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Mucho se ha escrito en relación al software libre, de código abierto y el comercial. No obstante, la discusión en relación en cuanto a cuál es la mejor opción parece no tener fin, porque se ha recurrido en ciertas ocasiones a declaraciones no del todo ciertas para presentar al software privativo o propietario como una mejor opción.

Creo pertinente demostrar los desaciertos de algunos comentarios sobre las desventajas del software libre (SL) y el software de código abierto frente al propietario.

Se ha mencionado que el SL no tiene garantías. Es necesario aclarar a qué se refiere con “garantías”. Desconozco alguna empresa que con la compra de su software ofrezca en su licencia compensación por daños causados por un mal funcionamiento del sistema.

Precisamente, la licencia de Windows (uno de los sistemas operativos más usados) indica explícitamente que la garantía cubre la reposición del software si éste no funciona correctamente, y que Microsoft está dispuesto a pagar el equivalente al precio pagado por el software en caso que no funcione.

Existen empresas que promueven productos open source (código abierto) y brindan servicios de soporte, tanto en base de datos como en sistemas operativos y lenguajes de programación.

Otro argumento: “La utilización de SL o de código abierto no reduce los costos de adquisición porque los costos de implantación son altos”.

No pretendo contradecirlo, sino más bien aclarar que el SL no está relacionado a costos. Es un asunto de libertad. Otorga el poder de elegir, de compartir una herramienta con los demás. Esto tiene gran relevancia porque vivimos en una sociedad en la que tenemos que luchar para mantener nuestro derecho a elegir, y defender la libertad de la información.

El último punto a aclarar se relaciona a la pregunta: ¿Realmente existe el open source? En ese comentario se hizo énfasis en señalar como una desventaja el tener que utilizar la línea de comandos más de alguna vez, en sistemas operativos basados en Linux.

Sin embargo, hoy en día se les exige a los desarrolladores producir cada día en menor tiempo. Se debe meditar hacia dónde nos llevará una cultura fiel a “arrastrar y soltar” (clic), sin tener idea en qué se basa ese funcionamiento.

En conclusión: 1) La garantía no es una ventaja del software privativo sobre el libre. Para darnos cuenta de esto basta con leer la garantía que los productos propietarios ofrecen en su documentación.

2) No hay que confundir SL con “software gratis”. El primero es un asunto de libertad y no de precio.

3) El SL y el código abierto permiten conocer el funcionamiento del software que utilizamos, siendo de utilidad para comprender la tecnología y tener la capacidad de desarrollar nuevas, en lugar de ser únicamente simples usuarios o consumidores.

Dejo como evidencia el hecho de que en las universidades de ingeniería no imparten la asignatura de “sistemas operativos” utilizando el sistema de Microsoft.

* José Luis Matus es ingeniero en computación, usuario de Linux #441140, jlmatus@gmail.com.