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El tradicional grito: “¿Quién Causa Tanta Alegría?”, resonó una vez más ayer, 14 de agosto, en la ciudad de León, cumpliendo así la “Gritería Chiquita”, 65 años de celebración ininterrumpida.

La devoción y el entusiasmo de los fieles católicos se manifestaron nuevamente en las calles de León, donde se apreciaron hermosos arreglos de altares en honor a la Asunción de la Santísima Virgen María, en centenares de hogares.

La “Gritería Chiquita” o de Penitencia, es una de las expresiones populares y religiosas que se ha propagado desde la cabecera departamental de León hacia distintos departamentos del país, e inclusive, compatriotas en el extranjero también fomentan y conservan esta peculiar tradición religiosa.

El repique de campanas en la Basílica Catedral, “Patrimonio Cultural de la Humanidad”, y el destello de juegos pirotécnicos en la plaza y en el parque central, a las 6:00 pm, después de la solemne Eucaristía presidida por monseñor César Bosco Vivas Robelo, Obispo de la Diócesis, dio por inaugurada la celebración, que se extiende hasta la media noche con la quema de pólvora.

Gritería de penitencia

Para el profesor Leonel Gastón Hernández Mendoza, de 50 años, la Gritería de Penitencia tiene un significado muy grande para toda su familia, que desde hace más de 50 años se reúne en el barrio San Juan, y en consenso elaboran hermosos altares, que sirven de inspiración a otras personas.

Según Hernández, fueron sus padres y abuelos quienes inculcaron en su familia la fe cristiana, el amor y la reverencia a la Virgen María. “Como familia siempre celebramos el 14 de agosto la Gritería de Penitencia. Contamos con una imagen antigua de la Virgen, tiene más de 100 años y fue herencia y patrimonio de mis bisabuelos”, dijo.

En la elaboración del altar se involucra toda la familia; todos los años celebran el novenario, y comparten con amigos y vecinos, obsequios propios de la festividad, bebidas y comidas tradicionales, invierten mucho dinero en la compra de manteles, de arreglos florales, de veladoras, de luces y de accesorios.

Pero la devoción contagia a todos los habitantes. En el barrio Guadalupe, doña María del Carmen Peñalosa, de 49 años, mientras arreglaba su altar comentó que la “Gritería Chiquita” constituye una de las fiestas religiosas que une a las familias del Occidente del país.

“Muchas personas de las comarcas y de otros municipios vienen a León para conocer de nuestro fervor religioso. Son turistas nacionales y extranjeros que se contagian de esta bonita expresión cultural, en donde demostramos nuestro agradecimiento a la madre de Dios”, relató.

Por su parte, el presbítero Moisés Daniel Pérez, Rector del Santuario La Merced, afirmó que la Gritería de Penitencia es una de las expresiones más bonitas de la religiosidad de León.

Tradición que se extiende

“Esta tradición, que se ha ido extendiendo a otras regiones del país, tiene su origen a partir de la erupción del volcán Cerro Negro en 1947, cuando el Obispo de la Diócesis, en ese entonces monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, elevó una plegaria a la Asunción de María, y el pueblo vio la intercesión de Nuestra Señora, y desde entonces León tiene un compromiso de amor con la Virgen María, de llevar a la práctica la ‘Gritería Chiquita’, sobre todo porque quedó evidenciado el especial cuidado y protección que nos tiene la madre de Dios”, afirmó.

La “Gritería Chiquita” quedó constituida el 14 de agosto, en víspera de la festividad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María. Es una réplica de la Purísima que se realiza el 7 de diciembre en honor a la Santísima Concepción de María, para conmemorar la aprobación por la Iglesia católica, a través del Dogma de la Pura Concepción de María.

En 1856 esta importante declaración no se pudo celebrar en León, porque en dicha época nuestro país atravesaba por conflictos bélicos, sin embargo, el padre Gorriano Carranza, en el barrio San Felipe, proclamó su celebración el 7 de diciembre de 1857.

Según el religioso, la Gritería de Penitencia es un rasgo eminentemente cultural, forma parte de nuestra identidad como leoneses, “es una expresión maravillosa de la identidad cultural que nos configura como pueblo y como ciudad”, detalló, tras agregar que es importante rescatar algunos rasgos culturales que se han olvidado y que deben estar presentes como parte de nuestro compromiso con nuestra religión.

Altar de piedras y de arena en Cerro Negro

En este sentido, organizaciones de la sociedad civil, la Iglesia católica y autoridades locales, instalaron este 14 de agosto, en conmemoración del 65 aniversario de la instauración de la “Gritería Chiquita”, un pequeño y rústico altar adornado con piedras y con arena en las faldas del volcán Cerro Negro, hecho que fue antecedido por una peregrinación de fieles devotos, que aprovecharon la ocasión y celebraron el novenario de la Purísima.

De acuerdo con el presbítero Moisés Daniel Pérez, la iniciativa de instalar un altar a la Virgen María en las faldas del volcán, es una manera de retornar a los orígenes. “Es un rescate cultural que forma parte del bagaje de la identidad del pueblo leonés; es un esfuerzo muy valioso, porque la iniciativa no surge de la Iglesia, sino del interés propio de la sociedad civil”, enfatizó el sacerdote.

Asimismo, Manuel Noguera, escritor e investigador cultural de León, agregó que es meritorio el esfuerzo de algunos sectores de la ciudadanía de querer conservar lo tradicional: “El altar en las faldas del volcán Cerro Negro no es más que (el deseo de) querer extender aún más el culto mariano a una zona ecológica visitada por turistas nacionales y extranjeros”, dijo.

“Al extenderse el culto a la Virgen (María), a otros lugares, es una labor de propagar y difundir ese culto, sin embargo, no se puede hablar de rescate, porque esto significa que si una tradición ha quedado en desuso o en el olvido, se retoma a través de una investigación, se trata de volver a conmemorar y de revivir lo que se ha perdido”, afirmó el estudioso.

Agregó que los nicaragüenses --y en especial los leoneses-- deben recordar que el origen de la devoción data de julio de 1947, cuando la ciudad de León sufrió durante todo un mes una de las más inclementes erupciones del volcán Cerro Negro, situación que provocó alarma en la población.

Comentó que cada año los leoneses y las comunidades aledañas al coloso recuerdan aquel 14 de agosto de 1947, cuando se celebró por primera vez esta Gritería, después de haber cesado la erupción volcánica. “Después de varias generaciones continúa vivo el fervor cristiano a la Virgen María, se renueva el compromiso asumido por los leoneses y por los nicaragüenses a través de la celebración de esta importante fecha”, puntualizó.