•   México  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hoy, la Caravana de Madres con Familiares Desaparecidos logró la dicha de reunir nuevamente a doña Olga Marina Hernández, de origen hondureño, con su hijo Gabriel Salmerón Hernández, después de seis años de que ella no sabía nada de él.

Este fue el segundo éxito en la ruta de la caravana que está en la búsqueda de migrantes desaparecidos. El emotivo reencuentro se realizó en la Casa de Rescate Cristo Vive, de Escobedo, Nuevo León, donde Gabriel logró salir de los vicios y la delincuencia, para abrazar una vida religiosa, estudiando ahora para ser pastor, pues se ha planteado una nueva misión: ir a hablar con el perdido y rescatar a quien encuentre entre los vicios.

Doña Olga, muy orgullosa y contenta por lo que hoy es su hijo y por volverlo a ver, expresó que le encantaría que Gabriel regresara con ella, pero si él está bien en la Casa de Rescate, pues que continúe con sus sueños y esperanzas en una nueva vida.

"Soy una nueva persona y Jesucristo transformó mi vida y mi forma de ser”, comentó Gabriel, quien desde los 12 años sintió un gran vacío que lo arrastró a los vicios y lo introdujo al mundo de las maras. Se había ido a Estados Unidos, donde fue detenido por robo y después deportado, pero nuevamente emprendió el camino y se dijo que no regresaría ni sabrían más de él hasta encontrar el “sueño americano”.

“Llegué a México, primero en Tamaulipas donde estuve desesperado y miré el tren. Me dije que debía irme a una ciudad grande para hacer lo que quisiera, y así conocí a ‘La Bestia’. Me di cuenta de que esto era de vida o muerte. Llegué a Nuevo León, Monterrey, donde deambulé hasta que hace tres años pasé un día a las puertas de la Casa de Rescate, donde me acogieron y ayudaron”, dijo Gabriel, señalando que en todo su camino se encontró tanto con gente mala como con gente muy buena.

La Casa de Rescate es dirigida por el pastor Luis Ángel Obregón, quien de igual forma fue rescatado de las calles, después de una vida de perdición.

En la actualidad hay 10 casas en México y una en El Salvador. Atienden al mes aproximadamente a 1,000 personas, entre adultos, jóvenes y niños.

Este es el segundo reencuentro de madres hondureñas. La primera fue Silveria Campos Rivera, quien se reencontró con su hijo Serverio Mateo Campos, después de ocho años de no saber de él. El resto de las madres aún hacen oraciones y lloran, con la esperanza de poder tener el feliz encuentro con sus hijos, algo que mantiene un sabor agridulce en el ambiente, pero también creador de esperanzas.