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La tasa de desempleo urbano de América Latina y el Caribe continuó disminuyendo en 2011 hasta alcanzar un histórico nivel de 6.8%, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que presentó una nueva edición de su reporte anual Panorama Laboral, en el cual también advirtió sobre la necesidad de abordar los desafíos de mejorar la calidad de los empleos.

Sin embargo, esa tendencia a la baja del desempleo podría estancarse en 2012, cuando se prevé que habrá una desaceleración del crecimiento económico regional, y la tasa podría permanecer este año en 6.8%.

En el Panorama Laboral 2011 de América Latina y el Caribe, también se advirtió sobre el imperativo de abordar situaciones como el desempleo de los jóvenes, la persistencia de la informalidad, la baja cobertura de la Seguridad Social y la necesidad de enfrentar la pobreza rural a través del trabajo.

La Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, dijo que: “No cabe duda que la evolución de la tasa de desempleo ha sido muy positiva durante los últimos años, y esto debe servirnos de base para avanzar en forma más decidida hacia mercados laborales que generen no solo más empleo, sino mejores empleos”.

El Panorama Laboral afirmó que la tasa de desempleo urbano para toda la región registró 7% en los primeros 10 meses de 2011 y se estima que cerró en 6.8% para el período de 12 meses. En 2010, la tasa había registrado un nivel de 7.3% que fue considerado como un logro, pues evidenció que la región estaba experimentando una recuperación con empleo tras la crisis internacional de 2009.

La Directora Regional de la OIT calificó como “histórica” esta tasa de desempleo, pues es la más baja de este siglo, que se inició con niveles superiores a 10%, y es la menor registrada desde que se usa el actual método de cálculo del desempleo regional en 1990.

Detrás de los números hay personas
Tinoco recordó, sin embargo, que detrás de los números hay personas, y que la actual tasa de desempleo urbano implica que 15.5 millones de mujeres y hombres aún no consiguen empleo. Por otro lado, la baja del desempleo no se ha sentido por igual en todos los países.

La representante de la OIT también destacó la urgencia de tomar medidas para mejorar la situación laboral de los jóvenes. El Panorama laboral indica que la tasa de desempleo urbano de los jóvenes (15 a 24 años) es de 14.9%, más del doble de la tasa total y el triple de la de los adultos que es de 5%. “El progreso económico y social es insostenible si no se asume el desafío político de generar mejores oportunidades para los jóvenes”, planteó Tinoco.

Trabajo informal precario persiste
El Panorama Laboral 2011 también llama la atención sobre la persistencia de la informalidad, y destaca que al menos 50% de la población urbana ocupada tiene un empleo informal, lo que implica condiciones laborales precarias, sin protección social ni acceso a los derechos laborales, y en general con ingresos bajos.

Según las estimaciones con datos de 16 países, de un total de 93 millones de personas en la informalidad,  60 millones trabajan en el sector de unidades productivas no registradas oficialmente, 23 millones tienen un empleo sin protección social aunque trabajen en el sector formal, y 10 millones se desempeñan en el servicio doméstico.

En el caso de los jóvenes, 6 de cada 10 ocupados solo tienen acceso a empleos informales. “Es importante colocar al empleo como un objetivo prioritario de las políticas macroeconómicas. La generación de trabajo decente es un componente esencial del crecimiento, así como una herramienta inigualable en la lucha contra la pobreza y la desigualdad”, destacó Tinoco.

Agregó que esto es aún más apremiante teniendo en cuenta la incertidumbre económica que marca el inicio de 2012, y los efectos que podría tener una nueva recesión sobre el mercado laboral.  “La región logró superar la crisis de 2008 y de 2009 haciendo uso de los beneficios de un ciclo de crecimiento económico de cinco años, y además con políticas anticíclicas que permitie

Caso Nicaragua
El caso de Nicaragua debe estudiarse de forma particular, pues se parte de un nivel del salario mínimo muy bajo (el más bajo de la subregión), y la fijación del salario mínimo en los últimos años ha sido objeto de importantes acuerdos tripartitos.

El aumento de la productividad es un factor clave para lograr un crecimiento sostenido de los salarios y del salario mínimo en particular. Además, permite conciliar el doble carácter del salario, como fuente fundamental de satisfacción de las necesidades básicas y su condición de componente importante del costo de producción de las empresas.

La situación general del empleo y la institucionalidad laboral constituyen elementos importantes a considerar en cualquier definición sobre el ajuste del salario mínimo. En algunos casos en que el subempleo es elevado y se observan altos niveles de informalidad, las políticas dirigidas a mejorar la calidad del empleo son necesarias para que, a su vez, la política de salarios mínimos sea efectiva.

La discusión y adopción tripartita de mecanismos para el reajuste del salario mínimo, a fin de que se observen criterios de ajuste basados en la inflación más un complemento adicional por el crecimiento del PIB, del PIB per cápita o productividad, y que sirva de referente, sin sustituir la negociación de este instrumento, podría conferir más racionalidad y certidumbre a este proceso.

Óptica de cifras económicas no consuelan al obrero
Álvaro Leiva, Secretario General de la Federación de Trabajadores del Servicio Público Federase,  al referirse al informe indicó que en cifras hay avances en la situación laboral a nivel regional, sin embargo, esos números no lo sienten los trabajadores al momento de querer alcanzar la canasta básica o al buscar oportunidades de empleo en Nicaragua.

“En el último informe remitido al Comité de Normas de la OIT, se reflejaba de que el Estado de Nicaragua no está cumpliendo con más de 55 convenios internacionales ratificados ante ellos”, dijo Leiva.

Destacó que si bien esta instancia hace un análisis sobre el tema del salario mínimo sobre los ajustes, realmente no podemos mirarlo desde la óptica del simple incremento y cifras económicas, sino también debemos estar claros que no hay respeto a los derechos laborales, mientras una gran mayoría de la PEA no puede alcanzar el 100% de la canasta básica.

“Son 21 mil servidores públicos despedidos sin el respeto al debido proceso, mientras no hay una política de estado destinada a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, ni sostener un empleo estable principalmente en el servicio público. Los trabajadores que ganan poco más de 6 mil córdobas al mes tienen acceso en a penas un 65% de la canasta básica y un 33% para los que devengan un promedio de 3 mil córdobas”, especificó.

Destacó que aún se necesita un salario digno que no sólo permita comprar los 53 productos de la canasta básica, sino que también puede tener para pagar educación y vivienda.

Nicaragua: Una economía disociada
Por su parte el economista Cirilo Otero, señaló que la OIT tiene reglas generales para medir la economía, pero está disociada a la práctica, tal como sucede con Nicaragua.

“Nicaragua tiene una economía que no concuerda con sus demandas. Un ejemplo es que la mayor parte de los ingresos del país se deben al modelo agro exportador, sin embargo, en las universidades la inversión en educación, está dirigida a titular más abogados y administradores, que a ingenieros agrícolas”, comentó Otero.

Agregó que es necesaria la implementación de una política de Estado que encamine las prácticas productivas con la educación.

“En economía, hablar de salario es igual que hablar de mercancía, pues la mano de obra entre más calificada esté, mayor ingresos tendrá, pero en Nicaragua es muy baja la cantidad de trabajadores calificados para labores complejas, lo que impide a la mayoría de trabajadores alcanzar el 100% de la canasta básica”, alegó.

Recomendó que para superar deficiencias se debe hacer una reingeniería en la fuerza laboral, pero también se necesita de voluntad política para su implementación.

Recordó que por nuestras prácticas económicas más del 50% de la PEA está en el trabajo independiente o informal, y su objetivo es la sobrevivencia. Esta enorme masa laboral se limita al consumo, no produce ni invierte.