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Un mal presentimiento tuvo Alexander Hernández, la mañana del 24 de julio, cuando se encontraba en el negocio familiar de venta de accesorios y artículos de computación, ubicado en Residencial Bolonia.

“Me dio mala espina un sujeto que pasó y quedó viendo el negocio, por lo que fui a enllavar la bodega, a los pocos minutos escuché los gritos de un hombre que amenazaba con matar a los empleados si pedían auxilio, por lo que salí a buscar el arma que tenemos en caja y a pedir ayuda, pero cuando regresé ya se habían ido. Dicen que eran cuatro sujetos que andaban armados y en dos motos”, relata Hernández, quien a sus 24 años nunca había vivido un evento como ese.

“Yo estaba conversando con un cliente cuando entraron los hombres (asaltantes) y nos llevaron a la parte de atrás del negocio, y exigieron que nos mantuviéramos en el suelo, despojaron de los celulares a todos y rompieron las vitrinas para sustraer tres laptops”, recordó Marcela Tórrez, una de las empleadas del local.

Han transcurrido 12 días desde el asalto y hasta el momento la Policía no ha esclarecido el robo, ni ha detenido a nadie, ni ha recuperado los artículos robados valorados en unos 1,500 dólares.

Las víctimas fueron a ver a personas detenidas en diferentes distritos policiales, pero ninguno de ellos era parte del grupo de ladrones.

Hernández reveló que las autoridades policiales presumen que en el asalto hubo un “gato casero” involucrado, porque casualmente ese día las cámaras del sistema de circuito cerrado que había en la oficina no estaban funcionando.

“Aquí, en esta parte del negocio donde los ladrones arrinconaron a los trabajadores hay una cámara, pero se había desconectado dos días antes porque estaban remodelando la oficina, todo hubiera sido más fácil porque le hubiéramos proporcionado a la Policía las imágenes con los rostros de los asaltantes”, manifestó Hernández.

Aunque en las afueras del negocio estaba el vigilante, la única arma que tenía era su “valor”, por lo que al momento del asalto lo que hizo fue ver el atraco.

“El vigilante antes estaba armado, pero le quitamos el arma porque tenemos el permiso para uso personal y no para vigilancia, además esta zona era bastante segura. Estamos ubicados en el cordón de seguridad del Presidente de la República y a cada momento pasan los agentes patrullando, por eso no me explicó ¿cómo fue que nos asaltaron?”, se preguntó Hernández.

Medidas de seguridad

Ahora la familia Hernández implementó nuevas medidas de seguridad, entre ellas activar nuevamente el sistema de vigilancia de circuito cerrado, para que las cámaras graben las 24 horas sin descanso.

“Tenemos bastante tiempo utilizando cámaras de seguridad, así hemos atrapado a ‘gatos caseros’. Por ejemplo, en nuestra finca descubrimos que los vigilantes eran los que se nos llevaban las cosas, aunque no interpusimos denuncia, los desenmascaramos al mostrarles las pruebas, igual pasó en otro negocio”, refirió el joven propietario.

“También vamos a pagar vigilancia privada permanente, que incluye patrullaje y pondremos un kit de alarma de seguridad”, agregó.

Hernández consideró que estas medidas son suficientes para hacerle frente a la delincuencia, por lo que no es necesario comprar un seguro contra robo, porque han tenido malas experiencias con las aseguradoras, ya que aunque el cliente adquiera un full cover siempre pagan un 20%.

“Los seguros de vivienda y negocios tienen un porcentaje más alto (35%); es decir, que si este negocio está valorado en 100 mil dólares, tengo que pagar 35 mil y ellos me entregarán (a la hora de un problema) únicamente 65 mil dólares, eso no lo veo rentable”, comentó el negociante.

No hay datos precisos sobre la cantidad de dueños de empresas que no tienen sistema de cámaras de seguridad ni pagan seguro contra robos, o que vigilantes, pero lo cierto es que la delincuencia se aprovecha de las debilidades en el sector comercio y también en las casas particulares.

Según las estadísticas oficiales, cada trimestre hay unas 2,000 denuncias por robos; no obstante, un informe dado a conocer por la Policía en ocasión de la reunión de mandos, en mayo pasado, reveló que en Managua, que es donde se concentra el 50% de la población nicaragüense, hubo una disminución de la actividad delictiva, y los robos con intimidación pasaron de 69% al 64% del total de denuncias, y del 40% al 38% en robos con violencia.

No llama la atención

“Desde hace diez años he venido asegurando mi negocio contra incendios, pago alrededor de 220 dólares anualmente, pero el seguro contra robos no me llama la atención, porque tengo vigilante privado que duerme dentro del negocio y la ubicación de la tienda es segura: estoy frente a un centro de compras”, refirió Gustavo Lacayo, propietario de la ferretería Manfet, ubicada en Bello Horizonte.

“Como Bello Horizonte se volvió peligroso, la comunidad decidió pagar vigilancia privada para el parque donde hay una casa comunal, pero nos enteramos que los mismos CPF la usaban como casa de citas, por lo que desistimos”, relató Gioconda Manfut, a quien el uso del servicio de vigilancia privada le ha dejado un “mal sabor”, pero tampoco adquiriría un seguro contra robos, porque no hay plata para eso.

“Cuando tenía vigilancia en mi casa descubrí que eran ellos los me habían envenenado dos perros Pitbull para poder sustraer las cosas. Entonces, no quedé convidada para utilizar ese tipo de servicio, la seguridad es un área muy delicada”, agregó Manfut.

“La situación no está para tener gastos extras, como es un seguro contra robos, lo que hemos estado pensando como familia es en adquirir un kit de alarma, porque en esta casa habitamos tres mujeres y mi hijo varón, y a la hora que entren delincuentes no voy a lanzar al muchacho a que se enfrente con los maleantes, porque me lo matan”, expresó la dama.

"Cámara vigías"

Para evitarse “dolores de cabeza”, algunas personas han optado por tener vigilantes “electrónicos” en viviendas y empresas, donde instalan sistemas de alarmas que se pagan mensualmente. Hay otras compañías que solo ofertan los equipos.

Lorenzo Vallecillo, asesor de electrónica de la empresa de seguridad de C&B, comentó que existen varios sistemas de alarmas que cuestan 35 dólares al mes.

También hay dispositivos más modernos, como los sistemas de circuito cerrado con cámaras para vigilar. El más económico cuesta 300 dólares.

“El kit de alarma de 35 dólares permite al cliente tener monitoreo desde nuestra base, si algo no anda bien, nosotros mandamos a uno de nuestros patrulleros a verificar la situación y llamamos al cliente para corroborar la información. Algunos equipos trabajan con líneas telefónicas y hasta con celulares, porque hemos notados que los delincuentes lo primero que hacen es cortar la línea telefónica”, explicó Vallecillo.

Agregó que el kit de circuito cerrado es el más utilizado por los dueños de empresas y comerciantes que necesitan vigilancia minuciosa y permanente en centros de ventas, supermercados y mercados.

“En el Mercado Oriental tenemos muchísimo clientes, porque se ha incrementado la vigilancia electrónica, también en casas residenciales y en zonas con buena economía”, refirió el asesor de ventas.

Seguro antirrobo no es un gasto sino una inversión

Los especialistas dicen que el seguro contra robos no se debe ver como un gasto sino como una inversión.

“Las personas están dejando en segundo plano el seguro para sus viviendas; las estadísticas indican que apenas el 5% de las casas están aseguradas, y de ese 5%, el 3% lo está, porque se lo exige el que le otorgó el crédito hipotecario, es decir que únicamente el 2% de las casas fueron aseguradas a título personal”, explicó Luis Reynosa, consultor de seguros.

“El seguro contra robos contempla el forzamiento o asalto, es decir si violentan una puerta o ventana para ingresar de manera violenta a la vivienda o si estoy en mi casa y llega un fulano con arma de fuego y se lleva todo; si esto se comprueba, el seguro cumple”, explicó Reynosa.

El especialista explica que si el negocio o la casa de habitación tiene cámaras de seguridad y vigilante, el precio del seguro se reduce, porque el riesgo y los costos son menores.

Un seguro contra robos puede costar entre 200 y 260 dólares que se paga en cuotas y es anual.

Las casas que más se aseguran contra robos están ubicadas en zonas residenciales como Bello Horizonte, Rubenia y Jardines de Veracruz, cuyos precios oscilan entre 50 mil dólares o más.