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El ocho de septiembre la familia Bustillo regresaba a su hogar en Ciudad Darío, Matagalpa, después de haber asistido a una actividad religiosa en la capital, pero en el kilómetro 40 de la Carretera Panamericana Norte, la muerte los estaba esperando.

Henry Bustillo Tercero invadió el carril contrario con el Hyundai Accent que conducía, y colisionó de frente contra una camioneta Toyota Hilux. De los siete ocupantes del automóvil, cinco fallecieron, incluyendo un niño de diez años.

El informe policial del caso no explica si el automóvil de la familia Bustillo tenía bolsas de aire, pero lo más seguro es que no, porque este dispositivo suplementario de seguridad se considera “extra”, y por el que hay que pagar más cuando uno acude a un concesionario para comprar un vehículo.

A la hora de un accidente, las bolsas de aire (hay tres tipos: delanteras, laterales y para la cabeza) se inflan rápidamente para formar un colchón y proteger al conductor y a los pasajeros, pero el uso del cinturón de seguridad constituye la primera línea de defensa, explicó Carlos González en una investigación titulada “Bolsas de aire, todo lo que debes saber”.

El investigador advirtió que pese a los beneficios, por la velocidad con que se despliega el dispositivo, puede causar la muerte si el conductor no lleva puesto el cinturón de seguridad.

La ley para el régimen de circulación vehicular e infracciones de tránsito (Ley 431) de Nicaragua, establece las medidas de seguridad que el conductor de un automotor debe contemplar, pero la norma no dice nada sobre el uso de bolsas de aire para preservar la vida en caso de accidente.

Ricardo Somarriba, Gerente de Venta de autos nuevos en Centro Toyota Auto Nica, explicó que hay dispositivos con más seguridad y cuestan un poco más, aunque existen modelos de autos que ya traen bolsas de aire para el conductor y el copiloto.

Apuntó que hay otros modelos más sencillos, y que únicamente traen bolsas para el conductor, “pero Toyota fabrica sus autos con las normas de seguridad establecidas”, aclaró.

Moisés Duarte, miembro de la junta directiva de PUDE (Personas Unidas en el Dolor y la Esperanza), reconoció que las bolsas de aire pueden ayudar a sobrevivir a un conductor a la hora de un accidente, pero que en lo que hay que trabajar es en el cambio de actitud.

“Se ha comprobado que los accidentes de tránsito se han convertido en un problema de salud pública a nivel mundial, y las principales causas son conducir en estado de ebriedad y el exceso de velocidad, por lo que los conductores debemos tener un cambio de actitud frente al volante y respetar las señales viales”, señaló.

Apuntó que la Policía de Tránsito debe tener suficientes alcoholímetros y censores de velocidad, para enfrentar la problemática de la accidentalidad que va en aumento, “porque se ha visto que en Semana Santa, por ejemplo, que es cuando hay más oficiales en las calles, los accidente se reducen”.

La Policía Nacional está consciente que para disminuir la accidentalidad hace falta un cambio de actitud mediante educación y prevención, por lo que iniciaron una campaña dirigida a conductores del sector urbano-colectivo.

“Esta iniciativa es de carácter preventivo y formativo, y es impulsada por la Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional de la Policía. En los próximos meses se hará otra convocatoria para los conductores del transporte selectivo y todas aquellas personas que lo soliciten”, anunció el comisionado Iván Escobar, jefe de la Secretaría Ejecutiva de la Dirección de Tránsito Nacional.

Mano dura

Otros sectores de la población indicaron que para disminuir la accidentalidad no basta con el uso de las bolsas de aire y la educación, también la Policía debe empezar a multar a los infractores.

“En otros países las infracciones de tránsitos son costosas, por esta razón los conductores tienen más precaución y el índice de fallecidos por accidentes es bajo, ¿Qué nos indica esto? Que hay que endurecer nuestras leyes y revisar el sistema judicial respecto a las mediaciones en los casos de homicidios imprudentes”, manifestó el representante de PUDE.

“Ya no se debe permitir que los conductores que ocasionan muertes por accidentes lleguen a un acuerdo con la familia doliente, porque solo pagan y continúan frente al volante, y eso es una amenaza para la sociedad. Considero que se le debe cancelar la licencia de conducir inmediatamente, porque solo endureciendo las reglas de tránsito las personas obedecerán”, opinó, por su parte, Ricardo Bonilla, quien tiene 40 años de experiencia frente al volante.

El gerente propietario de la escuela de manejo “La llave del progreso”, está consciente que las 15 horas de práctica y 10 de teoría que la Dirección de Tránsito les exige a los nuevos conductores para extenderles una licencia no son suficientes para aprender a conducir.

Paul Zeledón, de la Escuela de Manejo “Z vial”, ubicada en el barrio “Monseñor Lezcano”, dijo que el problema no son las horas, sino la actitud del estudiante.

“Por ejemplo, los alumnos empíricos que vienen a la escuela de manejo actúan de manera imprudente y no respetan las señales viales, se creen “los sábelo todo” y entran en conflicto con el instructor, ya que aunque uno les diga detenete aquí, ellos responden ¿por qué, si no viene nadie?; porque hay una señal de alto; pero no hay nadie en la calle, replican, llevando siempre la contraria”, señaló Zeledón.

Para el taxista Yeral Villalta, de 30 años, el problema de fondo no es si se usan bolsas de aire, si hay más educación o si se aplican más multas, sino que las licencias para conducir se consiguen fácilmente a través del pago de “mordidas”.

Jóvenes están muriendo

“Tengo más de diez años de manejar, y gracias a Dios nunca he chocado, ahora los jóvenes salen a matar, porque se emborrachan y van a las calles sin importarles nada ni nadie, además para ellos es fácil conseguir la licencia de conducir, ya que pagan “mordidas”, y ya.

La Policía debe de poner ‘mano dura’ en las multas y en las sanciones a los agentes que se prestan al soborno”, señaló Villalta.

“La educación vial ayuda, pero también considero que se debe incrementar el monto de las multas, porque tanto conductores como peatones, continúan irrespetando las señales de tránsito”, manifestó por su lado, Andrés de Jesús Aráuz, de 45 años, quien lleva 25 años como “profesional del volante” en el sector urbano-colectivo.

Spencer Navas, quien tiene 27 años y trabaja como chofer en una empresa distribuidora de productos, opinó que en vez de endurecer las multas, cuyo monto ya es alto, se deberían impartir clases de educación vial desde la escuela.

Las estadísticas oficiales reflejan que en Nicaragua cada día ocurren 81 accidentes y fallecen dos personas y 15 quedan lesionadas. A agosto de este año, se contabilizaron 451muertos, 64 más que el año pasado, cuando hubo 387 decesos, apuntó el comisionado Iván Escobar, quien destacó que los que están muriendo son los más jóvenes (de 21 a 35 años).

Aunque la Policía no incluye como factor de riesgo la falta de bolsas de aire en los vehículos, las causas de los accidentes indican que su uso debería ser obligado, porque la accidentalidad está marcada por el exceso de velocidad, irrespeto a las señales de tránsito, estado de ebriedad, consumo de drogas, intolerancia, falta de cortesía de los conductores y distracción al conducir (chatear o hablar por teléfono).