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Se estima que 10 % de los niños y niñas menores de 5 años no son registrados oficialmente en América Latina y el Caribe, situación que atenta contra el pleno disfrute de sus derechos sociales, económicos, civiles y culturales, según el Boletín Desafíos Nº 13, lanzado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef.

Nicaragua ha mejorado notablemente en el cumplimiento de este derecho universal, ya que el subregistro disminuyó del 40% al 19 %, gracias a acciones conjuntas de organizaciones civiles y del Estado.

Sin embargo, pese a los avances en la región, el artículo “Un enfoque de derechos para el registro de nacimiento en América Latina y el Caribe”, producido por la Cepal y Unicef, señala que a nivel regional todavía hay 6,5 millones de niños y niñas sin certificado de nacimiento, mencionando que un registro universal significa inscribir oficialmente a todos los niños y niñas nacidos en un país, independiente de su origen étnico, sexo, condición económica, origen geográfico o el estatus migratorio o nacionalidad de sus padres.

En el caso de Nicaragua, seis años atrás, alrededor del 40% de los niños y adolescentes no estaban inscritos en el Registro Civil de las Personas, según el informe mundial del estado de la niñez 2005, titulado “La infancia amenazada”.

En este se especifica que con la ausencia del registro, a la niñez no inscrita se le negaba el derecho a un nombre y una nacionalidad, viendo limitado su acceso a los programas de educación y salud. Ante la problemática, Unicef puso mayor énfasis en la región para que se implementara un plan y reducir la falta de inscripción.

Reducir el subregistro al 3 por ciento anual

Desde 2007 los registros civiles de los países han invertido más de 2 mil millones de dólares para garantizar una cobertura total, según el “Estudio regional sobre identificación de progresos y retos pendientes en el registro de nacimientos”, actualmente en elaboración en Unicef-Tacro. Esta tendencia es prometedora, pero existen algunos retos importantes.

Por otra parte, a pesar de los esfuerzos, de acuerdo con el informe Estado mundial de la infancia 2011 de Unicef, la disminución del subregistro durante 2010 fue mínima: alcanzó apenas 1%. Si América Latina y el Caribe quieren alcanzar el 100 % de cobertura en 2015, tendrán que reducir el subregistro 3% cada año a partir de 2011, señalan los expertos. Mientras, Chile y Cuba podrían conseguir en el corto plazo el registro universal de nacimiento. En cambio se registran atrasos en Haití, donde no fueron inscritos cerca de 30 % de los niños y niñas y en Brasil 24 %.

Proyectos e iniciativas en Nicaragua
El restituirles el derecho a un nombre y una nacionalidad a niños, niñas y adolescentes, es una de las Metas del Milenio a alcanzar a favor de la niñez. En Nicaragua ha sido posible gracias al trabajo conjunto de Unicef con diversos organismos de cooperación internacional como Save the Children y Plan Internacional; trabajando con instituciones del Estado como el Consejo Supremo Electoral, Consejo Electoral Regional, gobiernos Regionales, alcaldías municipales, la Comisión de Población, Desarrollo y Asuntos Municipales y la Comisión de Asuntos de la Mujer, Juventud, Niñez y Familia de la Asamblea Nacional.

Entre los esfuerzos nacionales a destacar están que de 2000 a 2006 se ha dado cobertura a casi toda la Región Autónoma de Atlántico Norte, RAAN, teniendo como resultado la reposición de certificados de nacimientos a 93 mil personas. A pesar de esto, el informe 2011 de la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, alega que todavía falta cantidad de niños por ser inscritos en esa zona, sin embargo, constató los avances significativos de la Región Autónoma de Atlántico Sur, RAAS.

Otro de los esfuerzos se registró en Corinto, Chinandega, donde en 2005 fueron inscritos alrededor de ocho mil niños sin nombre ni nacionalidad, residentes en los trece municipios que conforman el departamento. Ellos y ellas fueron inscritos en el Registro Civil de las Personas, bajo el proyecto “Derecho a un nombre y una Nacionalidad”, el cual comenzó en el municipio de Siuna, donde desde un primer momento inscribieron a cinco mil menores de edad.

Asimismo, años después, se desarrolló otro proyecto de envergadura en los 12 municipios que comprenden la RAAS, con el apoyo de Save the Children, Unicef y Plan Internacional. En 2008, Bluefields, en los municipios de Corn Island y Little Corn Island, donde la población sin partida de nacimiento representaba el 30 por ciento,  inscribieron a 8 mil 860 niños y niñas, declarando estos territorios libres de subregistro de los 0 a los 15 años.

En ese entonces José Luis Villavicencio, magistrado del CSE, encargado del tema del Registro Civil de las Personas, indicó que el proyecto en la RAAS se venía implementando desde 2006.

En su informe 2010, la organización Save the Children asegura que en ese año se logró restaurar el derecho a una identidad y a una nacionalidad a más de 37 mil niños y niñas, que antes no aparecían en los registros civiles.

En 2011, el Ministerio de la Familia, Niñez y Adolescencia, Mifan, contó con el apoyo de Save the Children y Unicef para la ejecución de dos proyectos de inscripción masiva de niños y niñas. El primero bajo el nombre “Tengo derecho a existir: Inscríbeme”, se llevó a cabo en los municipios de Quilalí, Wiwilí, Jalapa, Telpaneca, Chontales, Villa Sandino, Santo Tomás y Nueva Guinea. Y el segundo cubrió los municipios de los departamentos de León, Chinandega y Rivas.

El informe de fiscalización de PDDH, “Derecho a un nombre y una nacionalidad de niños y niñas”, detalla que el Mifan implementa una campaña para crear conciencia sobre la necesidad de inscribir a los recién nacidos. Del año 2008 al primer semestre del 2011, en el marco del Programa Amor y mediante la oficina de Derecho a un Nombre, gestionaron ante el Registro Público del Estado Civil de las Personas, la inscripción de 77 mil 112 niños y niñas nicaragüense que no tenían sus certificados de nacimiento.

Puerta de entrada a otros derechos

Según la publicación Cepal-Unicef, el conjunto de requisitos solicitados por la institución encargada a los progenitores constituye uno de los principales impedimentos para avanzar en esta materia, por ejemplo, que la madre deba estar acompañada por el padre para registrar a su hijo, que los padres tengan que presentar su propio certificado de nacimiento o que deban probar la residencia en una determinada ciudad o país.

De acuerdo con el informe de PDDH, similares obstáculos aún se observan en Nicaragua, pero poco a poco se van superando y se ha estipulado que no se necesita que la madre esté acompañada por el progenitor del recién nacido para que se le inscriba. En nuestro país el 42 % de las gestiones las realizan las madres, el 29 % el padre y sólo el 2  por ciento la realizan ambos padres. El 27 % restante lo efectúan otros familiares.

El informe de fiscalización determina que uno de los problemas más sentidos para el registro de recién nacidos en las zonas rurales nicaragüenses es la distancia de las oficinas de inscripción y los altos costos para poder trasladarse, en especial en las regiones especiales del Atlántico.

Cepal y Unicef destacan que los más perjudicados por el incumplimiento del derecho a la identidad y el registro universal son los menores de edad pertenecientes a los sectores más pobres y marginados de la región, entre ellos indígenas, afrodescendientes, migrantes y familias de áreas rurales, zonas remotas o fronterizas.

La publicación plantea que “desafortunadamente el certificado de nacimiento sigue siendo uno de los principales requisitos para acceder a la escuela, a los servicios de salud y a otras prestaciones sociales”.

Y agrega que “en muchos países, si bien los niños y niñas no registrados tienen acceso a la educación primaria, al finalizarla no se les otorga el certificado que acredite sus estudios, por lo que no pueden ingresar a la educación secundaria”.

“El derecho a la identidad y el registro universal debe ser abordado como tema prioritario. Un niño o una niña que no cuenta con un certificado de nacimiento, en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, no puede disfrutar de sus derechos humanos, lo que impide su desarrollo”, remarca el artículo principal del Boletín Cepal y Unicef.