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“… para volver por el río de Nicaragua, no hay brazos que remen, y por tierra no hay pies que anden…” Alonso de Calero

Un poco de historia a propósito de la nueva iniciativa acerca de la “Ley de Régimen Jurídico del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua”, que fue aprobada por mayoría en el plenario de la Asamblea Nacional, relacionada al Gran Canal de Nicaragua y la creación de la institución rectora y autoridades del mismo.

Un Canal por Nicaragua, 510 años después, sigue siendo un sueño del pueblo nicaragüense y que hoy toma como suyo el Gobierno del presidente Daniel Ortega, y quiere venderlo como un proyecto de prioridad para el interés nacional.

Diez años después del descubrimiento de América --el 12 octubre de 1492--, Cristóbal Colón descubrió las costas de Nicaragua el 12 de septiembre de 1502. El descubrimiento de América fue para la España medieval su salvación económica y el comienzo y la seguridad para su expansión geográfica. La tarea primaria fue buscar todos los días la ruta que uniera el Atlántico con el Pacífico, para dominar sus mares, pero, sobre todo, el mercado y la economía mundial. Hoy, el mundo industrial también busca lo mismo.

En 1504 muere la reina Isabel “La Católica”. Le sucede su hija Juana I “La Loca”, quedando como regente su esposo Felipe I “El Hermoso”, quien también fallece. En 1506 muere Fernando II de Aragón y Cataluña. Todos los anteriores príncipes y reyes mueren soñando en la ruta y el estrecho que uniría ambos mares.

Los esfuerzos españoles

En 1509, Alonso de Ojeda es nombrado Regente Gobernador de Nueva Granada (Colombia), con la orden primaria de buscar el estrecho. En 1510, la Corona de España envió la primera expedición encabezada por Diego de Nicuesa, con 60 hombres, a explorar la costa del Caribe al oeste de Veragua, Costa Rica, y naufragan frente a las costas de Nicaragua. En 1513, el yerno de Pedro Arias, Vasco Núñez de Balboa, descubre el océano Pacífico.

Diez años después, el 12 de abril de 1523, Gil González descubre el Lago de Nicaragua. Un año más tarde, 1524, comienza la colonización de Nicaragua. El conquistador Francisco Hernández de Córdoba, descubre el Lago de Managua y funda junto al pueblo indígena de Imabite, la ciudad de Santiago de los Caballeros de León; también funda la ciudad de Granada, a orillas del pueblo de Xalteva. Las dos ciudades fueron medidas con “Estadal Sevillano” por el escribano Diego de Tapia, para su respectiva construcción.

Todo giraba en esa época alrededor del deseado “estrecho”. Gil González ordena a Andrés Niño, la búsqueda del estrecho por la zona Atlántica de Nicaragua, Mientras tanto, Hernán Cortés manda a Cristóbal de Olid a colonizar Honduras y a buscar el “estrecho”.

En 1525, una expedición encabezada por el Alcalde y Regidor de Granada, Ruy Díaz, y los capitanes Hernando de Soto y Sebastián Benalcázar (quien más tarde sería alcalde de León y conquistador de Ecuador), descubren la “embocadura” y su expedición llega hasta la “Casa del Diablo”, hoy “raudal de El Castillo”.

Sin todavía haber descubierto el “desaguadero” del Río San Juan, ya para 1534 se había realizado el primer estudio y “proyecto” de un Canal Interoceánico, lo cual dio como resultado su imposible realización.

Costeando todos sus gastos, salen de las Isletas de Granada, Diego de Machucha de Suazo y Alonso de Calero, en un barco grande y cuatro canoas, con 40 caballos, 50 cerdos, gallinas, carne salada y 500 fanegas de maíz y más de cien hombres indígenas y españoles. Al día siguiente, Diego de Machuca y Suazo continuó a caballo bordeando el río desde la embocadura; sin embargo, no pudo finalizar el recorrido y regresó a Granada.

Calero continuó. El 21 de junio de 1539, Alonso de Calero asaltó el poblado de Tori y bautizó la desembocadura del río con el nombre de San Juan del Norte. Se había descubierto el “desaguadero” el 24 de junio de 1539, día de San Juan. Alonso Calero se dirigió a “Nombre de Dios” (Panamá), adonde llegó con ocho españoles y 25 indios, y fue hecho prisionero. Fue entonces cuando expresó que “… para volver por el río de Nicaragua, no hay brazos que remen, y por tierra no hay pies que anden…”

Asamblea Legislativa pone el tema en agenda en 1833

Un valioso documento encontrado en la Universidad de Michigan, Estados Unidos, señala que 12 años después de la Independencia de Nicaragua, el 19 de septiembre de 1833, es convocada la Asamblea Legislativa durante el Gobierno Federal de don Dionisio de Herrera, para: “Que se añada explícitamente a los puntos que deba tratar la Asamblea extraordinaria, para que, tomándolo en consideración, dicte cuantas medidas sean concernientes a allanar i efectuar la apertura de la grande obra del Canal, con la preferencia posible que demanda un asunto, que su valor no tiene punto de vista.”

Hoy en día, se tiene información de que existen seis posibles rutas para el proyecto, todas en Atlántico Sur: dos por el Río Escondido; una por el Río Rama y otras por Punta Gorda, San Carlos y el Río San Juan. Todas las rutas pasarían por Brito, Rivas.

La iniciativa de la “Ley de Régimen Jurídico del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua” tiene como objetivo la creación de la institución rectora, que estaría integrada por seis miembros: un presidente con rango de ministro nombrado por el Ejecutivo y ratificado por la Asamblea Nacional; el Ministro del Ambiente y Recursos Naturales; el Ministro de Hacienda y Crédito Público; dos directores que serían: el Delegado de la Presidencia para el Desarrollo del Río San Juan, y el Delegado para la Promoción de Inversiones y Facilitación del Comercio Exterior, más el Delegado Presidencial de Atención a la Costa Caribe.

Esta autoridad tendrá la tarea de crear una empresa mixta de carácter público, donde el Estado de Nicaragua poseería el 51% de las acciones por ser un proyecto de interés supremo de la Nación, y como un acto de Soberanía Nacional.

Igual que hace 179 años: los holandeses se muestran interesados

Otro documento encontrado en la biblioteca de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, y firmado por el Presidente Federalista del Estado de Nicaragua, don Dionisio de Herrera (1829-1833), con fecha del 20 de diciembre de 1833, señala que el Estado de Nicaragua y el Reino de Holanda firmaron una CONTRATA para la construcción de un CANAL por el Estado de Nicaragua; al concluir la obra, en agradecimiento, el Gobierno de Nicaragua levantaría un monumento al Rey de Holanda.

El Decreto de la CONTRATA entre el Estado de Nicaragua y el reino de Holanda, dice textualmente:

“Decreto de 10 de diciembre de 1833, dando la Asamblea su aquiescencia a las bases decretadas por el Congreso Federal para la Contrata de la apertura del Canal Interocéanico en el territorio del Estado.

“El Jefe del Estado de Nicaragua.

“Por cuanto la Asamblea ha decretado i el Consejo representativo sanciona lo siguiente.

“La Asamblea lejislativa del Estado de Nicaragua convocada extraordinariamente por Decreto del Consejo representativo de 26 de julio último, para tratar de varios asuntos de bien general, i entre ellos del de la apertura del Canal Oceánico en el territorio del Estado.

“Teniendo presente la excitación que sobre tan importante negocio hizo el supremo Gobierno nacional por medio de su comisionado, a fin de que la Asamblea manifieste su anuencia en las bases establecidas.

“Considerando que estas son justas, convenientes, liberales i jenerosas, i que en nada comprometen los intereses del Estado, ni de la República, sino que más bien los promueven i consolidan.

“Que la ejecución de la obra asegura la independencia nacional, i da firmes garantías a la libertad, a la grandeza, a la prosperidad, a la paz exterior i al orden i tranquilidad interior de la nación.

“Que particularmente el Estado de Nicaragua reportará con esta empresa ventajas positivas en el aumento de su población, en los progresos de la civilización, en el fomento de su agricultura, comercio e industria, i en todo aquello que constituye el bien de los pueblos.

“Que la comunicación de los dos océanos debe hacerse en el sentido más filantrópico, a favor de todas las naciones del mundo, i sin ningún privilejio, lo cual interesará a todas en la suerte de Centro América.

“Que dicha comunicación será ejecutada por una sociedad de capitalistas formada en Holanda: que es conocida la honradez i buena fé de esta nación industriosa, el carácter magnánimo de su soberano, el cual ha tomado la empresa bajo su protección, sin otra ambicion que la de asociar su nombre a la grande obra, que hará época en la historia de los progresos del jénero humano.

“Considerando además, que las bases de la contrata han sido establecidas por la autoridad nacional a quien la Constitución da este poder, como también el de ratificar la que se celebre, el de abrir puertos i el de arreglar el comercio exterior.

“Que las peticiones del Estado relativas a mejorar la Constitucion, conforme al voto de todos los pueblos de la República, en nada comprometen ni embarazan las relaciones establecidas por medio de las autoridades jenerales con las otras naciones, ni menos exoneran al Estado de las obligaciones contraídas anteriormente, ni pueden impedir los pactos o tratados que dichas autoridades hagan en lo sucesivo.

“Finalmente. Conformándose la Asamblea con los deseos del Poder Ejecutivo del Estado, espresados en diversas ocaciones: con los del Consejo directivo, que por los sufragios de todos sus individuos propuso que este negocio fuese tomado en consideración por la presente Lejislatura, i con la voluntad de los pueblos sus comitentes que ansían por la apertura del Canal, que asegura su futura felicidad, ha tenido a bien decretar, i

“Decreta:

 

“1.- La Asamblea está anuente i manifiesta su asenso a las bases decretadas por el Congreso Federal, para la Contrata de la apertura del Canal Oceánico en el territorio del Estado.

“2.- Igualmente manifiesta sentimientos de pura gratitud a rei de los Paises Bajos por la protección que dispensa a esta obra, reservándose al Poder lejislativo que exista al tiempo de su conclusión, levantar un monumento que los acredite.

“3.- El Jefe del Estado escitará al supremo Gobierno nacional, a fin de que sean dictadas las medidas más activas i eficaces para la pronta apertura del Canal de Nicaragua.

 “Pase al Consejo.- Dado en Managua, a 10 de diciembre de 1833.—J. del Montenegro, D.P. Evaristo Berríos, D.S. Juan Gregorio Uriarte, D. S.- Sala del Consejo Representativo.- León, diciembre 17 de 1833.- Al Jefe del Estado.- Benito Morales, V.P. Sebastian Salinas, Srio.- Por tanto: ejecútese.- León, diciembre 20 de 1833.- Dionisio de Herrera.- Al secretario general interino del despacho.”

Así termina tan valioso como ingenuo documento, en cuanto al “carácter magnánimo” del rey holandés y “sin más ambición que la de asociar su nombre a la grande obra”.

En verdad, un Canal por Nicaragua no está fuera de lugar. ¡A lo mejor pronto dejaremos de soñar y más tarde que nunca un Canal se hace realidad!

¡Ya lo dirán nuestros nietos y descendientes, si tienen la oportunidad de llegar a verlo!

 

(*) Es Miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y Director de la Revista Cultural Gente de Gallos.