• |
  • |

El dinero es más que dinero, es comunicación, valoración, poder, y cuando está repartido desigualmente en una sociedad significa más poder para unos y menos para otros.

No cabe duda que el dinero tiene inevitable presencia en nuestros proyectos de supervivencia que giran alrededor de diversas culturas, idiomas, sistemas políticos y de amor, el cual se dice están omnipresente como este último.

¿Cómo se llevan el dinero y el amor?

Desde que en el siglo XII irrumpiera lo que se conoce como amor-pasión, ese sentimiento en que las parejas se elijen entre sí y escapan del modelo de vínculo que era una simple transacción económica entre familias parecía que cualquier alusión al dinero ensuciaba el amor.

Hablar de dinero con la pareja no es un tema fácil aún para las mentes más evolucionadas, nueve siglos después, pues lejos de conocerse afianzadamente, abordas diversos tópicos de parejas, la mayoría no abordan el tema económico, de cómo gestionar el dinero y cómo distribuirlo, por miedo a dañar la relación, producto de la inseguridad.

Las parejas no deben olvidar que la comunicación debe ser fluida bajo todo contexto, y más si hay planes a futuros debe existir una visión compartida, confianza, hacia donde se quieren orientar los viajes en común de la vida, cosas básicas para ensanchar aún más el amor.

Los fantasmas del dinero en las parejas

Muchos abortan la realidad que el dinero acarrea fantasmas en la vida de las parejas, y que este tiene dos caras la masculina y la femenina.

*Los fantasmas masculinos tienen que ver con los temores que este sexo adquiere, sobre todo de pensar de no aportar lo suficiente económicamente y ver así cuestionada su masculinidad, o lo que es peor quedar a merced del dinero que aporta su mujer.

Para el hombre depender de la mujer significa una pérdida de autoridad, de consecuencia y de autoestima, que los lleva al borde total de una depresión, la cual va ligada a una humillación interna.

*Los fantasmas femeninos, rondan alrededor de la sensación de desamparo que siente si el marido no gana la suficiente cantidad de dinero. Si el marido gana lo suficiente, hay mujeres que se sienten asfixiadas, controladas y con baja autoestima.

Un buen número de hombres dispuestos a un modelo de pareja menos rígido en cuanto a roles tradicionales se sienten abrumados por el peso de la responsabilidad económica, aun cuando puedan solventarla, debido a que sus mujeres consideran sus ingresos económicos estrictamente personales y dedicados a ahorros, inversiones y lujos de ellas y de sus hijos.

La desigualdad económica en las parejas siempre ha existido, solo que en estos tiempos modernos la desigualdad se pude apreciar desde otro ángulo, una mujer que trabaja y no sostiene un hogar o viceversa, un hombre que trabaja lleva el sustento al hogar o lo contrario, y el hombre que no trabaja descansa en la economía de la mujer.

Existen pareja que hacen contratos o acuerdos implícitos con sus parejas, algo que no es espontáneo simplemente surge según el avance de las relaciones entre ellos, por ejemplo “hay hombres o mujeres que se comprometen a que no falte nada en casa, pero él o ella no debe preguntar absolutamente nada sobre las cuestiones económicas”.

Hay mujeres que en privado comentan con sus amigas, hermanas o familiares, cómo sus maridos las han dejado de lado de las cuestiones económicas, no saben cuánto gana su hombre, desconocen si existen cuentas bancarias y el total de lo ahorrado, una muestra de la mujer sumisa y dependiente del dinero de su pareja.

El dinero deja de ser una cosa meramente económica para convertirse en una cuestión de sentimientos. Del mismo modo que una pareja maneja el dinero, manejará su vida emocional, su comunicación y su sexualidad. Si hay ocultamiento recelos, escamoteo en lo económico, lo habrá en otros aspectos de la relación.

El dinero tiene una función de poder y control, el proveedor siente que tiene derechos especiales, el otro acumula resentimientos y trama o ejecuta sutiles venganzas para sentirse independiente, esto hace que la vida familiar sea un campo de batalla antes de ser un campo compartido.

Si cada vez que se plantee un tema en el cual el dinero tenga un papel preponderante como: comprar un vehículo, salir de vacaciones, asistir a cursos de idiomas que uno de los miembros quiere hacer y se termina en conflicto, el problema no está en el dinero, está en la comunicación, en la empatía, en la fragilidad de la relación.

La gestión del dinero en el matrimonio representa la forma como le dan sentido a la relación, como se complementan. Los problemas sexuales de la pareja tienen mucha relación con las cosas económicas, discusiones que a veces inician por problemas sexuales, las cuales terminan aflorando problemas de tipo económico.

Quien aporta el dinero cree que eso le garantiza la permanente disponibilidad sexual del otro, al tiempo que se permite cerrar las piernas, aduciendo el famoso dolor de cabeza, alergias, dolores de estómago, cansancio y miles de otras excusas.

Cuando se habla de dinero en el amor, se piensa que este es impuro y que el amor es la esencia de la pureza, el dinero solo es un símbolo y no es ni puro ni impuro, quizá sea cuestionable la forma como muchas personas lo obtengan, su forma de gestión dentro de una relación. La manera como se comuniquen las cuestiones económicas hará que la relación sea estable o se convierta en un caos.

Tome nota:

La Clínica San Francisco ofrece los jueves consultas a precios reducidos para personas de escasos recursos.

Estimado lector si desea contactarme escriba por favor a articulospsiquiatria@hotmail.com te invito a leer mi blog totalmente actualizado: Dearreaza.blogspot.com

Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza
Universitá degli Studi di Pavia-Italia
Clínica San Francisco
De donde fue Camas Luna de Montoya 90 varas arriba.
Teléfono: 2222-2494.
Celular: 8877-18 94.