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Su tarjeta de presentación combina las dos pasiones que han movido su vida, por las que se divide en tres y hasta en cuatro; por las que se desvela y muchas mujeres lo han dejado; por las que alguna vez lo llamaron el “policía maniático” y por las que pronto deberá tomar una decisión: quedarse solamente con una de ellas.

Este hombre de 6.2 pies de estatura, nacido en septiembre, que según el signo zodiacal es Libra, es decir justo, cauto y delicado; de rostro adusto, con huellas de acné en su juventud, poco sonriente: es comisionado de la Policía Nacional, manager de un emblemático equipo de beisbol y scout de un equipo de las grandes ligas. Para mayores señas: el equipo capitalino de pelota que despierta amor y odio, ha ganado tres campeonatos de Primera División y uno de la Liga Profesional, bajo el mando de este hombre.

Julio César Sánchez Reynozo, 56 años, entrega su tarjeta de presentación antes de visitar la Catedral de Managua, ubicada a pocos metros de su centro de trabajo, en Plaza El Sol, donde guarda con recelo y orgullo las medallas logradas en el año 1995, cuando debutó como manager del Bóer y de la selección nacional.

Julio Sánchez, como lo conocen, pues para muchos él solo es el manager del equipo de beisbol capitalino, este día está vestido de policía. Se inhibe de sacar una sonrisa y parece tener un discurso ya planeado. Es muy formal y escurridizo cuando se trata de hablar de su vida privada. No sabe decir qué tan buen o mal hombre es con sus siete hijos y cómo lo ha sido con sus cinco parejas. Ese tema no está en su discurso. Aquí el policía con el chip 1416 y amante del beisbol, el joven que disfrutó siendo pelotero, que jugaba handball en el barrio y el adulto que ahora juega softbol modificado.

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En su niñez Julio Sánchez sufrió carencias hasta cuando jugaba el deporte que le apasionaba. Era finales de la década del 50 cuando este chavalo, alto y flaco, oriundo del Barrio San Luis, hijo de un albañil y de una costurera, que años después sería el mayor de 10 hermanos, agarró un bate, la pelota y un guante.

Jugaba en una academia donde un guante era usado por cinco niños. “En ese entonces ningún padre se inclinaba porque su hijo practicara deporte, no había tanta euforia como hay hoy, no habían peloteros firmados”, recuerda él.

“A los nueve años hice mi primer viaje a México con la Pava Corea. Éramos 22 niños de nueve años viajando a México por tierra. Imaginate qué irresponsabilidad, yo no dejaría a un hijo mío hacer eso, pero en aquel entonces, un viaje de esa naturaleza significaba un gran estímulo. Allí conocimos a Cantinflas y entonces no imaginé que iba a ser miembro de la primera división, seleccionado ni manager”.

- ¿Fue un buen pelotero?
-Soy el pelotero número 14 en el beisbol nacional en conectar más de 1,000 hits. Tuve unas cifras discretas a nivel nacional pero a nivel internacional tuve buenos números y conecté algunos batazos muy importantes como el de Venezuela en el 83. Decir cuál ha sido el momento más importante en mi vida es difícil porque el beisbol me ha dado momentos tan importantes…-

La segunda edición del libro de Récords del béisbol nicaragüense de Primera División, escrito por el periodista especializado Martín Ruiz en 2011, detalla que Julio Sánchez conectó 1, 055 hits, lo que lo ubica en el puesto número 33 de esa lista que encabeza Próspero González, con 1,872 hits, seguido de Ariel Delgado, con 1,851.

La anécdota en Venezuela a la que brevemente hace alusión Sánchez en un acto de excesiva modestia, quizá es por la que muchos consabidos en el tema lo recuerdan. Cuentan que durante aquel juego contra República Dominicana en Venezuela, él estaba en la banca, y que tras meterlo en el juego conectó un jonrón que dio la victoria a Nicaragua.

Pero su peregrinar en el beisbol amateur empezó mucho antes, justo a los 17 años. “En el 75, Julio Cuarezma me invitó a jugar al Bóer Victoria allá por La Robelo. Por primera vez me inscribieron en Primera División y me di el lujo de cacharle a Porfirio Altamirano, quien llegó a grandes ligas. Yo era receptor, pero mi contextura no era para ser receptor, no era un jugador alto, fuerte, en ese entonces era bien delgado. Para el 75 ya don Argelio Córdoba se interesó en mí y me llevó a jugar al Chinandega, jugué durante siete años, integré la Selección Nacional en el 77”.

Una información que no va en la tarjeta de presentación, pero que Julio Sánchez menciona con especial entonación es esta: “Me retiré como pelotero activo en 1992, en Masaya, contra el equipo con el que empecé, contra el Bóer, el equipo de mis sueños.
Soy el único manager y jugador que ha participado como manager y como jugador en juegos olímpicos, en súper copas, panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe y Juegos Centroamericanos”.

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El policía. Pocos saben que antes de integrar la Policía Nacional, de la que es fundador, fue parte del entonces Ejército Popular Sandinista. Pero para llegar allí fue correo durante la etapa insurreccional, a finales de los años 70. Entonces ya era un pelotero de buen nivel.

“Tengo 32 años y 6 meses de estar en la Policía. Esta institución para mí ha sido una gran escuela. No soy cualquier policía. Tener una faceta de policía y de deportista me obliga a ser ejemplar y a mantener ese prestigio, la autoridad. Muchas actuaciones policiales, las huelgas en los 90, por ejemplo, fueron dolorosas para mí. En las calles la gente me gritaba ‘¡viva el Bóer!’ Y preguntaban qué andaba haciendo. No ataqués al pueblo, me decían”.

Su tarjeta de presentación detalla que está al mando de la Oficina de Cultura, Deporte y Recreación de la Policía Nacional, pero en su faceta policial él prefiere el área operativa.

-¿Hijos?
-Me tienen siete hijos. He sido un poco desordenado e indudablemente eso después te hace ver los errores que uno cometió siendo joven. Tengo unos gemelos de 2 años, que para mí son una bendición de Dios.-

Es aquí cuando entra la autocrítica y la reflexión: “Nunca nadie se ha interesado en el aspecto social del jugador. Nunca se han interesado en formar al beisbolista, no se preocupan en su aspecto humano”.

“Siempre los atacamos, pero la mayoría de jugadores buenos son casi analfabetos. La mayoría de atletas de alto rendimiento no son gente estudiada. Yo le digo a los que trabajan con niños que hay que enseñarle hábitos, principios. La primera opción debe ser el estudio y después el deporte…”.

-¿Qué opina de los críticos que dicen que los atletas de alto rendimiento constantemente violan normas de conductas porque se atienen a que hay personas de poder en los equipos, entre ellos usted?

-Estoy en desacuerdo total, te quiero decir que hubo un tiempo en que los peloteros no querían jugar bajo mi dirección. Yo quería imponer disciplina y el pelotero se volvió enemigo mío. Algunos jugadores me decían: “Allí viene el policía maniático”. El hecho que sea policía intermedio no quiere decir que voy a consentir que los jugadores violenten la ley.-

Si tiene que mencionar el nombre de un pelotero destacado integralmente ese es Nemesio Porras y si algo debe decir que no esté relacionado con la Policía ni con el Bóer, es que le fascina ver bailar a los demás. “Así como hay gente que le gusta ver buen beisbol, a mí me gusta ver a los que saben bailar”. ¿Su meta? Dejar la Policía e instruir a pequeños beisbolistas.