•  |
  •  |

Una mañana de mayo de 2006, Sergio Castellón Barreto llegó al Archivo Diocesano de León, como religiosamente lo hacía desde que se enamoró del estudio de la genealogía, pero extrañamente ese día se encontró con unos visitantes a quienes jamás había visto en los más de 15 años que tenía de acudir a aquel lugar. Eran policías que indagaban sobre la pérdida de un libro amarillento numerado con el 220, y que era parte del folio 54.

El libro tenía un tesoro inigualable: el acta de bautizo de Rubén Darío. Entonces él, sentado en una esquina, soplándose con un abanico, entre papeles y papeles, escribiendo, sacando datos, tomando apuntes, sufrió como quien sufre por la pérdida de ese bien preciado que se guarda con esmero y que se lleva de un lugar a otro.

Para alivio de gente como Castellón Barreto, poco tiempo después fue encontrada el acta de bautismo elaborada el 3 de marzo de 1867, donde consta que el pequeño de casi dos meses de edad, de nombre Félix Rubén García Sarmiento, fue bautizado en la Catedral de León, siendo su padrino Félix Ramírez. El acta aún permanece en ese sitio olvidado que tanto lo atrae.

Sergio Castellón Barreto, de 76 años, es un dentista que emigró a Costa Rica durante la década de los 80, buscando que sus tres hijos crecieran en un lugar en paz, donde no tuvieran que cumplir con ningún Servicio Militar Obligatorio.

Décadas atrás había estado en ese país por motivos estrictamente académicos.

Un día decidió ser dentista, pero en su natal León, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN, no ofrecía esa carrera, por lo que viajó hasta San José para estudiar; y al terminar los estudios regresó a León y trabajó en la recién creada Facultad de Odontología, de la que después fue decano.

Inspirado por los abuelos
A Sergio Castellón, de ademanes finos, y de hablar pausado y cortés, siempre le gustó platicar con sus mayores. Le fascinaba que le hicieran los cuentos aquellos que se escuchaban de boca de los bisabuelos o abuelos, al compás de una mecedora en la acera de alguna casa colonial de León.

Hoy, muchas décadas después, es él quien cuenta a sus hijos y a sus nietos la historia de los tatarabuelos, de los distinguidos que formaron parte de la familia, de fulano o sutano que vino desde España y se asentó en la ciudad fundada por Francisco Hernández de Córdoba, y que posteriormente se trasladó a diez leguas de la comunidad indígena de Sutiaba.

“Siempre me gustaba conversar con gente de mayor edad. Me contaban de sus abuelos y bisabuelos, me contaban que un Pedro Barreto, ascendente de nosotros, era un señor acaudalado, me enseñaban las fotos de los antepasados nuestros, y todo eso despertó en mí curiosidad, fui tomando nota y nota de todos los familiares míos”, cuenta.

“Ya viviendo en Costa Rica, un día que vine a Nicaragua descubrí el Archivo Diocesano Histórico de León. Ese es un tesoro, siempre voy allí a embeberme de datos valiosos y me da un gran pesar ver cómo ha estado ese centro de cultura en unas condiciones prácticamente precarias”, agrega.

Hace varios lustros, cuando Castellón Barreto llegó por primera vez al Archivo Diocesano, situado a la par del Colegio San Ramón, frente a la Catedral, declarada recientemente Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco, los valiosos papeles, maltratados por los años, estaban ordenados por un índice rudimentario escrito al reverso de un papel de propaganda. Allí está parte de la historia de Nicaragua.

“El canónigo Marcelino Areas Poveda fue el que impidió que eso fuera quemado en los años setenta, él mandó a poner todos los libros en una bolsa, y personalmente vio que eso no fuera tocado”, cuenta.

Investigador incansable
Hace ya mucho tiempo que no se dedica a la odontología. Ahora es un empresario dedicado a la venta de telas y un apasionado por la genealogía, que regresa a su país, a su ciudad, solo con el interés de seguir atando cabos, entendiendo su pasado, conociendo a sus ascendentes, explicándose sucesos históricos, corroborando, indagando.

Varios papeles sueltos, algunos engrapados, todos con apuntes escritos con letra de carta, son la muestra de la pasión que mueve la vida de este señor.

1815. Los apuntes regresan el tiempo. Día exacto: 13 de febrero. Sergio Castellón Barreto lee en voz alta: Ese día Antonia Marcela Barreto, hija de Pedro Barreto y de Eugenia Enríquez, ambos españoles, los primeros del tiempo de la colonia, fueron los que formaron la familia… Es la familia de la que proviene.

Recuerda cuando vino la primera vez al Archivo: Yo vi que había índices de bautizos, defunciones, desde el siglo XVIII, y están todos los registros de las actas, bautizos, defunciones de los siglos XIX y XX, y  los registros parroquiales”.

“Allí tenemos toda la historia de nuestros ancestros. Fíjese cómo no me habrá emocionado ver las partidas de nacimiento de Rubén Darío, de Azarías H. Pallais, de Santiago Argüello. Para mí ha sido una cosa grandiosa, y están las fechas, padrinos, testigos, todo eso es una serie de datos que se tienen, sirven para investigadores nacionales y extranjeros”, continúa.

Y aquí la parte que más le emociona: “Tengo el estudio de toda mi familia y estoy por publicarlo. La historia de los apellidos Barreto, Cortés, Dubón, Murillo, Portocarrero, datos que en gran parte he tomado de ese archivo. Allí hay un acervo cultural enorme, me gustaría hacer conciencia, me gustaría que supieran el valor inmenso de eso”.

Hasta en los cementerios
Pero el Archivo Diocesano no es el único lugar que le atrae. También los cementerios. “Allí encuentro datos, fechas. Allí hay datos de todos los personajes de la Época de Oro: Máximo Jerez, Mariano Barreto, Santiago Argüello, e inclusive sirve para corregir datos que históricamente están errados”.

¿Datos erróneos? “En la parte de los Portocarrero, se decía que descendíamos del que fue firmante del Acta de la Independencia, Pedro Portocarrero, y sí existió Pedro Portocarrero, pero no es del que descendemos los Portocarrero en Nicaragua, porque era sacerdote. Es un hermano de él, que se llamaba Dolores, quien se casó y del que descendemos todos los Portocarrero de Nicaragua”.

Qué es la genealogía
La enciclopedia Wikipedia precisa que la genealogía (del latín genealogia, genea >del griego genos, raza, nacimiento, descendencia, + -logia> del griego logos, ciencia, estudio) es el estudio y seguimiento de la ascendencia y descendencia de una persona o familia. También se llama así al documento que registra dicho estudio, generalmente expresado como árbol genealógico. La genealogía es una de las Ciencias Auxiliares de la Historia.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus