•  |
  •  |

Con mucha frecuencia nos encontramos en los centros de salud pacientes con múltiples síntomas y quejas sin aparente explicación, con síntomas como mareo, dolor torácico, cansancio, palpitaciones entre otras.

El 80 por cientos de los casos que llegan a los centros médicos son a somatizaciones. Los pacientes con somatización recibe atención médica, estos suelen observarse con mucho sufrimiento por sus síntomas y por lo general piensan que tienen una enfermedad que el médico no la puede detectar o que es algo muy grave.

El médico al no lograr encajar su patología en un cuadro sindrómico y no comprender al paciente, muchas veces se  siente frustrado. Por razones como estas es necesario un abordaje específico de este tipo de pacientes, con el fin de entenderle y alivianarle así como reducir nuestros niveles de ansiedad y frustración.


¿Cuál es el origen?

Aunque los mecanismos no se conocen con exactitud, existen varias teorías aparentemente discutidas que nos pueden ayudar a entender, y sobre todo, a mostrar empatía y manejar mejor este tipo de pacientes. En general, el paciente somatizado manifiesta su estrés o sus situaciones difíciles de la vida a través de sus síntomas físicos mediante:

La preocupación sobre una posible enfermedad hace que el paciente se centre en las mínimas variaciones de sus sensaciones corporales y piense que son patológicas son las que aumenta su ansiedad.

En familias enfermas o desestructuradas se crea la necesidad de buscar algo que las mantenga unidas, nada mejor que encontrar un enfermo, por lo general, el miembro más débil de la familia es el que se enferma, pues no puede soportar su carga de ansiedad, al enfermarse, la familia se organiza en torno al “enfermo” para ayudarle y descubrir cuál es su grave enfermedad, de esta manera logran olvidar los conflictos y problemas del grupo familiar.

La necesidad del paciente de enfermarse, manifestar un sufrimiento que no puede esperar de otra manera, en ocasiones para conseguir una ganancia. No necesariamente esta necesidad de enfermarse tiene que ser consciente, en algunos casos es inconsciente. Hay casos de casos, como la madre que ante las continuas borracheras de su hijo comienza a enfermarse a través de esta, espera manipular al hijo para que deje de tomar. La esposa que sufre maltrato por parte del marido y comienza a manifestar muchos síntomas somáticos, ya no lo atiende, no prepara la comida, descuida la casa, no duerme con el marido porque su enfermedad no se lo permite, todas estas acciones van encaminadas a castigar al marido por su comportamiento pero utiliza su cuerpo para expresar su sufrimiento y obtener de esta manera la ganancia secundaria del castigo.

La disociación: Es la capacidad de la mente de experimentar sensaciones complejas y detalladas en ausencia de estimulación sensorial; las sensaciones así percibidas son “reales”. Es por eso que aunque el médico le envíe una serie de exámenes y todos salgan negativos el paciente continúa sintiéndose “realmente enfermo”.


¿Cuándo podemos pensar que estamos somatizados?

Si nos enfermamos de algo, o nos aparece un síntoma cualquiera, lo primero que tenemos que hacer es visitar al médico para que nos examine y envíe los exámenes correspondientes, si todo sale negativo pero no estamos conforme con el diagnóstico podemos pedir una segunda opinión, pero si también salen negativos los exámenes médicos y los exámenes complementarios podemos pensar que somos nosotros los que estamos generando la enfermedad.

En la práctica hay dos hechos que nos deben hacer pensar que estamos somatizando:

a-) La presencia de tres o más síntomas indefinidos, generalmente en diferentes partes del cuerpo, por ejemplo que tenga dolor torácico que aparece con intensidad variable y luego desaparece para volver a aparecer, los infaltables dolores de cabeza, mareos, todos los síntomas que al paciente preocupan mucho.

b-) El curso crónico, aproximadamente dos años.
    Pero hay también otros hechos que nos pueden ayudar a saber que estamos ante un problema de somatización:

La presencia de un trastorno psiquiátrico coexistente por ejemplo: Una depresión, mucha ansiedad, un trastorno de personalidad o abuso de sustancias.

Recurso a medicinas o terapias alternativas: es muy frecuente encontrar esto en la práctica, aunque un 60% de los pacientes lo oculta, con el tiempo uno va dándose cuenta, incluso los pacientes narran que han asistido donde “brujos”. La justificación de recurrir a este tipo de profesionales es que “sienten que les escuchan y que les prestan atención a sus quejas”.

Algunos refieren que han asistido a este tipo de terapias porque veían que el médico no acertaba con su enfermedad y más bien notaban que su llegada los molestaba y que trataba de hacer la consulta lo más rápido posible.

Historia de múltiples pruebas de laboratorio recientes, visitas múltiples a emergencia, y a diferentes médicos de especialidades diferentes.

Estimado lector si desea opinar referente a este artículo o quiere que se aborde un tema específico por favor escriba  a: artículos psiquiatría@hotmail.com

 

La frustración del paciente y el médico

En este tipo de enfermedad si el caso no se maneja de la forma adecuada, el paciente y médico se frustran.

El paciente se frustra y se angustia cada vez más al ver que el médico al inicio le presta atención, lo examina y le envía sus exámenes correspondientes, en la medida que los síntomas persisten y los exámenes no revelan ninguna alteración, el médico pierde el interés en el paciente, no le presta casi atención y más bien trata de recalcarle que “usted no tiene nada”, el paciente se sentiría más aliviado si tiene un diagnóstico de su padecimiento, bien se le podría decir que padece de algo inespecífico por ejemplo: si su padecimiento es digestivo podemos decirle que sufre de “Trastorno funcional digestivo”, es necesario tener presente que aunque si los exámenes no revelen ninguna patología, el sufrimiento del paciente es real.

El médico también tiene su reacción emocional: un sentimiento de frustración o disconfort, o de sentirse sobrepasado ante un paciente con un sinnúmero de síntomas, a veces complejos y que precisan tiempo para su evaluación, en una persona con un aparente “buen aspecto” deben constituir una seña al médico de que debe incluir la somatización en el diagnóstico diferencial de ese paciente.

Hay que explicarle de forma adecuada y aceptable los síntomas que sufre y aprovechar especialmente la visita en la que recibimos las pruebas negativas de laboratorio y exámenes complementarios para recalcarle que su organismo está normal.

Síntomas y síndromes comunes en pacientes que Somatizan

Gastrointestinales    Vómitos, dolor abdominal, náusea, flatulencia, hinchazón, diarrea, trastornos digestivos.

Pseudoneurológicos    Amnesia, dificultad para tragar, pérdida de la voz, sordera, ceguera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, pseudoconvulsiones, dificultad de succionar.

Síntomas dolorosos    Dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor al orinar, dolor articular, cefaleas.

Aparato reproductor    Dispareunia (dolor al tener relaciones sexuales), dismenorrea, irregularidad de ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales.
Cardiopulmonares    Dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareos.

Síndromes    Alergias alimentarias extrañas, síndrome de fatiga crónica, sensibilidad medicamentosa múltiple.


Tome nota:

La Clínica San Francisco ofrece los días jueves consultas a precios reducidos para personas de escasos recursos.
Estimado lector si desea contactarme escriba por favor a articulospsiquiatria@hotmail.com te invito a leer mi blog: Dearreaza.blogspot.com


Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza
Universitá degli Studi di Pavia-
Italia
Clínica San Francisco
De donde fue Camas Luna, de Montoya, 90 varas arriba.
Tel. 2222-2494.
Cel.: 8877-18 94