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PRIMERA ENTREGA

Después de Guatemala, fue en la Provincia de Nicaragua donde se dieron los más importantes ensayos de educación superior durante el período colonial. El 15 de diciembre de 1680 se fundó en la ciudad de León, entonces capital de la Provincia, el Seminario Conciliar de San Ramón o Colegio Tridentino, destinado a formar el personal eclesiástico capaz de defender la ortodoxia católica frente a los avances del protestantismo.
Las directivas del Concilio de Trento guiaron sus primeros pasos, es decir, nació con un espíritu de contrarreforma. Es hasta finales del siglo XVIII y comienzos del siguiente, que se observa en el Seminario la otra tendencia, la ilustrada, que fue esencial para la transformación del Seminario.

Los fundadores de la Universidad de León
En el período colonial, sobresalen como forjadores de la futura Universidad de León de Nicaragua, los dos presbíteros a cuyas gestiones se debió su fundación: el padre Rafael Agustín Ayesta (1750-1809) y el presbítero y doctor Tomás Ruiz (1777 - ?...).
En 1787, el padre Ayesta fue nombrado Rector del Seminario Conciliar de San Ramón, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1809. Con él se inicia la época más fecunda de esta institución, que bajo su dirección llegó a impartir una docena de cátedras. Es así que, desde 1799, Ayesta inicia las gestiones para que se otorgue al Seminario la facultad de conferir los grados menores y mayores.
El 10 de enero de 1812, las Cortes Generales y Extraordinarias reunidas en Cádiz, expidieron el Decreto CXVI, por el cual “se concede a la Provincia de Nicaragua que en su capital, la ciudad de León, el Seminario Conciliar se erigiese en Universidad con las mismas facultades que las demás de América”, quedando así fundada la Universidad de León, una de las más antiguas de la América hispana y la última creada por España durante el largo período colonial. Por Decreto de 19 de agosto de 1813, las Cortes reglamentaron el Decreto CXVI de creación de la Universidad. En este Decreto se mandan a observar las Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.

Presbítero, doctor y prócer revolucionario de la Independencia, Dr. Tomás Ruiz
El cofundador de la Universidad de León fue el presbítero y doctor Tomás Ruiz, nacido en Chinandega, Nicaragua, conocido como “el Padre-Indio”, egresado del Seminario Conciliar y graduado con honores, en ambos derechos, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde fue discípulo de Antonio de Liendo y Goicoechea. El doctor Ruiz fue el primer indígena de raza pura que se graduó en la Universidad de San Carlos, algo excepcional en esa época.
En su momento, Ruiz tuvo una actuación destacada para que el Seminario fuera autorizado a expedir grados menores, erigiéndose así en “una Universidad menor”, primer paso, pero decisivo, para la futura erección, en  1812, de la Universidad de León. El dictamen favorable del Claustro de la Universidad de San Carlos, ya mencionado, lleva, además de la firma del rector, las firmas de todos los catedráticos, entre ellas la de Tomás Ruiz.  Siendo vicerrector del Seminario, ya antes había apoyado las gestiones emprendidas por el rector Ayesta, encaminadas a lograr que el Seminario se transformara en Universidad.
La presencia de Ruiz en el Seminario, del que fue vicerrector por cinco años (1802-1807), hizo posible que el espíritu de la ilustración vivificara las aulas del antiguo Seminario. Desde su cátedra, el prócer esparció la nueva ideología, que debía rápidamente prender en varios de sus alumnos más brillantes. Uno de ellos fue el bachiller Rafael Francisco Osejo, quien llevó estas ideas a Costa Rica, y fue el gran propagandista de las ideas independentistas. Participó en la creación de la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, germen de la Universidad de Santo Tomás, antecesora de la actual Universidad de Costa Rica. En Costa Rica, Osejo fue declarado Benemérito de la Patria por la Asamblea Nacional de aquel país. Es el primero en la lista de Beneméritos de Costa Rica.
Hacia fines de 1813, el padre Ruiz participa en la famosa conjura conocida como “La conjura de Belén”, por el Convento de Belén, en Antigua Guatemala, donde se reunieron los conjurados, quienes denunciados por un delator, fueron capturados por las autoridades españolas el 23 de diciembre de 1813, exactamente un día antes de que se llevara a cabo el plan revolucionario, y condenados a largas penas de prisión.
También puede considerarse como cofundador de la Universidad de León al Obispo, fray Nicolás García Jerez (1746-1825), quien respaldó, en todo momento, las gestiones encaminadas a obtener el decreto de fundación, y las que condujeron a su instalación definitiva el 24 de agosto de 1816.  El obispo García Jerez presidió el acto y firmó el acta de fundación.

Siglo XIX.  Las primeras décadas de la Universidad
de León
Pese a que la Universidad de León comenzó a funcionar en 1816, tan solo cinco años antes de la declaración de la Independencia de Centroamérica (1821), lo cierto es que el espíritu colonial que presidió su fundación prevaleció en su quehacer durante las primeras décadas de su existencia. De esta manera, e igual a lo que sucedió con otras universidades de la América hispánica, siguió siendo “colonial fuera de la colonia”, según la feliz frase de Rodrigo Facio.
Su trayectoria se vio interrumpida, en numerosas oportunidades, como consecuencia de las vicisitudes de las luchas políticas, que en el caso de Nicaragua adquirieron contornos de singular violencia. Con todo, la institución subsistió, y de ella egresaron los profesionales que tuvieron a su cargo la organización de la incipiente República.
El primer Rector de la Universidad de León fue el presbítero Francisco Ayerdi, Doctor en Sagrados Cánones, designado el 18 de abril de 1814 y posesionado el 2 de mayo del mismo año. El cargo de Cancelario lo asumió el obispo Nicolás García Jerez. Para que la Universidad de León pudiera iniciar su funcionamiento se requería de ocho doctores en su cuerpo docente, para lo cual se habilitó como doctores a varios graduados del Seminario San Ramón. La instalación solemne de la Universidad tuvo lugar el 24 de agosto de 1816. El acto de instalación tuvo lugar en la Sala Capitular del Obispo Nicolás García Jerez. Ese mismo año, la Universidad de León abrió sus puertas.
Al producirse la independencia en 1821, la Universidad sufrió su primera interrupción por falta de recursos económicos. Reabrió sus puertas gracias al esfuerzo personal del obispo García Jerez y del primer rector de la época independiente, el doctor Juan Francisco Aguilar, quien también fue el primer seglar que desempeñó este cargo.
Las guerras civiles de 1824 y 1827 obligaron a la Universidad a cerrar sus puertas, que no se reabrieron sino hasta 1831.  En 1869, el gobierno conservador del presidente Fernando Guzmán clausuró la Universidad y confiscó sus fondos como represalia por la participación de su ex Rector, el doctor y general Máximo Jerez, en un intento revolucionario de inspiración liberal. Los profesores se reunieron y decidieron crear la “Academia de Ciencias y Letras”, que continuó impartiendo clases. Más tarde, el mismo presidente Guzmán autorizó su reapertura con el nombre de “Academia Universitaria de Occidente y Septentrión”. En este período, los catedráticos con frecuencia daban gratuitamente sus clases en sus propias casas de habitación.  
En 1879, el presidente Joaquín Zavala reorganizó la Academia en cuatro Facultades: Ciencias y Letras, Derecho, Medicina y Farmacia y Ciencias Naturales.  Se suprimió la Facultad de Teología. En 1887, el presidente Evaristo Carazo, quien gobernó de 1887 a 1889, decretó el restablecimiento de la Universidad, siempre dentro del espíritu colonial, aunque incorporando algunos elementos del sistema francés, conocido también como napoleónico, que condujeron al predominio de las facultades, bajo la dirección de los decanos.
Antes de la introducción del modelo napoleónico, el régimen de los estudios seguía muy de cerca el propio de las universidades medievales: los estudiantes ingresaban a la Facultad de Artes y Filosofía (equivalente a la actual enseñanza secundaria), donde obtenían primero el título de Bachiller en Artes. Luego pasaban a un segundo nivel donde podían obtener los grados menores de bachilleres en Teología, Derecho Civil y Canónico o Medicina.  Tras una pasantía en un bufete, o de un internado en un hospital, podían graduarse de licenciados en Derecho o en Medicina, como grado mayor. El doctorado únicamente exigía un examen público solemne, y la correspondiente investidura.

La revolución liberal de 1893 y su impacto en la Universidad
En 1893, con el triunfo de la revolución liberal del general José Santos Zelaya, la Universidad fue reorganizada, siguiendo de lleno el modelo francés o napoleónico, de corte eminentemente profesionalista. Se suprimió el cargo de rector; se eliminó el latín de los títulos universitarios; se dejó de otorgar el grado de licenciado, quedando únicamente el de doctor, pero no como dignidad académica, sino como simple título profesional. La enseñanza fue organizada sobre la base de facultades o escuelas profesionales aisladas, bajo las orientaciones de sus respectivas juntas directivas. Los decanos y los profesores eran nombrados directamente por el Poder Ejecutivo. Desapareció todo vestigio de autonomía universitaria.
Durante un buen tiempo, después de la Independencia, en Centroamérica no existieron más que dos universidades, la de San Carlos de Guatemala y la de León de Nicaragua. A ellas debían acudir quienes quisieran obtener una educación de nivel superior. Fue precisamente en esas décadas (1820 a 1860), que la Universidad de León proyectó su benéfica influencia a los países vecinos: Costa Rica, Honduras y El Salvador.
En la Universidad de León obtuvo sus borlas de Doctor en Derecho Civil, Maestro de Artes y Doctor en Filosofía, el estadista costarricense José María Castro Madriz, quien siendo Ministro General del presidente José María Alfaro, dictó el Decreto del 3 de mayo de 1843, que transformó la antigua Casa de Enseñanza de Santo Tomás en la Universidad de Santo Tomás, precursora de la actual Universidad de Costa Rica. El doctor Castro Madriz fue dos veces presidente de Costa Rica y se le considera como el fundador intelectual y organizador del Estado de Costa Rica. De las aulas leonesas egresaron también el presbítero Juan de los Santos Madriz, primer rector de la Universidad de Santo Tomás de Costa Rica, los presidentes de dicho país Braulio Carrillo y Ascensión Esquivel y otros eminentes ciudadanos como Pedro Zeledón, fundador de los estudios del Derecho.
La Universidad de León graduó a un gobernante de El Salvador, el licenciado Norberto Ramírez, quien también fue jefe de Estado en Nicaragua. En la Universidad de León se formó el padre José Trinidad Reyes, el célebre “Padre Trino”, quien en 1845, en compañía de varios jóvenes también graduados en la Universidad de León, fundaron “La Sociedad del Genio Emprendedor y del Buen Gusto”, germen de la Academia que, en 1847, se transformó en la Universidad de Honduras por decreto dictado por el jefe de Estado Juan Lindo. El primer rector de la Universidad de Honduras fue el mismo padre José Trinidad Reyes.