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El día 20 de cada mes es esperado con ansias por don Carlos Padilla Zamora, de 77 años, porque en esa fecha retira su pensión de jubilado, tras haber trabajado toda una vida como mecánico automotriz en una trasnacional expendedora de gaseosas.

La Carretera Norte, una zona donde convergen negocios, bancos, maquilas, fábricas y casas de habitación, queda a pocas cuadras del barrio donde vive Padilla Zamora, por lo que decidió ir caminando para “matar dos pájaros de un solo tiro”: cobrar su pensión y hacer ejercicios.

“Fui a retirar el dinero --C$ 1,400-- que utilizo para mis gastos y para comprar medicinas, pero cuando venía de regreso a mi casa, un sujeto me pregunta la hora, le contesto que no sé, porque no tengo reloj, pero el tipo se fue detrás de mí, más adelante me salió otro sujeto y los dos me colocaron los cuchillos en los costados, después de bolsearme se llevaron todo mi dinero”, recordó Padilla.

Don Carlos quedó traumatizado, pero lo superó con alegría, porque el Seguro le aumentó la pensión a C$3,100. Meses después lo volvieron a asaltar.

Este tipo de robos son comunes en los días que circula más dinero: los 15 de cada mes, los 5, cuando los trabajadores del Estado reciben el “bono solidario”, y los 20, día de pago de pensiones de jubilación.

También los robos con fuerza en las viviendas y el “chapeo” de vehículos que quedan estacionados en las zonas comerciales aumentan durante los fines de semana.

Policía vigila, pero…

Para enfrentar el fenómeno “existen planes permanentes de seguridad ciudadana, y en los días de pago se activa el Plan de Seguridad en las Entidades Financieras y Bancarias, así como también aumenta el patrullaje en los barrios y paradas de buses, con el fin de garantizar que los empleados no sean víctimas de robos”, manifestó el comisionado César Cuadra, jefe de Divulgación y Prensa de la Policía Nacional.

Por su parte, el suboficial Ozny Muñoz, segundo jefe de la Secretaría Ejecutiva de la Primera Delegación Policial, reveló que el reporte de microlocalización del delito que tienen indica que hay menos atracos durante los días de pago, pero los fines de semana, sobre todo los domingos, es cuando se registran más robos con fuerza.

“Este fenómeno obedece a que hay menos población ‘flotante’ en las calles, y las personas dejan sus viviendas solas, ya sea por motivos de recreación o por la realización de diligencias”, explicó.

Sin embargo, los datos estadísticos del Distrito Uno de Policía revelan que Residencial Los Robles ocupa el primer lugar en nivel de afectación por robos con intimidación y violencia, en segundo lugar está Villa Fontana, y en tercero Altamira.

“Hemos atacado la delincuencia con Planes de Cierre de Barrios, es decir, que destinamos el 80% de los oficiales del distrito para vigilar un día completo estas zonas y realizar verificación de armas de fuego, allanamientos, búsquedas y capturas de personas de interés policial; revisión de talleres, visitas de la Comisaría de Mujer y la Niñez, y registros operativos a los vigilantes de calles”, refirió Muñoz.

Sin embargo, para evitar los atracos, la Policía recomendó a las personas de la tercera edad ir a buscar su pensión, siempre, acompañados de un familiar; no exhibir grandes cantidades de dinero en las calles, mucho menos ponerse a contarlos al salir de las instituciones bancarias; retirar solo la cantidad que se utilizará; no dejar objetos de valor visibles en los vehículos, y pedir a la familia o a un vecino que les cuide la casa cuando vayan a salir.

Habla población

Los pobladores de los residenciales donde “florecen” las zonas comerciales y los robos, como Edwin Mendieta y Lucia García Navarrete, habitantes de Altamira y de Los Robles, respectivamente, reconocen que hay atracos, pero dicen que quienes los sufren son los noctámbulos.

Pero las opiniones varían. David Antonio Rodríguez, quien trabaja como vigilante de un negocio en el sector de Altamira, dijo que la zona es peligrosa y no solo los días de pago, sino a cualquier hora y temporada, prueba de ello es que, hace 15 días, unos encapuchados asaltaron en un restaurante. “Dicen los guardas que trabajan en otros negocios, que hay una banda que circula en dos motos Honda negras para realizar los atracos”, agregó.

Carlos Fuentes, vigilante de una tienda ubicada en Residencial Los Robles, explicó que las horas más peligrosas son las de la madrugada, mañana y noche, porque los caminantes solitarios son asaltados por sujetos que operan a bordo de motos.

Otros ciudadanos que habitan dentro de zonas comerciales, revelaron que los delincuentes vigilan a quienes salen de los bancos para despojarlos de su dinero.

Meyling Duarte es prueba de ello. Recordó que en su antiguo centro de trabajo, ubicado en Los Robles, le pagaban con cheques. El 15 de agosto de 2011, al salir del banco fue interceptada por unos sujetos a bordo de motos, quienes la asaltaron.

“Ese día me robaron C$3,000, cerca del Hotel Princess. Los había sacado para pagar deudas pendientes, tuve que (pedir) prestado para resolver, porque me quitaron todo. No di parte a la Policía, porque es más el papeleo que la acción. Ahora lo que hago es ir acompañada por mi novio o por algún familiar. También detengo un taxi frente al banco para ir segura”, comenta.

Igual le sucedió a Camilo Buitrago López, quien relató que el día de pago fue al banco para retirar dinero de su cuenta. Al salir, como a dos cuadras de distancia, en Altamira, unos sujetos bajaron de una moto y le exigieron los C$5,000 que llevaba. “No di parte a la Policía, pues estaba seguro de que no iban a recuperar mi dinero, porque cuando la patrulla comenzara a buscar a los tipos, estos ya irían largo. Ahora tengo más cuidado”, dijo Buitrago.

Un tema de jurisdicción

Buitrago y todos los que han sido blanco de robos se preguntan: ¿Por qué no ponen más guardas en las afueras de los establecimientos bancarios y negocios? ¿Qué pasa cuando una persona es asaltada en la calle, frente al banco, y los vigilantes no actúan?

Guillermo Flores, de 55 años, y quien trabaja como guarda de seguridad, apuntó que lo que cabría preguntarse es: ¿Hasta dónde llega la jurisdicción para proteger a las personas?

Explicó que cuando la persona sale del establecimiento termina la jurisdicción del guarda. Además, comentó que no pueden descuidar la puerta “del objetivo”, porque si surge una alteración y el guarda no está, “nos despedirían automáticamente”.

Javier Gutiérrez, de 35 años y de oficio vigilante, coincidió con su compañero al decir que cuando una persona sale de las instalaciones que ellos resguardan “ya no se le puede proteger”. En ese instante comienza la jurisdicción de la Policía.

Después de dos robos, don Carlos Padilla aprendió “la lección” y optó por tomar algunas medidas de “seguridad”.

“Ahora, cuando voy a traer el dinero (de mi pensión), lo escondo dentro del calcetín, así cuando me ‘bolseen’ no me encontrarán nada”, manifestó con una sonrisa de oreja a oreja don Carlos.