia generalizada era que la concesión del suministro petrolero por parte de Venezuela, se traduciría en precios del petróleo más baratos, pero en realidad el suministro de petróleo es valorado a los precios del mercado internacional. Lo que diferenciaría el acuerdo venezolano con respecto a cualquier otro suministro efectuado en términos estrictamente comerciales, es la modalidad o mecanismo de financiamiento de dicho suministro, que es en términos favorables”, explicó.

“Al comercializar internamente los hidrocarburos, vendiéndolos a las empresas generadoras de energía o a las empresas distribuidoras de combustible, las ganancias que tiene la empresa Albanisa son recuperadas al valor total”, indicó. 

Aumento a la tarifa aún no se define
Rappaccioli manifestó que en lo referido al un aumento en la tarifa energética, el Gobierno realiza los “análisis” correspondientes, tomando en cuenta el “comportamiento real que están teniendo el petróleo y sus derivados en el mercado internacional”.

Señaló que un aspecto importante a considerar, es el programa de generación energética que tendrá el país en 2012, cuando se espera la entrada de proyectos de generación renovable, como el geotérmico San Jacinto Tizate, de 36 megavatios en su primera etapa, y el eólico de Blue Power Energy, de 39.

“Hay que considerar qué cantidad de energía será renovable y con plantas que consumen combustibles, además, el precio real del petróleo que tengamos a finales de diciembre. Todo esto se conjuga, y nos permitirá hacer una proyección para tomar una decisión y presentarse a los gabinetes de Energía, Económico, y al Presidente de la República, Daniel Ortega, para tomar la decisión que mejor convenga al país”, indicó.

El NUEVO DIARIO intentó conocer una versión al respecto del presidente del Consejo Directivo del INE, David Castillo, pero no contestó las llamadas realizadas a su celular, ni los correos electrónicos que se le enviaron en reiteradas ocasiones.

Subsidios deben mantenerse
Organizaciones defensoras de los consumidores, coincidieron en que el aumento de tarifa no debe golpear la economía de los usuarios más pobres, por lo tanto, el Gobierno deberá mantener una política de subsidio, parecida a la de este año, donde se destinaron más de US$100 millones, provenientes de los fondos ALBA, para mantener la tarifa congelada.

Ricardo Osejo, dirigente de la Organización para la Defensa de los Consumidores, ODC, manifestó que las autoridades deberán analizar bien la situación, para definir una política de subsidio que beneficie a los consumidores de 150 kilovatios hora mes, pero también a una gran mayoría que consume hasta 300 kilovatios hora mes, que, igualmente, es pobre.

“Hay una situación que se debe considerar, y es que por el momento no puede aprobarse un aumento en las tarifas, porque las autoridades del Instituto Nicaragüense de Energía, INE, que tienen su período vencido, no han sido electas o ratificadas, y todo lo aprobado podría ser nulo”, afirmó.

Marvin Pomares, dirigente del Instituto Nicaragüense de Defensa de los Consumidores, Indec, sostuvo que un aumento en las tarifas era imposible evitarlo, pero que este debe ser lo más bajo posible.

Pomares insistió en que esta medida debe venir acompañada necesariamente por una política se subsidio que garantice estabilidad a los usuarios que consumen entre 150 kilovatios y los 300 kilovatios hora mes.

“No vemos factible aplicar en la tarifa un aumento mayor al 8%. La variabilidad de los precios de los combustibles y la dependencia de los mismos, nos mantienen atados. El Gobierno deberá subsidiar a la mayoría de usuarios y establecer políticas para no afectar al sector comercial”, señaló.

Jorge Rooseess, dirigente de la Red Nacional de Defensa de los Consumidores, RNDC, afirmó que de antemano rechazan cualquier medida (aumento a la tarifa) que se tome y que lesione la economía de los usuarios del sector.

Según datos del Centro Nacional de Despacho de Carga, CNDC, el precio promedio de generación ayer fue de US$150.