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Cada vez que el nombre de Nicolás Maduro sonaba con fuerza como posible sucesor de Hugo Chávez entre las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el presidente-comandante recordaba en sus discursos el pasado de Maduro como conductor de autobuses.

Al nombrarlo volvió a hacerlo. “Miren (por) donde va Nicolás, el autobusero Nicolás. Era chofer de autobús en el metro, y cómo se han burlado de él”, dijo Hugo Chávez durante su proclamación como Presidente reelecto. Antes, había pedido un aplauso para él: uno de sus hombres más leales, el que lo sustituirá en el cargo en caso de que el cáncer que le fue diagnosticado en junio de 2011 no le permita seguir mandando.

Nicolás Maduro (Caracas, 1962) comenzó su carrera política como militante de la Liga Socialista en sus años de estudiante de secundaria y que a la vez era bajista de una banda de rock de adolescentes llamada Enigma.

Del metrobús a la Asamblea

Durante la década de los noventa trabajó como chofer de las unidades de Metrobús, que complementan el servicio del Metro de Caracas, y llegó a ser presidente del sindicato de la empresa. Luego se hizo militante del Movimiento Bolivariano Revolucionario-200: una de las tantas formas que adoptó el movimiento político liderado por Hugo Chávez, tras dirigir un intento de Golpe de Estado contra el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Maduro formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente en 1999 y al año siguiente fue electo diputado del nuevo parlamento unicameral. En enero de 2006, fue designado presidente del Poder Legislativo y, pocos meses después, renunció para ser Ministro de Relaciones de Exteriores de Hugo Chávez, cargo que ocupó hasta el pasado miércoles, cuando fue designado Vicepresidente Ejecutivo.

Su esposa tiene poder

A Nicolás Maduro se le reconoce como el líder del ala civil más moderada del PSUV. Su esposa, la abogada Cilia Flores, fue también presidenta del parlamento y vicepresidenta del PSUV, la segunda de a bordo del partido de Gobierno después de Chávez. Ambos acumularon gran poder dentro de la nomenclatura chavista hasta que el Presidente sacó a Flores de la dirección del partido y la nombró Procuradora de la República. Sathya Sai Baba, el gurú indio fallecido en 2011, era el líder espiritual de la pareja.

Maduro es un hombre afable, carismático, paciente, que se ha hecho a sí mismo. Durante la campaña electoral que culminó con la reelección de Chávez para un cuarto mandato, se le vio conducir un par de veces el camión sobre el que viajaba el candidato-comandante en sus recorridos por el país. Mientras Chávez saludaba a su militancia con besos y sonrisas, en las fotografías se veía a Maduro aferrado al volante, con el ceño fruncido, como sometido a una última penitencia para demostrar su lealtad.