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“Los tragos, las luces y la música no parecían de este mundo, era algo fenomenal, es una sensación como que te transporta a otro lugar donde no existen problemas de ninguna especie, es como si te desconectaras de todo eso que te afecta y te deprime”.

Así describe Andrés el efecto de la Ketamina que consumió una noche.
No es la primera vez que Andrés  se droga con ese producto, pero se excusa diciendo que no lo hace muy seguido, y  solo la utiliza cuando siente la necesidad de “desconectarse del mundo y de los problemas”.

Lo único que Andrés conoce del fármaco es el nombre, porque  no se ha interesado en saber de dónde salió, ni que otro uso tiene.

La consume  porque un amigo se la facilita a menor precio que la cocaína. Aunque no esconde su adicción, Andrés dice que consumir Ketamina no ha cambiado la rutina de su vida, “más bien es parte de ella”.

Agrega que mantiene su trabajo y su vida social en completo control, porque según dice “es una droga que se puede manejar”.

Toxicólogo advierte riesgos

Sin embargo, el toxicólogo Fernando Gutiérrez Escorcia manifiesta que la Ketamina es un fármaco altamente peligroso si se utiliza en altas concentraciones, y advierte que la persona puede caer en coma y hasta morir, en el peor de los casos.

Explica que es una  droga altamente peligrosa en manos de quienes la están empezando a utilizar con fines alucinógenos.

“Los anestesistas la utilizaban para complementar el cuadro anestésico de un paciente. La mayor parte de los efectos son a nivel del Sistema Nervioso Central, aunque también tiene algunos efectos a nivel del Sistema Nervioso Periférico”, apunta el especialista.

Explica que en el Sistema Nervioso Central la droga produce somnolencia, es decir sueño incontenible e  insaciable.

“Es un sueño que no te deja tranquilo, al mismo tiempo te da una hiperactividad de la actividad cerebral, y si bien es cierto que tenés sueño, a la vez estás maquinando, estás pensando, estás en actividad cerebral, y eso es lo que los drogadictos buscan en la Ketamina”, describe Gutiérrez.

Asimismo, manifiesta que los efectos de hiperactividad cerebral pueden llegar a producir alucinaciones visuales y mentales, otra de las razones por la que algunos jóvenes  están comenzando a utilizarla.

Hasta ahora el uso que ha tenido la Ketamina, según Gutiérrez, es como un medicamento que  ayuda a los anestesistas a completar la anestesia de un  paciente para  que no se queje al momento de ser intervenido.

“Lógicamente puede llegar a niveles en los que la concentración sea tan alta, y si no se tiene cuidado  puede producir coma y la muerte por edema e inflamación del cerebro”, advierte el especialista.

El médico manifiesta que los efectos de la Ketamina dependen de la cantidad que consuma la persona y las veces que la utilice; sostiene que la persona puede intoxicarse y morirse con una sola dosis, si es  elevada.

Dosis bajas para drogarse

“El efecto droga se consigue con las dosis más bajas. Al cabo de un tiempo el paciente o consumidor puede perder el hígado y el riñón,  se puede volver cirrótico y a nivel urológico puede llegar a padecer de insuficiencia renal aguda”, refiere.

El anestesiólogo Róger Pasquier dice que  la Ketamina es muy utilizada en el país, porque es una de las mejores anestesias para adormecer a los pacientes que requieren ser intervenidos porque su vida está en peligro. Se aplica vía endovenosa.

“Se usa en niños quemados, para estudios radiológicos, también en pacientes politraumatizados, heridas por arma blanca, o en personas que llegan desangradas”, señala Pasquier.

El anestesiólogo manifiesta que en los hospitales de Nicaragua usan Ketamina en presentación liquida, también conocida como Ketalag. Sin embargo, esa sustancia se puede convertir  en polvo de manera artesanal  al exponerla al fuego.

Pasquier y el  toxicólogo Gutiérrez coinciden  en decir que como droga la Ketamina puede provocar alucinaciones visuales, táctiles y auditivas, y por eso los jóvenes la están usando.  Esas sensaciones se multiplican 100 veces.

“Es una droga disociativa, así está catalogada. Lo que hace es que te disocia, te separa del medio en donde vos estás al momento de consumirla. Además, produce violencia de acuerdo al entorno del individuo y los problemas sociales que este tenga”, apunta el anestesiólogo.

No es común
De igual forma, Pasquier refiere que deteriora el Sistema Cardiovascular. “Lógicamente afecta el corazón, porque aumenta la presión periférica. “La presión comienza a contraerse de manera más violenta y aumenta la contractibilidad del músculo cardiaco”, sostiene.

Gracias a Dios esta sustancia no está al alcance de todos, ya que la Ketamina es un medicamento de venta controlada que llega a Nicaragua través de las compañías farmacéuticas.

En los hospitales es un fármaco que está bajo llave al igual que los otros medicamentos controlados.

“Seguro la están consiguiendo a través de fugas intrahospitalarias, debe ser de esa manera que las personas la adquieren, pero no es común el uso de esta droga en el país”, dice el anestesiólogo, quien agrega que el Ministerio de Salud, Minsa, debe regular y sancionar el tráfico del fármaco.

Policía estudia estupefaciente

El comisionado Fernando Borges, jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, manifestó categóricamente que en el país no se ha incautado ni la más mínima cantidad de ese fármaco, pero  tiene conocimiento del uso que se le atribuye como un estupefaciente.

Señaló que los especialistas antidrogas conocen y están preparados para detectar el alucinógeno.

“La conocemos, la hemos estudiado, nuestros expertos están siempre atentos a esto (los psicotrópicos); sabemos cómo se aplica, sus características, las dosis,  los efectos, todas las generalidades y las formas de consumo --al menos en otros países--”, refiere Borges.

Borges reiteró que según los registros que tiene  la Policía no han identificado  contrabando o uso de Ketamina como droga hasta el día de hoy.

“Es importante señalar que nosotros no somos un destino para ese tipo de sustancias psicotrópicas. No existe en el país un laboratorio para elaborar esa droga. Los intentos que han habido se han neutralizado y desmantelado”, destacó Borges.

Pese a lo que dice la Policía, Andrés seguramente seguirá consumiendo Ketamina hasta que su economía y su salud se lo permitan.

Sustancia regulada
De acuerdo a la Resolución Ministerial número 18-2009, aprobada el 23 de enero de 2009 y publicada en La Gaceta N° 25 el 6 de febrero de 2009, la Ketamina es una sustancia psicotrópica regulada por las autoridades del Ministerio de Salud, Minsa.

“La Comisión de Estupefacientes de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, JIFE, en su 49° período de sesiones celebrado en marzo de 2006 aprobó la Resolución 49/6, titulada ‘Inclusión de Ketamina entre las sustancias sometidas a fiscalización”, reza la resolución ministerial.

Según el acuerdo, la fiscalización de acuerdo  a la legislación nacional se dio por el amplio uso indebido y tráfico de la misma.

La referida comisión en la Resolución 50/3,  titulada ‘Respuesta a la amenaza planteada por el uso indebido y la desviación de la Ketamina, alentó a los Estados miembros a que consideraran la posibilidad de adoptar un sistema de medidas precautorias para que la utilizaran los organismos gubernamentales, con el fin de facilitar la detección oportuna de la desviación de esa sustancia.

De igual forma, el marco regulatorio determina que el procedimiento para la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, distribución, promoción, autorización, comercialización, experimentación, prescripción y dispensación de los medicamentos que contengan la sustancia Ketamina,  incluida en el correspondiente listado restrictivo, se regirán por las Ley No. 292, “Ley de Medicamentos y Farmacia”, su Reglamento y Reformas vigentes.

Cabe señalar que en países europeos y en Estados Unidos prolifera el uso de esta sustancia en jóvenes adolescentes, debido a la escasez y los altos costos de la cocaína y heroína, de acuerdo con estudios internacionales sobre la narcoactividad y el crimen organizado internacional.